Guimarães Nacional
Otro entrenador que se va de Nacional | Fuente: Caracol Radio

Con un solo semestre bajo su reinado, Alexandre Guimarães deja de ser director técnico de Atlético Nacional. Así lo anunció el club paisa en un comunicado oficial en el que agradecieron el compromiso del entrenador. La rescisión del contrato del brasileño-costarricense fue de mutuo acuerdo. El club ‘verdolaga’, además, afirmó que está trabajando en encontrar a su nuevo comandante de cara al segundo semestre del año.

Ciclo Guimarães: descalabro

La salida del ex-DT del América de Cali se produce después de varios golpes a lo que era su proyecto. A pesar de un mes y medio en el que arrolló a sus rivales y mostró varios momentos de buen fútbol, los resultados deportivos no acompañaron a Nacional. Cayó eliminado de Copa Colombia en cuartos de final ante el Tolima. Fue eliminado de la Liga BetPlay a manos de La Equidad de Alexis García. Terminó en el último puesto de su grupo en la Copa Libertadores.

 

El equipo ‘verdolaga’ falló en alcanzar sus objetivos. Las formas tampoco acompañaron al proceso. Muchos de los fichajes dejaron el listón bajo y el rendimiento individual de muchos jugadores no estuvo a la altura. Ahora bien, esta historia es una que se viene repitiendo en Nacional.

Un hilo de procesos cortados

Desde la salida de Reinaldo Rueda, ser entrenador en el bicampeón de Libertadores es un trabajo de riesgo. Con la salida de Guimarães se completan 5 cuerpos técnicos que han pasado con más pena que gloria por el banquillo de Nacional. Sumados a estos, han pasado dos cuerpos técnicos interinos: el primero encabezado por Hernán Herrera y el segundo comandado por Alejandro Restrepo.

Juan Manuel Lillo fue el primero en medirse al puesto. Su etapa duró un semestre, tras ser eliminado en liga y ser muy resistido por parte de la hinchada. Luego firmó Jorge Almirón, después de un buen paso por Lanús. El argentino llevó al equipo a una final de liga, pero renunció tras ser eliminado en la Copa Libertadores. Su mandato duró poco más de un semestre.

Atlético Nacional
El golpe en Libertadores sentenció a Guimarães | Fuente: AFP

Herrera estuvo entre el periodo de Almirón y Paulo Autuori. El colombiano consiguió el título de la Copa Colombia 2018 antes de entregar su cargo al DT brasileño. Autuori asumió en noviembre de ese año. En mayo del 2019, dejó el club tras, de nuevo, quedar eliminado en el certamen internacional, esta vez en Copa Sudamericana.

Finalmente, antes de la llegada de Guimarães, Juan Carlos Osorio tuvo una segunda etapa en Nacional. Este fue el ciclo más largo de los mencionados, el ‘Profe’ estuvo en el club algo más de un año. Sin embargo, sus resultados tampoco fueron los esperados. Fue cesado de sus labores en noviembre del año pasado después de caer en Copa Libertadores y en la Liga.

Opinión: estabilidad, el primer deber del nuevo presidente

Los últimos años en el club ‘verdolaga’ han sido caóticos. Prueba de ello es el desfile de entrenadores que han tenido. Las gestión deportiva de las administraciones no ha sido la mejor. Muchos de los fichajes no terminan de dar el rendimiento esperado, los técnicos son cesados constantemente, los títulos son escasos. El presente de Nacional no está a la altura de su historia.

La incertidumbre deportiva y futbolística del club es, además, acompañada por la presión de su hinchada. En estos años, es común ver a los seguidores ‘verdes’ manifestando su inconformismo con los jugadores, los técnicos y los directivos. Se ha vuelto el día a día de la institución. El ambiente en Guarne es tenso y volátil.

Por eso, la primera labor del nuevo presidente, Emilio Gutiérrez, será brindar a la institución de estabilidad. Una estabilidad que se ha perdido. En ausencia ella, el club ha perdido el rumbo. Sin ella, es poco probable que el camino del club más ganador del país pueda retornar a su histórica senda de triunfos. Lo crucial es que está estabilidad no solo depende de una buena selección del próximo entrenador, aunque esto sea importante. La estabilidad anhelada por el club tiene muchas más aristas que un nombre en el banquillo.