Pickles, Perro, Mundial 1966, Inglaterra
Pickles, un perro legendario de la historia de los Mundiales

Corría el año 1966, y esta sería la primera -y única vez- en la historia que Inglaterra organizaba el torneo de la Copa del Mundo. En cuanto a las fechas previstas, el evento comenzaría el 11 de julio y terminaría el 30 del mismo mes. Por lo tanto, al ser Inglaterra la anfitriona del torneo ese verano, el trofeo del Mundial debía trasladarse allí. Resulta lógico, pues se entregaría a los ganadores cuando el torneo llegase a su fin. Pero la copa tardó en llegar más de lo esperado.

A pocos meses del Mundial de 1966, el trofeo fue robado. Como se puede imaginar, los medios de comunicación, los organizadores de la Copa del Mundo y otras partes interesadas se volvieron locos buscándola. Era la única vez en la historia que el trofeo Jules Rimet había desaparecido, y sí, como menciona el título de este artículo, el héroe que ayudó a encontrar el trofeo perdido fue, efectivamente, un perro. A lo largo de este artículo se explicarán los detalles del descubrimiento del trofeo de la Copa del Mundo.

Y cuando llegue al final de esta breve lectura, es posible que sienta admiración por los perros de raza Collie.

Cómo se almacenó el trofeo de la Copa del Mundo en 1966

Para que el trofeo fuera robado, primeramente tenía que estar guardado en algún lugar. De este modo, empecemos esta historia con el almacenamiento del trofeo, ya que es aquí donde la situación empezó a torcerse. El trofeo de la Copa del Mundo se había trasladado a Inglaterra para preparar el Mundial de 1966. Sin embargo, en lugar de guardar el trofeo bajo llave, se expuso en Westminster, concretamente en el Methodist Central Hall. Esto formaba parte de una exposición que se llevaba a cabo en el lugar en ese momento.

El trofeo se guardó en una vitrina de seguridad. Y, dada la importancia del mismo, se creó un equipo para que lo custodiera 24 horas al día, siete días a la semana. Pero aquí empezaron los problemas: todo el mundo sabía dónde se guardaba el trofeo. Por otra parte, no se podía pensar que alguien quisiera robar el trofeo. Hasta que un hombre llamado Edward Betchley decidió hacerse con él.

La tarea no era fácil, ya que tendría que saltarse al equipo de seguridad, robar el trofeo de la Copa del Mundo de una vitrina y volver a salir sin ser visto. Para la mayoría de ladrones, esto sería impensable, pero Betchley pensó que podía hacerlo sin problemas.

Cómo se robó el trofeo de la Copa del Mundo

El 20 de marzo de 1966, Betchley burló al equipo de seguridad de Westminster y consiguió robar el trofeo de la Copa del Mundo. Lo curioso de todo esto es que el ladrón ignoró un conjunto de sellos que también se encontraban en la misma exposición y que, al parecer, tenían un valor colectivo de unos tres millones de libras. Decimos que llama la atención porque la gente, generalmente, asumió que el trofeo de la Copa del Mundo no tenía ningún valor real en ese momento, no desde una perspectiva económica, al menos. Así que muchos tienden a bromear sobre cómo Betchley se equivocó de objetivo, ya que podría haber conseguido mucho más dinero robando los sellos.

En cualquier caso, el hecho es que ese domingo robó el trofeo de la Copa del Mundo. Y, al parecer, lo hizo mientras los guardias se tomaban un breve descanso. Y no sólo eso, sino que se supone que simplemente entró por una puerta de salida de emergencia para llevárselo. Pero, ¿cuál era el objetivo real de Betchley al robar el trofeo? Después de todo, ¡no iba a guardarlo en su vitrina en casa!

Al día siguiente, el presidente de la FA y del Chelsea F.C. recibió una extraña llamada telefónica. Un hombre que se hacía llamar “Jackson” afirmó que en el estadio del Chelsea se entregaría un paquete que contenía la parte desmontable del trofeo. Efectivamente, el bulto se entregó, así como una petición de rescate de 15.000 libras. Pero Betchley nunca recibió el dinero del rescate, y fue detenido por la policía después de concertar un encuentro con él en persona.

Sin embargo, había un problema: nadie sabía dónde estaba el resto del trofeo, y la Copa del Mundo iba a comenzar dentro de unos meses. Entonces surgió la leyenda de el perro Pickles.

Encontrar el trofeo: una tarea para el perro Pickles

Con el responsable del robo del trofeo esposado, así como con una actuación exitosa para evitar el pago de cualquier tipo de rescate, aún faltaba una pieza importante. Y esto era, nada más y nada menos, que el propio trofeo de la Copa del Mundo. Esto desencadenó un enorme operativo de búsqueda para encontrar la copa, y Betchley no parecía dispuesto a compartir los detalles. Por otra parte, su plan para robar el trofeo y beneficiarse de su rescate no había salido precisamente bien. Así que se puede entender su falta de voluntad para poner la pieza perdida en manos de las personas que habían frustrado su idea.

Otra parte clave de esta historia es que Betchley afirmó que no trabajó solo y que hubo otras personas implicadas. Por ello, se supone que Betchley y sus cómplices simplemente se deshicieron del resto del trofeo al robarlo. Por lo tanto, hay muchas posibilidades de que simplemente no recordara dónde lo habían tirado. De todos modos, la búsqueda tardaría siete días en llegar a su fin. Y sorprendentemente, no fue Scotland Yard quien encontró el trofeo, sino un perrito llamado Pickles.

Pickles era propiedad de un hombre llamado David Corbett, y el descubrimiento del trofeo de la Copa del Mundo se produjo por pura casualidad. Al parecer, Corbett se disponía a dar un paseo con su perro hasta una cabina telefónica en el sur de Londres el domingo 27 de marzo cuando Pickles empezó a mostrarse curioso. Según contó Corbett a los medios de comunicación, Pickles no dejaba de olfatear la rueda delantera de uno de los coches del vecino. Y cuando el dueño miró para ver qué había despertado tanta curiosidad en su perro, no esperaba que estuviera a punto de tropezar con el trofeo de la Copa del Mundo.

Las consecuencias de este descubrimiento de Pickles y Corbett

La persona que encontrara la Copa del Mundo se convertiría en un héroe inmediatamente. Pero las cosas no fueron así. Claro, hoy en día la historia está unida a la leyenda del perro Pickles y a cómo este perro de cuatro años resolvió una importante investigación criminal.

Sin embargo, hay algunas partes más interesantes de esta historia que nos gustaría compartir contigo para que conozcas la historia completa.

Corbett se convirtió en sospechoso en lugar de héroe

Según cuenta la historia, cuando Corbett encontró el trofeo de la Copa del Mundo lo llevó a la comisaría de policía local para entregarlo, como haría la mayoría de los ciudadanos. Pero cuando se lo enseñó a los agentes de la comisaría, éstos no creyeron en un primer momento que fuera el auténtico. Se llamó a los expertos para que examinaran el trofeo y entonces se confirmó su autenticidad. Aquí es donde la cosa se pone interesante. En lugar de ser aclamado como un héroe, Corbett fue llevado para ser interrogado sobre su implicación en el robo del trofeo de la Copa del Mundo.

Por supuesto, no tenía ninguna relación con el robo, así que respondió tranquilamente a las preguntas y la policía le llevó de vuelta a casa al cabo de una hora. Corbett se encontró con un ejército de prensa fuera de su casa, y ahí es donde nació realmente la leyenda.

Pickles recibió una medalla

Dado que, técnicamente, fue el perro Pickles quien empezó a olfatear y encontrar el trofeo debajo de ese coche en el sur de Londres, el mérito fue para él. Al fin y al cabo, la historia resulta aún más convincente cuando se afirma que el trofeo robado fue encontrado por un collie de cuatro años. Hizo lo que ni siquiera Scotland Yard fue capaz de hacer, y Pickles se aseguró de que el trofeo de la Copa del Mundo fuera devuelto sano y salvo a las autoridades. El perrito recibió una medalla conocida como la “Medalla de Plata de la Liga Nacional de Defensa Canina” por este descubrimiento.

Corbett recibió 5.000 libras esterlinas y una invitación al banquete del triunfo inglés

Cuando todo se esclareció y la historia salió a la luz, Corbett recibió una recompensa económica por este descubrimiento. 5.000 libras esterlinas, aportadas por compañías de seguros y patrocinadores de la Copa del Mundo, lo que equivale a unas 99.000 libras esterlinas en dinero actual. El hombre pudo comprarse una casa con este dinero, aunque las recompensas no terminaron ahí. Como Inglaterra ganó la Copa del Mundo ese año, Corbett fue invitado al banquete posterior al torneo. Conoció a todos los jugadores y disfrutó de una comida con algunos de sus héroes gracias a esta invitación.

Así que, como puedes ver, la historia tiene un buen final, y Pickles será considerado para siempre como un héroe.