Edison Bilbao, Gzira United - Times of Malta
Edison Bilbao, Gzira United - Times of Malta

En la paradisíaca isla europea de Malta, el chileno-estadounidense Edison Bilbao se erige como una eminencia del fútbol mediterráneo. 

Edison Bilbao es uno de los futbolistas chilenos “patiperros” por excelencia. Un mediocampista diferente que atesora un talento particular desde sus inicios en los New York Metrostars (actual NY Red Bulls) .

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Su distintiva calidad lo ha llevado a jugar en seis países diferentes (EE.UU, Rusia, Portugal, Costa Rica, Chile y Malta). Por ello, en Balón Latino, hablamos con Edison para que nos relatara su larga e interesante aventura como jugador profesional.

Edison Bilbao
Edison Bilbao, Sportsdesk
La primera pregunta de toda entrevista es ¿Cómo estás?

Estoy muy feliz y tranquilo. Estoy jugando en los Tarxien Rainbows de Malta, tengo un contrato vigente con ellos y me encanta seguir disfrutando de mi pasión. Veremos qué nos depara el futuro.

Tú y tu familia se asentaron en los Estados Unidos bastantes años atrás, cuéntanos un poco de tu historia y persona.

Mi familia y yo nos vinimos a EE.UU cuando yo tenía 11 años con la intención de encontrar un mejor futuro para todos, pero mis lazos con el fútbol comenzaron en Chile. Yo jugaba en la categoría ´87 de Colo-Colo y ahí cultivé mi amor por el fútbol, por Colo-Colo y una bonita relación con gente del deporte como Arturo Vidal, Felipe Flores, Juan Pablo Arenas, entre otros.

Con mi familia nos establecimos en Newark, Nueva Jersey. Allí había una colonia grande de brasileños y portugueses, ellos me llevaron a jugar a un club de portugueses en Nueva York y, posteriormente, me llevaron a los New York Metrostars (actual New York Red Bulls). Con ellos jugué la mayor parte de mi adolescencia, mientras terminaba el colegio y mi etapa universitaria. Terminé de estudiar Marketing y, a los 21 años, comenzó mi carrera en el fútbol profesional.

Para el hincha futbolero chileno que no te ha visto ¿Cómo describirías tu juego y tus virtudes?

Soy un mediocampista que tiene ida y vuelta, suelo ser utilizado como volante mixto pero también puedo jugar de “10” o de volante de contención con buena salida de balón.

Antes era un 10 natural, pero tuve que cambiar mi forma de jugar porque el fútbol así lo exigió. Yo era un 10 y el 10 murió.

Mi principal virtud es mi técnica y mis ganas de jugar siempre por el equipo. Prefiero ganar a ser figura solo.

Tremenda frase la que me acabas de mencionar. Lamentablemente, comparto tu opinión. ¿Crees que el “10” murió para siempre? ¿Cómo valoras la figura del “10”?

Para mi el “10” murió y no hay vuelta atrás. En Europa se hace todo lo posible tácticamente para no jugar con un “10” y es muy triste, porque era una posición mágica. Ahora todo es más defensivo que ofensivo y un verdadero “10” no defiende.

El fútbol necesita que los que fueron “10”, como yo, nos adaptemos a ser volantes con ida y vuelta y mayor compromiso defensivo. El “10” clásico e irreverente, no tiene sitio en la competencia y se convierte en un jugador menos. La muerte del “10” es una de las consecuencias directas del “resultadismo”.

¿Qué es lo que más rescatas de tu etapa formativa en EE.UU?

Lo que más rescato a nivel futbolístico formativo es que, al no estar establecidas masivamente las diferentes academias de los clubes, a mi me terminaron enseñando directamente muchos ex futbolistas profesionales. La mayoría de ellos eran inmigrantes y nos hacían competir contra equipos con jugadores de diferentes nacionalidades. Un día jugábamos contra un equipo de brasileños y otro jugábamos contra uno de africanos. Jugar en contra de equipos tan diversos te permite conocer diferentes estilos de juego y perfiles futbolísticos. Eso te hacía aprender y crecer mucho. Creo que lo mejor de EE.UU es eso, son muchos mundos y culturas en un solo lugar.

Tengo una bonita historia acá, cuando estaba en la “High School”, porque recibimos la visita de Cobreloa sub 15 en un torneo amistoso que se organizó en New Jersey. Ese equipo era tremendo y, como era el único chileno junto a mi hermano, nos dejaron ir a conocer a todos los de Cobreloa. Allí estaba Alexis Sánchez, Junior FernandesCharles Aránguiz, entre otros y nos hicimos amigos. Con mi hermano los llevamos al mall y todo (se ríe). Cada vez que Alexis ha estado en EE.UU, nos vemos. Es una gran persona.

Edison Bilbao, University of New York, UNYKNIGHTS file
Edison Bilbao, University of New York, UNYKNIGHTS file
En un entorno tan multicultural ¿existía alguna ventaja por tener un estilo de juego forjado en Chile?

Yo creo que sí. El chileno es uno de los que mejor técnica y control de balón tiene dentro de los países latinoamericanos. En eso no le tenemos que tener envidia a nadie. El futbolista chileno tiene un tacto diferente con el balón. No como el brasileño, pero si parecido al futbolista argentino o peruano que sabe tratar bien a la pelota. Creo que eso me ha beneficiado.

siempre se me enseñó a ser “el distinto” del equipo. 

Otra cosa que destaco (y me han destacado mis compañeros en el extranjero) es la garra. El chileno mete hasta el 90+5″ y sigue corriendo de ser necesario. Eso me encanta y me identifica.

Ya que estamos hablando de chilenos ¿te ha tocado compartir camarín con alguno?

¡Sí! Tal como hablamos fuera de cámara, me tocó compartir camarín con Manuel “Colocho” Iturra en el Leiría de Portugal. Esa historia es buena (se ríe).

Yo después de salir de Estados Unidos tuve un paso por el Torpedo de Moscú de Rusia. Estuve poco tiempo allá porque me llamarón de Portugal para jugar en la segunda división. Ese equipo era la UD Leiría que dirigían Pedro Caixinha y Sá Pinto. Allí conocí al “Colocho”.

Recuerdo que en mi primer entrenamiento, Caixinha me llevó corriendo hasta Iturra para que nos presentáramos. El ya estaba adaptado al fútbol portugués y yo solo tenía 21 años, por lo que me ayudó mucho en mis primeros pasos en Portugal.

Gran jugador el “Colocho”, tuvo un paso brillante por el Málaga de Pellegrini después. ¿Cómo fue jugar con él?

Espectacular. Me encantaba como jugaba. No se complicaba, quitaba y tocaba rápido. Compartimos el mediocampo por unos partidos, pero no mucho tiempo. El partió seis meses después al Murcia. Nos hicimos amigos y guardo los mejores recuerdos de él.

Luego logré ascender con UD Leiría a primera división. Fue muy bonito ser parte de ese proceso. En primera jugué muy poco, pero lo destaco como parte del aprendizaje que he adquirido en mi carrera.

La liga portuguesa es una de las ligas que mayor cantidad de talento exporta. ¿Cómo se gestionó tu llegada a esa liga? y ¿Qué te pareció la liga?

Mi llegada a Portugal fue gracias a la colonia portuguesa de mi ciudad, Newark. A ellos les gustaba como jugaba y llamaron a diferentes equipos de Portugal para que me ficharan. Ellos me llevaron y me alegra que lo hayan hecho. Portugal es un país muy especial para mi, mi esposa es portuguesa y tratamos de visitarlo cuando se puede. 

La liga portuguesa es difícil, debe ser la más competitiva en la que he estado. Cuando estás jugando en ella, recién te das cuenta de la calidad de la competición. Fichan muchísimos jugadores jóvenes de diferentes partes del mundo, incluso los equipos más “chicos”. Yo jugué en las tres primeras divisiones de Portugal y creo que no hay una diferencia insalvable de nivel entre los equipos de las diferentes categorías (sin contar Sporting, Benfica, Porto y Braga). Un equipo de primera puede caer ante un equipo de tercera perfectamente.

Son muy disciplinados a nivel táctico y técnicamente son buenísimos. Tienen una cantidad de jugadores brasileños impresionante y el mismo jugador portugués es muy bueno.

Durante los primeros años de la pasada década, diferentes equipos portugueses y sus scouters vinieron a buscar jugadores a Chile. Se llevaron a Lichnovsky al Porto B y a Simón Ramírez al Benfica B. Hace un año, Yerko González fue contratado por el Louletano de tercera división desde las inferiores de O´Higgins.  ¿Qué te parece este interés de los clubes lusos por los chilenos? ¿Es un fútbol “amigable” para el futbolista chileno?

A mi me parece que sí. Puede ser considerado un fútbol amigable o un muy buen paso para el jugador chileno, pero no es un fútbol fácil. Es difícil, duro y competitivo. Ellos siempre están buscando a los mejores jugadores jóvenes. Son muy exigentes, si no lo haces bien el primer año o a los seis meses, no te renuevan y siguen con su camino.

Es muy difícil mantenerse en Portugal, a los 22 o 23 años ya te comienzan a considerar un jugador “mayor”. De la noche a la mañana, dejas de ser una promesa y te exigen ser una realidad.

Yo pasé por el Murca SC, el Mondinense, el Montalegre y el Leiría y me fue bastante bien en la mayoría. En Portugal te exigen muchísimo, pero es el precio a pagar por estar en la “mejor vitrina del fútbol europeo”.

Edison Bilbao, Malta´s Premier League, Times of Malta files
Edison Bilbao, Malta´s Premier League, Times of Malta files
Volvamos un poco a tus inicios como profesional. Eres uno de los pocos chilenos que ha jugado en el fútbol ruso junto a Mark González, Nicolás Peñailillo, Gerson Acevedo, Eduardo Lobos, entre otros. ¿Qué destacas de tu paso por el Torpedo de Moscú?

Allá me fue muy bien. Tenía 20 años y, después del primer entrenamiento, me querían firmar “altiro” (se ríe). Los jugadores rusos son tremendos a nivel físico. No son los mejores técnicamente, pero han crecido muchísimo en los últimos años.

Fue muy duro para mí a nivel personal, porque no les entendía nada y no querían responder ninguna pregunta en inglés. Eso sí, en la cancha me entendía perfecto con mis compañeros. Dentro de la cancha, el idioma no influía. El fútbol tiene su propio idioma. 

En Rusia estuve “poco rato”, pero lo disfrute muchísimo. Conocí Moscú y su fútbol, es un buen recuerdo.

Luego te fuiste a Portugal y después te vas al Ramonense de Costa Rica. ¿Porqué tomas esa decisión?

El fútbol de Costa Rica es parecido al del ascenso chileno. Es muy aguerrido. Me fui para allá por una oferta que me parecía atractiva. Jugué todos los partidos posibles por el equipo y perdí una final con el equipo. Lamentablemente, consideran a los jugadores como deportistas amateur. Por eso salí de Costa Rica. El fútbol era bueno y me atraía mucho, pero las realidades entre los equipos variaban demasiado. Si no estabas en Alajuense, Herediano o Saprissa, era un poco complicado.

De Costa Rica te vas a Malta, tu actual hogar. Cuéntanos de tu llegada al país, es bastante curiosa

Es una historia un poco larga, pero vale la pena. Yo me fui con mi hermano a Malta porque él era figura en un equipo de la isla. Yo iba de vacaciones.

Al llegar, mi hermano me cuenta que un equipo lo quería a él. Ese equipo era el Qormi FC. Él me dijo que no podía salir de su club porque había firmado una renovación y me dijo que fuera yo. Me dijo “somos iguales Edison, anda tu nomás” (se ríe). Antes de que yo le dijera algo, el llamó al presidente del Qormi y le contó que él no podía ir al equipo, pero que tenía un hermano gemelo que podía ir a probarse al club al día siguiente. Él le dijo que sí y me fui a comprar unas zapatillas de fútbol porque yo no había llevado nada, estaba de vacaciones (se vuelve a reír).

Llegué en agosto y la liga ya estaba en marcha. El Qormi había perdido sus dos primeros partidos y todo era un caos. Yo fui al día siguiente de la llamada a un entrenamiento con el primer equipo. En ese entrenamiento “me los pasé a todos”, vieron mi currículum y me ofrecieron firmar.

Después de Qormi jugaste en Balzan, Ghajnsielem, Mosta FC, Gudja, Gzira United, Birkirkara y ahora estás en los Tarxien Rainbows. Eres una referencia en el fútbol de Malta. ¿Cuál es tu mejor momento en el fútbol maltés? Se que llegaste a disputar y anotar un gol en la Europa League con el Gzira…

Tal cual. Yo me establecí en Malta porque quería jugar Europa League. Me adapté rápidamente al fútbol maltés porque yo sabía que, si me esforzaba junto a mi club, podíamos llegar a competir en Europa. Era un objetivo personal y lo cumplí, jugué 12 partidos de Europa League en total. En Malta tengo muchos recuerdos bonitos. En ese sentido, la isla es “magnética”. Cuando llegas y te estableces, ya no te quieres ir.

Uno de los mejores recuerdos que tengo en el fútbol maltés fue una llave ida y vuelta por Europa League contra el Hearts of Mithlonian Escocés. Eran un equipazo y eran los favoritos en la llave.

Acá, en Malta, logramos sacar un empate a cero. Eso ya era un resultado muy bueno, pero lo mejor vendría después, en la vuelta. Fuimos a jugar el partido de vuelta en Tynecastle Park y estaba lleno. Logramos meter un gol tempranero y nos encerramos atrás. Ellos se perdieron un penal. Jugamos de “chico a grande”. Después del gol nos mataron a patadas y nos atacaron con todo lo que tenían. Pasamos a la siguiente fase y en Escocia los medios hablaban que este era el peor fracaso del club en muchos años. Nosotros lo disfrutamos muchísimo. Luego nos tocó contra el Krasnodar, que terminó semifinalista de Europa League y nos eliminó en Rusia. Eso fue doloroso, pero rescato que hicimos historia en Escocia y la manera que disfruté esa experiencia.

Edison Bilbao
Edison Bilbao, Times of Malta
¿Compartiste con algunos de los jugadores chilenos en Malta? Allí estuvieron Juan Artiaga y Francisco Arriagada en su momento…

Claro, compartí con ellos muchas experiencias. Ellos eran más jóvenes y yo les expliqué un poco cómo son las cosas acá. Los traté de ayudar lo más que pude. Nos juntábamos a ver los partidos de Chile, era muy divertido. Hay que entender que Malta es una isla, por lo que es muy fácil conocer a la mayoría de las personas de tu misma nacionalidad.

Entre todos esos traspasos en Malta, tuviste un exitoso paso por los New York Cosmos. Allí compartiste camarín y cancha con Marcos Senna ¿es el paso por el Cosmos el “mejor momento de tu carrera”?

Creo que es uno de los mejores. Me llena de orgullo haber pertenecido a un equipo tan grande como el Cosmos. Un equipo donde pasó Pelé, Beckenbauer o Elías Figueroa. Allí estuve con Marcos Senna y jugué con él, yo fui su suplente en una parte de la temporada también. Después de Senna, justo cuando me fui, llegó Raúl. Ese tipo de leyendas agrandan a un club y a uno le enorgullece haber estado con ellos. 

Quizás en el curriculum es, junto a Birkirkara y Gzira, el mejor momento de mi carrera. Desde mi paso por el Cosmos, mi carrera solo fue en una línea ascendente. Yo quería jugar más. Desde ese momento, volví a Malta y jugué Europa League.

¿Cómo es jugar con Marcos Senna?

Es tremendo, un jugador que temporiza todo. Tiene una calidad diferente. Él jugaba, dirigía y controlaba todo desde el centro del campo. Me enseñó muchísimo.

¿Cuál fue tu mejor paso en Malta?

Creo que en mi primer año con el Qormi FC fue mi mejor año a nivel personal. Estaba muy bien físicamente, volaba y podía ganar partidos solo. Ese año tuve una campaña en la Copa de Malta espectacular, llegamos a la final y fuimos la sorpresa del campeonato.

A nivel grupal fue con el Gzira United. En solo tres temporadas cambiamos la realidad del club. Convertimos a un equipo que siempre peleaba el descenso en un equipo con pretensiones de campeonato que cosechaba clasificaciones a competiciones europeas.

Con Gzira fuiste una de las figuras en su campaña de pre Europa League anotándole un gol al Sant Julia de Andorra. Cuéntanos cómo viviste esa experiencia

Fue tremendo, porque yo no estoy tan acostumbrado a los goles. Yo siempre he sido de dar asistencias o pases pre asistencia. He ganado premios como máximo asistente, pero el gol no es una de mis mayores virtudes.

Esa llave de ida y vuelta fue especial. En Andorra ganamos dos a cero cuando ellos habían hecho una inversión tremenda en su equipo. Eso los descolocó. En el partido de vuelta, se nos complicó mucho todo. En el minuto 50 ellos nos metieron un gol y estaban jugando mucho mejor que nosotros. El calor de Malta no les había afectado como a los otros equipos. Nosotros nos fuimos arriba para anotar un gol y asegurar la clasificación. Hice una jugada muy buena y me hicieron un penal. Mi compañero anotó el gol y quedamos 1-1. Ellos siguieron controlando el partido y, por momentos, nos asustamos.

En los minutos finales, un compañero me da un pase largo y lo corrí como nunca. Agarré la pelota en la “media luna” del área y, antes de controlar, cerré los ojos y le pegué “como venía”. Me salió un disparo cruzado muy fuerte y esquinado, el arquero no llegó y me quedé en blanco. Fue un golazo y el estadio se volvió loco. Mis compañeros me saltaron encima y yo lo grité con todo. Siempre digo que fue “uno de los orgasmos más grandes de mi vida”. Hasta el día de hoy, la gente en Malta me recuerda ese gol.

Edison Bilbao
Edison Bilbao vs Sant Julia, Europa League, Gzira United twitter account
Tuviste un paso por Santiago Morning. ¿Con tu llegada al “Chago” te sacaste la “espinita” de jugar en el fútbol chileno?

Si! Yo soy hincha de Colo-Colo, pero siempre quise probar suerte en el fútbol chileno. El “Chago” me abrió las puertas y se lo agradezco. Jugué una decena de partidos de buena manera, pero el inicio de la pandemia truncó todo. Ojalá hubiera llegado mi pase antes, porque me perdí un mes de partidos por ese atraso.

Antes me habían llamado de Magallanes y Audax, pero el “Chago” fue el que me firmó. Tuve dos partidos muy buenos con ellos. El primero fue con la Unión Española en el Santa Laura. Jugué muy bien y todos me felicitaron. Ganamos 1-0. El segundo fue el más especial, aunque este fue amistoso. Jugué contra Colo-Colo en el Monumental y eso para mi fue tan importante como jugar en la Europa League.

Fue regresar a un lugar que, en algún momento de mi vida, fue mi casa. Empatamos a cero y jugué bien, pero lo mejor llegó después del partido. Mi esposa y yo nos sacamos unas fotos con Esteban Paredes, fue tremendo. Yo no soy de cambiar poleras porque soy vergonzoso, pero le debería haber pedido la camiseta a Paredes. Ojalá algún día se pueda dar.

Te lo agradezco Edison, ha sido una larga y entretenida entrevista. ¿Quieres dejar un último mensaje?

Les quería agradecer a ustedes, a Balón Latino, por el interés en mí. Me gusta que cubran las historias de los chilenos por el mundo. Lo otro es que quiero es invitar a los futbolistas jóvenes a seguir sus sueños. Tienen que aprovechar las oportunidades. No se rindan, no se fijen inmediatamente en lo financiero. Entrenen todos los días, aprendan de sus mayores y jueguen todos los entrenamientos como si fuera una final. Esa es la única receta para mejorar y ser un mejor futbolista. Eso me ha hecho llegar a donde estoy ahora.

Le mando un saludo a mi esposa, a mis hermanos, a mis padres y a mi familia en Chile. Son los mejores. También le mando un saludo a los chilenos en Malta, nos veremos pronto.