Pablo García, el Real Madrid y su dupla con Gravesen

CHICAGO - JULY 16: Starters of Real Madrid pose for a photo before a friendly match against Chivas De Guadalajara on July 16, 2005 at Soldier Field in Chicago, Illinois. Back Row (l-r) Iker Casillas #1, Pablo Garcia #12, Ivan Helguera #6, Ronaldo #9, Francisco Pavon #22, Zinedine Zidane #5 and Thomas Gravesen #16. Front Row (l-r) Michael Owen #11, Michel Salgado #2, Roberto Carlos #3 and David Beckham #23. Real Madrid defeated Chivas De Guadalajara 3-1. (Photo by Jonathan Daniel/Getty Images)

Pablo García llegó al Real Madrid tras una gran temporada en el Osasuna. El equipo que oficia de local en el Santiago Bernabéu lo compró por una suma de cuatro millones de euros. Una inversión extraña para un club que tenía grandes estrellas en su plantel, una pieza necesaria para el trabajo de los “galácticos”.

“El Canario”, como lo apodan en su país, se desempeñaba como mediocampista defensivo. Su rol era lo que hoy llamaríamos como volante tapón. Una gran Copa América sumada a ser un referente lo llevaron al “merengue” pese a sus carencias técnicas.

Thomas Gravesem entrena en Valedebebas con Pablo García. (Foto: EFE)
Gravesen y García. Fuente: EFE

Otro futbolista con características similares a las del charrúa fue Thomas Gravesen. El danés se hizo famoso por su rudeza, pero también por “La Gravesinha, una finta que marcó un antes y un después en la temporada de 2006.

El uruguayo y el nórdico tenían más similitudes que diferencias, dos jugadores toscos, rústicos, que tenían una única función: cortar en vez de jugar para simplificar el juego de las estrellas. Compartieron vestuario con Zidane, Beckham y Roberto Carlos, algo que para García fue un mundo “glamuroso” al que nunca se pudo adaptar.

Pablo García-Thomas Gravesen: La dupla galáctica

Fuente: Mundo Deportivo

Estuvieron juntos en cancha en seis ocasiones, una de ellas fue saltando desde el banco de suplentes, ingresando por Guti y Zidane. Fue en el empate a uno frente al Barcelona en el Camp Nou.
En el único encuentro que coincidieron y no sumaron fue en el 3-0 frente al Lyon en UEFA Champions League. El récord de ambos fue de cuatro victorias, un empate y una sola derrota.

Con un total de 26 partidos, el uruguayo pasó sin pena ni gloria por el elenco dirigido por López Caro, aunque se llevó 13 amonestaciones. Tras su primer año salió cedido a préstamo hasta finalizar contrato. Se convirtió en ídolo del PAOK, donde hoy es entrenador del filial y tiene una calle con su nombre.

Gravesen jugó un poco más, 49 participaciones y convirtió un gol. 20 amonestaciones y una sola expulsión fueron sus números.