La realidad del fútbol mexicano

Fuente: EFE

En los últimos días dos situaciones me pusieron a reflexionar sobre un asunto: ¿cuál es la realidad del fútbol mexicano?

En primera recordé a un par de futbolistas que dejaron la Liga MX. Uno es Tiago Volpi, quien llevaba años jugando con el Querétaro, y el otro fue el caso de Iván Marcone y su aterrizaje a Boca Juniors, tras ser el mejor jugador del torneo jugando para el Cruz Azul.

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En segundo lugar fue lo ocurrido en las últimas semanas, tras escribir las notas de los fichajes de tres mexicanos (Miguel Layún, Marco Fabián y Carlos Salcedo). Estos tres futbolistas regresaron a México y EUA tras terminar sus relaciones laborales con equipos de España y Alemania. 

Presencia mexicana debilitada y sin titularidad

Sin tomar en cuenta razones personales, la realidad futbolística de Layún, Fabián y Salcedo estaba lejos de ser óptima para ser titulares en sus respectivos equipos. Layún hace rato que era (en el Porto, Sevilla o Villarreal) un fiel constante en la banca; Fabián fue interrumpido abruptamente por sus lesiones en la espalda; y Salcedo nunca consiguió ser titular indiscutible con su último cuerpo técnico.

Así como ellos, la gran parte del conglomerado mexicano está en semejantes circunstancias: Javier Hernández no juega un partido completo, Diego Reyes no para sus cambios de equipo, el “Tecate” Corona es el rey de la intermitencia y Néstor Araujo vive una complicada situación con el Celta de Vigo. Nadie sabe cómo se encuentra Oswaldo Alanís, y Héctor Herrera es titular y capitán, pero no trasciende más allá de la Liga NOS.

  • En pocas palabras, no son referentes de clase mundial.
Fuente: Getty Images

¿Liga MX potencia en América?

Sin tomar en cuenta el caso reciente de Allison o la confianza indiscutible que tenía ganada Julio César, el arco de Brasil no tenía un digno defensor. Mientras se paraban algunos porteros que no le llegaban ni a los talones a nombres como el de Dida, desde el 2015 Tiago Volpi estuvo jugando en México, atajando al más alto nivel de la escala continental.

El otro jugador es Marcone, quien salió a un grande de Argentina tras estar solamente seis meses en el fútbol mexicano. Su destino fue Boca Juniors, ese equipo que también se llevó a Paolo Goltz (quien pertenecía al América) hace unos torneos.

Ambos querían ser foco de atención en sus ligas locales (Brasil y Argentina) para ser considerados por las personas encargadas de sus respectivas selecciones nacionales, esto jugando en Sao Paulo y en Boca, no en el Querétaro ni en el Cruz Azul.

Fuente: MEXSPORT

¿La mejor generación de futbolistas?

Hace poco se abrió el siguiente debate en el medio mexicano: dado que es la época en que más jugadores se exportan hacia el viejo continente, ¿quiere decir que es la generación más talentosa?

Si bien las circunstancias del mundo actual facilitan la salida de los jugadores a Europa, no quiere decir que sean de mejor calidad que aquella selección que perdió la final de Copa América en el 93, o mejor aún que esa selección de Ricardo La Volpe que sorprendió al mundo para bien allá por el 2005.

Si se hacen cuentas, hoy solo cuatro futbolistas son referentes y se encuentran a un nivel top con sus respectivos equipos: Hirving Lozano (Holanda), Raúl Jiménez (Inglaterra), Guillermo Ochoa (Bélgica) y el siempre constante Andrés Guardado (España).

  • Diego Lainez ilusiona, pero apenas inicia su andar europeo.
Fuente: AP

No somos lo mejor

En conclusión, manifestando dichas situaciones, se evidencia que el fútbol mexicano está sobrevalorado en su producto de liga local. Se paga muy bien, pero sigue sin ser el máximo referente en el continente. Por eso los cracks no se quedan o no llegan.

Y también se manifiesta que se alaba de más a los jugadores que salen rumbo a Europa, a pesar de que no destacan, abriendo así el debate de qué es lo que necesita el fútbol mexicano en casos como la selección nacional: ¿tipos banqueando en Europa o concretar una carrera en México?

Ustedes tienen la mejor respuesta.