Brasil en el Mundial de 1938

Cuando se piensa en la Copa del Mundo, una de las primeras selecciones que se nos viene a la cabeza es Brasil. Es el equipo más exitoso de la historia del Mundial, con cinco títulos en su haber. Esto sitúa a Brasil en un apartado a parte en el podium del evento. Ningún otro combinado nacional ha conseguido ganar cinco trofeos. De hecho, sólo hay otras dos naciones que se han acercado, con cuatro títulos cada una. Estas son Alemania e Italia. Por tanto, resulta obvio afirmar que Brasil es una nación muy relevante en lo que respecta a la historia de los Mundiales.

Pero, como ya sabe, Brasil no se caracteriza precisamente por ser la nación más rica del planeta. El país ha padecido serios problemas en términos de política, desigualdad, economía y otras cuestiones. Todo esto se puso de manifiesto antes de la Copa del Mundo de 1938 (Francia), cuando Brasil sufría graves problemas relacionados con el poder. Entre los años 1930 y 1945, este país fue dirigido esencialmente por un golpe de estado, con Getulio Vargas al frente.

Por eso, aspectos como la financiación pública de diversos sectores de la sociedad brasileña no eran precisamente fácil de conseguir. Y ahí es donde comienza esta historia. Sorprendentemente, el fútbol en Brasil sólo fue reconocido oficialmente como deporte profesional el año anterior, en 1937. Así que, como se puede imaginar, no había un presupuesto que el equipo pudiera aprovechar con la esperanza de triunfar en el Mundial de 1938.

Por lo tanto, el combinado brasileño requería de financiación, y de forma rápida, y de ahí nace la leyenda de que tuvieron que vender rifas para poder costearse el viaje a Francia.

Una visión general de la historia

¿Qué tiene que ver, entonces, la venta de rifas con la selección brasileña y el Mundial de 1938? Pues bien, vamos a ampliar un poco más los puntos planteados anteriormente. En aquel momento, Brasil estaba luchando enormemente por conseguir una financiación adecuada antes del evento. Dado que el fútbol profesional no se oficializó hasta 1937, este deporte no había tenido tiempo de ganar impulso y atraer suficiente interés desde el punto de vista financiero. En resumen, se enfrentaban a la posibilidad real de no poder viajar a la Copa del Mundo por falta de fondos.

El torneo de 1938 se iba a celebrar en Francia. Llegar al país galo desde Brasil no era precisamente un paseo por aquel entonces, ni tampoco era barato. Una vez que el equipo empezó a manifestar los problemas con el viaje y las dudas sobre su participación en el Mundial, las grandes empresas intervinieron. Aunque no existe una lista pública de las empresas que intentaron ayudar, se sabe que no fue una operación de una sola empresa. La única comporación de la que se sabe, a ciencia cierta, que intervino es el “Banco do Brasil”.

Se trata del banco nacional de Brasil, por lo que tenía mucha influencia en toda la nación para empezar a recaudar fondos. En este sentido, las numerosas empresas que colaboraron con la selección comenzaron a organizar concursos de rifa. Los particulares podían comprar varios boletos a un precio de 500 reales cada uno. No había premios, pero la idea de marketing era que, al comprar uno, se le consideraría un “inversor patriótico”.

Y gracias a esta estrategia, según la leyenda, se vendieron más de 100.000 boletos en cuestión de días. Pero ahí no acaba la historia.

Lo que sabemos

Ahora ya tenemos una idea de lo que ocurría en Brasil en aquellos tiempos. También sabemos de dónde surgió esta iniciativa de vender boletos de rifa. Curiosamente, esta acción todavía se lleva a cabo en el país para diversas iniciativas. Así que está claro que esta actividad cuenta con el apoyo y la aprobación de muchos brasileños desde hace más de 80 años.

Pero, ¿qué más hay que discutir en relación a la financiación del viaje de Brasil al Mundial de 1938? Compartamos, ahora, algunos datos más concretos.

La financiación fue aportada principalmente por brasileños ricos

A menos que haya estado involucrado en la sociedad brasileña o haya viajado allí en algún momento, probablemente no tenga una idea real de cuánto son 500 reales. El real es la moneda nacional de Brasil, y su valor es muy diferente al de monedas como la libra o el euro. Pero para que tenga una cierta perspectiva, en términos actuales, 500 reales son aproximadamente 97 euros o 95 dólares, lo que no es precisamente calderilla. Hay que tener en cuenta que no hemos ajustado esta cifra a la inflación, pero incluso hoy en día, 500 reales no se considerarían una cantidad pequeña para la mayoría de los brasileños.

En aquel entonces, este número tenía aún más peso. Así que, en realidad, sólo los brasileños ricos podían contribuir a la recaudación de fondos. Sin embargo, es evidente que los esfuerzos por encontrar financiación tuvieron éxito, ya que se vendieron más de 100.000 boletos en sólo unos días.

Todos los fondos recaudados se destinaron a los viajes

La idea de la venta de boletos de la rifa era ayudar a la selección brasileña a acudir al Mundial de Francia. Sin embargo, el dinero recaudado no sólo se destinó al viaje, sino que también se invirtió en ayudar con los gastos mientras el equipo estaba allí. Cuestiones como los hoteles, la comida y otras servicios necesarios, también se costearon con el presupuesto recaudado con la venta de rifas. Todo el dinero obtenido, por tanto, se destinó a la expedición de la Copa del Mundo, sobre todo al trayecto, ya que era la parte más cara de la competición.

Para que se hagan una idea de por qué fue así, al equipo no le bastaba, como ahora, con subirse a un vuelo y estar en Francia en cuestión de horas. En su lugar, el combinado brasileño tuvo que navegar hasta el país galo en barco, y esta forma de viajar era increíblemente cara en aquella época.

La falta de financiación no era el único problema

En este sentido, esta historia legendaria nació de la necesidad. Y hasta cierto punto, pone de manifiesto la importancia de la Copa del Mundo para el pueblo brasileño. Sin embargo, esta historia también tiene un lado oscuro, y provocó muchas reacciones en los jugadores que debían competir. ¿Recuerdan lo que comentamos sobre que el fútbol se hizo profesional en 1937? Pues bien, parece que esto se le subió a la cabeza a muchos jugadores implicados.

Obviamente, ya era bastante difícil reunir los fondos necesarios para que Brasil compitiera en la Copa del Mundo de 1938. Pero, sorprendentemente, los problemas financieros no terminan aquí. El nuevo director de la Federación Brasileña de Fútbol se encargó de destacar diez mandamientos para los jugadores que iban a viajar a Francia y representar a Brasil. Estos mandamientos destacaban todo tipo de cuestion, pero una de las más importantes era la compensación asociada a los jugadores que representaban al país.

Después de todo, ahora que el fútbol era una profesión reconocida, los jugadores esperaban de repente que se les pagara. Y los jugadores brasileños no se tomaron muy bien las condiciones financieras que se les presentaron. De hecho, después de que se les presentara la primera propuesta, los jugadores respondieron por escrito y firmaron colectivamente una contraoferta. Querían 25.000 reales al día, a partir del momento de la salida. El equipo costaría 1,5 millones de reales al mes como mínimo, combinados con primas por ganar para el equipo de 500.000 rales.

Aunque se cumplieron las condiciones, los jugadores recibieron muchas críticas por los esfuerzos que había realizado el país para que pudieran competir.

La influciencia que tuvo para Brasil en el Mundial de 1938

Ahora que se ha puesto sobre la mesa todo lo que necesitamos saber en torno a esta historia, todavía hay que llegar a una conclusión. Está claro que esta actividad tuvo lugar, y sí, el viaje en general para que Brasil compitiera en la Copa del Mundo se financió a través de las ventas de rifas. Pero la conclusión a la que queremos llegar es respecto a la importancia de estos esfuerzos de financiación.

Después de analizar cada parte de la historia, se puede afirmar que sin la financiación obtenida de estas ventas, Brasil no hubiera participado en el Mundial de 1938. Además, el hecho de que Brasil consiguiera viajar a Francia y llegar a las semifinales es realmente impresionante. Pasó de ser un equipo que económicamente no podía ni participar en la cita, a una selección que suponía una amenaza real a todos los adversarios en el camino hacia el título.