Jaime «Liebre» Riveros es el único jugador contemporáneo en ganar un torneo con los dos equipos más importantes de la región de Valparaíso: Santiago Wanderers y Everton.

Jaime Eduardo Riveros Valenzuela era un futbolista con clase. Un jugador de técnica y pegada exquisita que maravilló a todo el que lo vio jugar. Tenía una capacidad enorme para trascender en los momentos difíciles, anotar cuando era necesario y repartir asistencias con recurrencia y calidad.

Nació el 27 de noviembre de 1970 en Quinta de Tilcoco (sexta región de Chile) y comenzó su larga travesía por el balompié en la cantera de uno de los clubes más renombrados de su región natal, O´Higgins de Rancagua. Con los celestes subió al primer equipo y debutó en 1990, pero no contó con demasiadas oportunidades, por lo que partió a Deportes Santa Cruz en búsqueda de minutos y desarrollo profesional.

Volvió a O'Higgins y mostró su talento natural durante dos temporadas. Llamó la atención de un «gigante naranja» llamado Cobreloa, uno de los equipos más grandes del fútbol chileno. En el norte sufrió la metamorfosis necesaria para dejar de ser solo un buen jugador a convertirse en uno de los mejores del campeonato trasandino. En Calama disputó seis temporadas (1994-2000), jugó 183 partidos, anotó 77 goles y repartió numerosas asistencias.

Luego recaló en Santiago Wanderers de Valparaíso, equipo donde brilló con luz propia. Fue uno de los artífices del trofeo alcanzado en el campeonato 2001 con el club porteño. Con la camiseta del «decano del fútbol chileno» se sintió extremadamente cómodo, fue una conexión natural. Al hincha «wanderino» no se le olvida ese talentoso joven de pegada celestial y es reconocido como uno de los mejores jugadores en la historia de la institución.

(El Mercurio de Valparaíso)

Tan grande es el cariño de los porteños por Riveros que le perdonan haber jugado y campeonado con el archirrival, Everton de Viña del Mar, en el año 2009. Es, quizás, una de las pocas personas que han aunado a los hinchas de una de las rivalidades más vehementes e interminables del balompié austral. Solo Jaime Riveros, Juan Olivares y Julio Núñez han gritado campeón con ambos elencos.

Su único periplo en el extranjero fue en el fútbol colombiano, de la mano del Deportivo Cali. Junto a los azucareros logró el campeonato colombiano del año 2005 anotando un gol en el partido definitorio frente a Real Cartagena.

También vistió las camisetas de Huachipato, Universidad de Chile, Unión Temuco y Palestino.

Foto: Archivo Deportivo Cali

La actualidad de Jaime Riveros

Tras retirarse en Palestino el año 2011, Jaime Riveros no ha ocultado su pasión por la formación de futbolistas. Por ello, la «liebre» fundó en su región natal una escuela de fútbol con su nombre. Con el paso del tiempo se convirtió en una de las academias más prestigiosas de la sexta región de Chile y ello le permitió establecerse en el estadio de la comuna de Cunaco.

Hasta la escuela de Riveros se dirigen la mayoría de niños de las comunas aledañas considerando el gran rendimiento que han mostrado sus categorías sub 10, sub 12 y sub 14 en diversos campeonatos infantiles nacionales. Otro «plus» que tiene esta institución es que el mismo Riveros dirige a los jóvenes prospectos, hecho relevante para los infantes a la hora de adquirir conocimiento futbolístico.

(Facebook escuela Jaime Riveros)

Riveros incursionó en los banquillos profesionales en el año 2013, siendo el segundo entrenador de Ítalo Díaz en Deportes Santa Cruz en la tercera división del fútbol chileno. Un año después fue elegido director técnico del mismo elenco. Con los unionistas consiguió el ascenso a segunda división en el año 2015, logrando devolver al profesionalismo a la centenaria institución que llevaba 17 temporadas seguidas en el amateurismo.

Después de su exitoso primer paso como técnico profesional, Jaime Riveros prefirió volver a la formación de futbolistas. Ha declarado en varias ocasiones que «su prioridad no se encuentra en ser técnico, sino en ser formador», por lo que no se espera una pronta vuelta de la «liebre» a los mandos de los elencos principales.

Así termina este artículo sobre uno de los grandes «10» en la historia del fútbol chileno. Un creador y habilitador de estirpe, un genio y arquitecto del buen fútbol. Un jugador como Jaime Riveros no se olvida porque no se puede olvidar la elegancia en el fútbol. No se puede ni se podrá olvidar al último «10» clásico del fútbol al sur del mundo.