En pleno desierto de Atacama, a más de 2400 metros de altura, se erige una institución tan impensada como extraordinaria. Una organización de alma minera que disputa sus alegrías en uno de los pocos «rincones verdes» del arenal más árido del mundo, el Estadio El Cobre (que tiene una capacidad para más de 11 mil personas, cuando el total de la población de su ciudad es menor a 9 mil) . Un equipo que está «insoportablemente vivo», como reza su lema vital. Es momento, entonces, de escribir sobre el querido Club de Deportes Cobresal del campamento minero de El Salvador; el campeón más singular del fútbol chileno.

Cobresal es un club relativamente joven, pues acaba de cumplir 42 años de existencia. Esa juventud no debe ser mal entendida o utilizada como un argumento relativo a la inexperiencia, ya que «el club del casquito» ha vivido experiencias diversas y cuantiosas.

El club nace en 1979 bajo el alero económico de CODELCO, el comité ejecutivo «Cobresal al Ascenso» y el vigor del pueblo cobresalino. Compiten profesionalmente por primera vez en 1980, en la segunda categoría del fútbol chileno. Tres años después los mineros alcanzan su primera estrella y ascenso, de la mano del técnico Manuel Rodríguez y el goleador Carlos Solar.

En 36 meses, Cobresal viajó del amateurismo a la máxima categoría del balompié más austral del mundo. 

Tan rápido fue el «auge» minero, que en 1985 consiguen clasificar a la Copa Libertadores de América. Es decir, el novel club del campamento minero de 8700 habitantes, en solo cinco años, logró vestirse de gala para competir en la máxima competición continental sudamericana. Notable.

En 1987, Cobresal curtió a uno de los grandes delanteros en la historia de esta larga y angosta faja de tierra llamada Chile, Iván Zamorano. Con «Bam-Bam» en sus filas, conquistaron la Copa Chile. Se puede decir que Cobresal heredó al fútbol chileno, quizás, el mejor delantero centro de nuestra historia. ¿Cómo se puede no querer a un equipo así?

Cobresal

Iván Zamorano con la camiseta de Cobresal levantando la Copa Chile 1987, Colección Histórica de fotos de Cobresal, www.cdcobresal.cl

En Cobresal se han creado y erigido diferentes ídolos de distinta índole y relevancia histórica, entre ellos se encuentran el ya mencionado Iván Zamorano, los históricos Matías Donoso y Nicolás Peric, los goleadores Rubén Martínez y Sergio Salgado y el gran «Cavani del desierto», Ever Cantero. Todos ellos se inmortalizaron, en letras color cobre, en la pared de glorias cobresalinas.

El episodio más relevante en la historia de los mineros se vivió en el año 2015 cuando, tras en una campaña extraordinaria, lograron alcanzar la gloria máxima del fútbol chileno al campeonar. El cuadro minero, con Matías Donoso en estado de gracia, Nicolás Peric como capitán, Johan Fuentes como optimizador de jugadas, Víctor Hugo Sarabia como director de orquesta y Dalcio Giovagnoli a la cabeza, escribió un relato épico sin precedentes. Cabe destacar que, con ese título, los «legionarios» le entregaron felicidad a un pueblo golpeado, pues ese mismo año un feroz aluvión damnificó a toda la Región de Atacama. Este capítulo merece un reportaje aparte y, quizás, una película también (si puede ser dirigida por Chris Columbus, George Lucas o Peter Jackson… mejor).

Para finalizar esta breve nota sobre el estimado cuadro minero es necesario mencionar que Cobresal es, fue y será una de las instituciones más emblemáticas del fútbol chileno. Cobresal le ha entregado un carácter épico al campamento de El Salvador, ha levantado carreras, ha erigido campeones y se ha convertido en un ecosistema único para disputar y vivir el fútbol de manera diferente. Feliz aniversario N° 42!