El MetLife Stadium será el 21: Todos los estadios que albergaron una final de un Mundial

La FIFA ha anunciado detalles importantes y de gran color para los aficionados al balompié en el mundo. El Mundial de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá toma mucha más forma y empieza a definir cuestiones cruciales de cara a su desarrollo. Una de las más esperadas e importantes era el estadio en el que se disputaría la gran final del torneo. Al respecto, el MetLife Stadium de New Jersey ha sido definido como la sede del partido decisivo. El escenario estadounidense tiene capacidad para 82,000 espectadores y también será sede para la Copa América. Por eso, aquí repasamos todos los estadios que alguna vez albergaron una final de un Mundial de fútbol.

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Todos los estadios que albergaron una final de un Mundial

Estadio Centenario de Montevideo, Uruguay (1930)

Estadio Centenario de Montevideo
Estadio Centenario de Montevideo | Icon Sport

El primero de los estadios que han recibido una final de un Mundial es el Estadio Centenario de Montevideo. El escenario ubicado en la capital del país uruguayo fue la sede para la primera final de una Copa del Mundo en la historia. En 1930, el primer mundial de fútbol se disputó en la nación oriental.

Allí, Uruguay y Argentina llegaron a la gran final del torneo, donde jugaron ante más de 68,000 espectadores. El partido terminó con un 4-2 en favor del combinado dueño de casa y se convirtió en su primer título bajo la organización de la FIFA.

Estadio Nacional del PNF, Italia (1934)

La final del Mundial de 1934 es recordada por ser la primera final de un Mundial en desarrollarse en el marco de un contexto político complejo, violento y dictatorial. Y estos tintes políticos empiezan a notarse a partir del estadio en el que se disputó el partido. La gran final de dicho mundial se disputó entre Italia y Checoeslovaquia. En aquel compromiso, los italianos ganaron gracias a los goles de Raimundo Orsi y Angelo Schiavio.

Sin embargo, la novedad del estadio viene dada por datos extrafutbolísticos. El partido se disputó en el Estadio Nacional de PNF o, sin abreviación, el Estadio Nacional del Partido Nacional Fascista. Aquel estadio fue hogar de la Roma y la Lazio durante varios años en los que los gobiernos de Benito Mussolini y sus predecesores dominaban en Italia. El estadio fue demolido en 1957.

Estadio Olímpico de París, Francia (1938)

Construido en 1907, el Estadio Olímpico de París ha sido sede de enormes y prestigiosos eventos deportivos. Uno de sus puntos más altos, sin lugar a dudas, fue la final del Mundial de 1938. Aquella final fue la última que se disputó antes del parón obligado que vivió el torneo internacional por cuenta de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Dicho estadio, albergó la final entre Italia y Hungría bajo la atenta mirada del dictador fascista de los italianos, Benito Mussolini. La azzurra se impuso por 4-2 ante el cuadro húngaro, gracias a una colosal actuación de Piola y Colaussi. De esta manera, el equipo italiano sumó su segundo título mundial y se convirtió en el primero en lograr un bicampeonato.

Estadio Maracaná, Brasil (1950 y 2014)

Estadio Maracaná
Estadio Maracaná | Icon Sport

Con el imperial estadio de Río de Janeiro, Brasil, llegamos al primer estadio que ha repetido en ser el escenario elegido para recibir la final de un Mundial. El Maracaná, además de ser un templo en la historia de este deporte, fue el escenario en el que se jugaron dos partidos altamente recordados por los aficionados al fútbol. El segundo de ellos, pues el primer merece párrafo aparte, fue la final de 2014, entre Alemania y Argentina. Dicho partido dejó la tristeza de Messi y compañía, quienes perdieron el juego contra un combinado germano que venía de ganar por 7-1 ante el seleccionado brasileño.

Ahora bien, el primero de los eventos históricos del Maracaná ocurrió en 1950 y quedó con su propio nombre: el Maracanazo. En aquel partido, Uruguay se enfrentó a la Brasil de Jair, Zizinho y Ademir ante la atenta mirada de más de 170,000 espectadores en el estadio. Y, para lamento de todos los seguidores locales, los uruguayos ganaron ante todo pronóstico gracias a los tantos de Ghiggia y Schiaffino.

Wankdorfstadion, Suiza (1954)

Después del impactante Maracanazo, Europa volvió a ser sede de la gran final de un Mundial. Puntualmente, el partido tuvo lugar en el Wankdorfstadion de Berna, en Suiza. Para la edición de 1954, los finalistas de ese torneo fueron Alemania Federal y Hungría, dos seleccionados cargados de talento. La presencia de futbolistas como Puskás, Kocsis o Czibor convertían al cuadro húngaro en el gran favorito para llevarse el título a casa. Y, de hecho, los primeros minutos de partido indicaban que eso iba a suceder. Hungría ganaba por 0-2 en los primeros ocho minutos. Sin embargo, Alemania logró dar la vuelta al resultado y levantó su primer trofeo mundialista.

Estadio Rasunda, Suecia (1958)

Aunque es una sede poco nombrada y de no mucho recuerdo para los futboleros, fue la casa para una de las actuaciones que marcaría un hito en la historia del deporte. El Estadio Rusunda en Estocolmo, Suecia, fue el terreno de juego en el que uno de los más grandes empezó a maravillar al mundo con solo 17 años. Allí, en Suecia, Pelé jugó y ganó su primer mundial de fútbol con la Selección de Brasil. En esta ocasión, el combinado brasileño ganó la final por 5-2 ante el combinado dueño de casa. Pelé anotó un doblete en esa final y comenzó a escribir su historia de éxito.

Estadio Nacional de Chile (1962)

Cuatro años más tarde, Pelé volvió a ser protagonista de la Copa del Mundo. El excelso delantero brasileño seguía brillando y destruyendo defensas. No obstante, para esta edición, el Rey no hizo presencia en la final del Mundial, pues estaba lesionado. De cualquier manera, su combinado nacional, comandado por Garrincha, Djalma Santos y Mario Zagallo, llegó a la final y la ganó contra Checoeslovaquia. Dicho compromiso se disputó en el Estadio Nacional de Chile, ante la mirada de más de 68,000 espectadores.

Wembley Stadium, Inglaterra (1966)

El año en el que el “fútbol volvió a casa” fue el mismo año en el que el seleccionado inglés consiguió levantar su primera y única Copa del Mundo. En Wembley, previo a su remodelación moderna, el combinado británico de Bobby Moore y Bobby Charlton levantó el ansiado trofeo después de un torneo plagado de polémica. De cualquier manera, el partido final estuvo albergado por el templo inglés del fútbol y vio a los ingleses derrotar por 4-2 a Alemania Federal, gracias a un triplete de Geoff Hurst.

Estadio Azteca, México (1970 y 1986)

Estadio Azteca
Estadio Azteca | Icon Sport

El Estadio Azteca en la Ciudad de México antecedió al gran Maracaná como el primer estadio en la historia de los mundiales en albergar dos finales. La primera de ellas sucedió en el año 1970, cuando Pelé era la estrella del fútbol mundial y era el líder de la mejor Brasil de la historia. El Rey era el delantero de un aclamado conjunto que dejó huella en la historia. Junto a él, jugadores como Tostao, Rivelino, Jairzinho o Carlos Alberto maravillaron a propios y extraños y se plantaron en la gran final del torneo. Como era de esperarse, nadie los pudo detener, ni siquiera la Italia de Gianni Rivera, que perdió por 4-1 la final.

Dieciséis años más tarde, el Estadio Azteca volvió a recibir una final de un Mundial de fútbol. Esta vez recibía al heredero de la leyenda brasileña, a Diego Armando Maradona. El Pelusa llegaba como la gran figura del balompié y solo pudo refrendarlo en el torneo. Argentina llegó a la final de la mano del Diego y se coronó campeona contra la Alemania Federal.

Estadio Olímpico de Múnich, Alemania (1974)

La primera vez que se disputó un Mundial en territorio alemán se jugó en el Estadio Olímpico de Múnich. Allí, en 1974, la gran final estuvo protagonizada por dos de los combinados más recordados en la historia de los mundiales. La Holanda de Johan Cruyff contra la Alemania de Gerd Muller. Dos de las más grandes leyendas del deporte se cruzaron en el partido definitivo. Ante más de 75,000 espectadores, el combinado teutón logró alzar el trofeo. No sin antes remontar un tempranero 1-0 en contra, producto de un gol de Johan Neeskens.

Estadio Monumental, Argentina (1978)

Justo antes de la irrupción de Diego Armando Maradona, la Argentina fue sede de una Copa del Mundo. Nuevamente, la política estuvo inmersa en el gran evento futbolístico del planeta. La dictadura de Jorge Videla era un fantasma que opacaba el desarrollo del evento. Ahora bien, al “margen” de lo que ocurría con la dictadura argentina, el Mundial se desarrolló y tuvo al combinado albiceleste en la gran final.

La sede del partido final fue, justamente, el Estadio Monumental de Núñez, casa de River Plate. Allí, el equipo que era dominado por Mario Alberto Kempes y Daniel Passarella derrotó por 3-1 al combinado neerlandés, que volvía a perder una final del mundo.

Estadio Santiago Bernabéu, España (1982)

Santiago Bernabéu
Santiago Bernabéu | Icon Sport

Comenzando la década de los ochenta, España organizó la Copa del Mundo de 1982 con la expectativa de poder ganar su primer trofeo. Sin embargo, la presentación del cuadro ibérico no fue la esperada y el Santiago Bernabéu, casa del Real Madrid, tuvo que recibir a dos seleccionados ajenos en su campo. La final se disputó en la casa del cuadro merengue, ante 90,000 espectadores, y con los combinados de Italia y Alemania Federal.

En dicho compromiso, jugado en el mes de julio de 1982, el cuadro italiano supo imponerse ante un conjunto alemán sin respuestas. Paolo Rossi y Marco Tardelli, con el respaldo de Zoff en portería, se llevaron el juego por 3-1 ante el cuadro alemán de Paul Breitner y Karl-Hainz Rummenigge.

Estadio Olímpico, Italia (1990)

Alemania Federal alcanzó su cuarta final del mundo en cinco ediciones consecutivas en el año 1990, cuando el torneo tuvo a Italia como su hogar. Y, tal y como ocurrió en 1974, los teutones lograron levantar nuevamente el trofeo. En esta ocasión, jugaron en el Estadio Olímpico de Roma, segundo estadio italiano en recibir una final de un Mundial.

En la casa del cuadro romano, los alemanes enfrentaron a Argentina, comandada por Diego Maradona. El partido fue parejo y cargado de tensión, pero se terminó por definir gracias a un penal en favor de los germanos. Sobre el minuto 85, el cuadro alemán ganó un penal y Andreas Brehme lo convirtió en el gol del título.

Rose Bowl, Estadios Unidos (1994)

El antecesor del MetLife Stadium en los Estados Unidos es el Rose Bowl de Los Ángeles. La primera Copa del Mundo que se disputó en suelo del país norteamericano se jugó en 1994 y tuvo como sede de la final el estadio angelino. En aquel torneo, las noticias estuvieron ardiendo desde un primer momento, con la recordada expulsión de Diego Armando Maradona del torneo.

Ahora bien, la final del Mundial también estuvo envuelta en un escenario altamente recordado. De hecho, la final entre Brasil e Italia en el Rose Bowl, con 94,000 espectadores, es una de las definiciones por penales más recordadas de la historia. El partido terminó empatado sin goles y se tuvo que definir desde el punto penal. Así, Brasil ganó por 3-2, con muchas fallas italianas y con un penal icónico desperdiciado por Roberto Baggio, su figura.

Stade de France, Francia (1998)

La consagración de los ídolos de la generación moderna de aficionados al fútbol empezó a darse con la realización del Mundial de Francia 1998. Allí, figuras como Ronaldo Nazario o Thierry Henry cruzaron caminos en el partido definitivo del torneo. La final entre Brasil y Francia fue la final que marcó el curso del fútbol para las décadas siguientes, enfrentando a enormes talentos.

En aquella ocasión, el cuadro anfitrión recibió a los brasileños en el Stade de France. Y, no solo los recibió, sino que hizo respetar su casa como pocas veces en el pasado lo habían hecho. Francia ganó por 3-0 aquella final, gracias a un doblete de Zinedine Zidane y un tanto de Emanuel Petit.

Estadio Internacional de Yokohama, Japón (2002)

Estadio Internacional de Yokohama
Estadio Internacional de Yokohama | Icon Sport

El primero de los estadios en dejar el continente europeo y americano es el Estadio Internacional de Yokohama. Allí, en Japón, la Copa del Mundo de 2002 vivió la revancha del combinado brasileño que cayó en 1998. Ante la atenta mirada de miles de aficionados asiáticos, el cuadro verdeamarelo llegó a la final ante la Alemania de Oliver Kahn.

Un Oliver Kahn que, a pesar de ser uno de los mejores porteros de la historia, tuvo una noche de pesadilla en Japón. El guardameta alemán falló en jugadas cruciales y su rival se impuso por 2-0. Ronaldo Nazario, el gran nueve de Brasil, tuvo una noche contraria a la de su rival teutón y marcó un doblete. Desde 2005, el estadio es reconocido como el Estadio Nissan por cuenta del patrocinio de la marca de automotores.

Estadio Olímpico de Berlín, Alemania (2006)

Años antes, el Estadio Olímpico de Múnich había sido la casa del Mundial en Alemania. De hecho, había sido el lugar en el que el cuadro local levantó una de sus Copas del Mundo. Sin embargo, años más tarde, le tocaba el turno al Estadio Olímpico de Berlín. Allí, con una capacidad para 75,000 espectadores, el Mundial de 2006 tuvo como finalistas a dos equipos diferentes al anfitrión.

Los alemanes cayeron en semifinales y dejaron el camino liberado para Francia e Italia, los dos finalistas de dicha edición. El partido terminó 1-1 con goles de Zinedine Zidane y Marco Materazzi. Además, tuvo la recordada expulsión del mediocampista del Real Madrid. La contienda se definió desde el punto del penal y tuvo a los italianos como ganadores de la estrella.

Soccer City, Sudáfrica (2010)

Tras la experiencia del Mundial en Asia, la FIFA llevó la Copa del Mundo a África. Puntualmente, llevó la gran final del torneo al Soccer City de Sudáfrica en 2010. Dicho estadio fue remodelado para la realización de la Copa del Mundo, aumentando su capacidad hasta los 94,000 espectadores. Capacidad que, según reportes oficiales, no fue alcanzada para el partido decisivo del torneo.

De cualquier manera, el partido final fue la representación de lo que se vivía a nivel de clubes en Europa. España se coronó campeona contra los Países Bajos, dejando enormes actuaciones de Xavi Hernández, Andrés Iniesta o Xabi Alonso. La rivalidad entre Real Madrid y Barcelona se juntó en La Roja para llevarla al título mundial.

Estadio Olímpico de Luzhniki, Rusia (2018)

Después de dos ediciones fuera de Europa, el torneo continental regresó a territorio europeo, específicamente a Rusia. Más exactamente, la final del Mundial de 2018 llegó al Estadio Olímpico de Luzhniki, donde 78,000 espectadores vivieron el triunfo de Francia por 4-2 ante Croacia.

Los galos llegaron al torneo siendo amplios dominadores, con una selección cargada de talento y con la máxima estrella en forma. Kylian Mbappé se consagró en la élite del fútbol gracias a sus actuaciones en Rusia. Su rival de turno fue la sorpresa de la competencia, Croacia. Los croatas, con Modric y Rakitic a la cabeza, llegaron a la final con muchos argumentos. Sin embargo, no pudieron hacer frente al poderío galo.

Estadio de Lusail, Qatar (2022)

Por último, la edición más reciente de la Copa del Mundo tuvo lugar en Qatar. El cuestionado torneo se definió en el Estadio de Lusail, un escenario construido con miras al torneo del 2022 y con capacidad para 89,000 espectadores. Una capacidad que, en la gran final, estuvo mayoritariamente compuesta por una hinchada argentina que recorrió el mundo para ver a su combinado campeón.

El cuadro argentino de Lionel Scaloni llegó a Qatar como el enorme favorito para llevarse el título. Además, tuvo que enfrentar al segundo en la lista, el cuadro francés y defensor del título de 2018. Sin embargo, las enormes actuaciones de Lionel Messi y la irrupción de jugadores como Julián Álvarez o Enzo Fernández llevaron a la albiceleste a levantar el trofeo.

Santiago Castro Reyes

Santiago Castro Reyes

Nacido en Bogotá, Colombia, y criado con fútbol criollo. Estudió Psicología y Filosofía en la Universidad de La Sabana, y enfocó su trabajo y formación paralela en el deporte Rey. Empezó con el periodismo en VAVEL en el 2017, siguiendo la Bundesliga.
Ingresó a Balón Latino en 2018, con su fundación. Desde entonces, se dedica a la redacción de contenidos en la web, la investigación académica y la formación en táctica y scouting en el fútbol. Apasionado, además, por la lectura, el trabajo comunitario y la construcción de paz. "El balompié es un juego colectivo, y, con eso, le basta para serlo todo".