Postscript: Johan Cruyff, Total Footballer | The New Yorker

En 1977, la gente acudía en masa a los cines para ver La guerra de las galaxias: una nueva esperanza. Las ondas radiofónicas palpitaban al son de Dancing Queen de ABBA. Los primeros ordenadores Apple II llegaban a las estanterías. Y cierto futbolista holandés llamado Johan Cruyff estaba en su deslumbrante apogeo. Sin embargo, sólo un año después, en 1978, en vísperas de la Copa del Mundo de Argentina, Cruyff dio carpetazo a su carrera internacional en una controvertida decisión que desató varias décadas de especulaciones y debates sobre sus motivaciones.

Desde el turbio panorama político de Argentina y la reticencia a alimentar la maquinaria propagandística de la Junta Militar del país, hasta los rumores sobre rencillas en torno a las primas y los avales de las botas, las hipótesis se han multiplicado, aunque una razón más siniestra surgió como motor de la no participación de Cruyff en 1978.

Johan Cruyff, el fútbol total y el Mundial de 1974

Antes de 1978, estaba el Mundial de 1974 en Alemania Occidental. Cruyff fue el eje creativo y el director de orquesta de la famosa selección holandesa de fútbol total de la época. Un equipo que, posiblemente, sea el mejor equipo de todos los tiempos que no ganó la Copa del Mundo, algo que tanto los seguidores de la Oranje como los puristas del fútbol consideran una tragedia.

Con el pionero entrenador Rinus Michels como artífice, Cruyff, junto con otras luminarias holandesas como Ruud Krol, Rob Rensenbrink, Johan Neeskens, Johnny Rep y Piet Keizer, embaucaron a los rivales con un sistema táctico fluido que permitía a los jugadores abandonar el juego posicional tradicional para influir en el juego desde diferentes zonas del campo. En Alemania Occidental, Holanda fue el equipo más destacado del Mundial y llegó a la final del torneo. Johan Cruyff había ganado el Balón de Oro tres veces en cuatro años, entre 1971 y 1974, y añadió el premio al mejor jugador del Mundial a su palmarés individual en Alemania Occidental. Esto, habiéndosele negado la oportunidad de ganar el mayor premio de la competición.

Holanda había ganado cinco de sus seis partidos de camino a la final de Múnich, con victorias sobre Argentina (4-0), Alemania del Este (2-0) y Brasil (2-0) en la antesala de la cita en el Olympiastadion. Con ello, había ido consolidando su posición como gran favorita para ganar.

En la propia final contra el país anfitrión, Holanda marcó a los dos minutos por medio de Johan Neeskens. El guardameta Sepp Maier, que había sido vencido, fue el primer jugador de Alemania Occidental en tocar el balón cuando lo sacó de la red. Aunque se suponía que el tempranero esfuerzo de Neeskens iba a desatar una procesión en Baviera, los holandeses se sintieron más bien planos. La RFA ya había dado la vuelta al partido en el descanso. Holanda se puso en desventaja por primera vez en el torneo, su confianza flaqueó y nunca se recuperó.

A pesar del dolor de la derrota, quedaba una pizca de optimismo. La plantilla era joven, el propio Johan Cruyff tenía sólo 27 años y estarían dispuestos a desterrar los fracasos del 74 ganando el bote en 1978. Sin embargo, las cosas estaban a punto de dar un giro inesperado.

La clasificación para el Mundial de 1978 y la retirada de Cruyff

Agrupada junto a su vecina Bélgica y a las selecciones de Irlanda del Norte e Islandia, Holanda superó sin problemas la fase de clasificación para el Mundial de 1978. El venerado entrenador Rinus Michels se marchó y fue sustituido por el austriaco Ernst Happel a mitad de la campaña. Sin embargo, con Cruyff manejando los hilos, los resultados se mantuvieron constantes y Holanda fue primera de grupo. Obtuvo cinco victorias en seis partidos.

Sin embargo, una vez asegurada la clasificación de la Oranje, Johan Cruyff soltó la mayor de las bombas. El astro anunció su intención de retirarse del fútbol internacional con sólo 30 años. Su decisión de retirarse de la escena internacional fue un golpe de efecto. Se consideró como un golpe colosal para las posibilidades de Holanda de levantar finalmente la Copa del Mundo al verano siguiente en Argentina.

En seguida, la gente se empeñó en aplicar la lógica a la decisión de Cruyff de dejarlo todo. A partir de ahí, la rumorología se disparó.

Declaraciones políticas, relaciones tensas y apoyos

El rumor más duro sobre las motivaciones de Cruyff para retirarse que circuló en su momento se refería al panorama político de Argentina. En 1976, sólo dos años antes de que se celebrara la Copa del Mundo, una junta militar dirigida por Jorge Rafael Videla tomó el control del país en un violento golpe de Estado.

Con las múltiples historias de violaciones de los derechos humanos que salían del país y la desaparición de miles de disidentes en circunstancias nefastas, la comunidad internacional se enfadó por la decisión de conceder la organización de la Copa del Mundo de 1978 a Argentina. Sin embargo, a pesar de los ruidos de indignación, ninguno de los países clasificados boicoteó el torneo.

Holanda había sido uno de los mayores críticos de Argentina y de la FIFA en el período previo a la competición de 1978. La Oranje mostró más ladridos que mordacidad. Con ello, muchos teorizaron que Cruyff podría haberse sentido frustrado por la negativa de su propia nación a cumplir con sus convicciones.

Todas las piezas parecían encajar. Cruyff tenía un historial de opiniones sobre cuestiones políticas y la negativa a competir en una Copa del Mundo organizada por un régimen opresivo era una protesta que encajaba con su carácter. Cuando Cruyff fichó por el Barcelona procedente del Ajax en 1973, reveló que se alegraba de no haber fichado por el Real Madrid. Ello, debido a la afiliación del club al dictador español Francisco Franco. Cruyff ya tenía un historial de franqueza y no era demasiado exagerado creer que se embarcaba en un boicot individual a la Copa del Mundo de 1978 en Argentina.

Una segunda razón, más superficial, también se esgrimió para explicar los motivos de Cruyff. La superestrella holandesa tenía un lucrativo contrato de patrocinio con Puma, mientras que la selección holandesa estaba patrocinada por su rival, Adidas. El rumor sugería que las fricciones entre esos gigantes de la ropa deportiva empujaron a Cruyff a retirarse antes de la Copa del Mundo. Aun así, incluso ahora, esa idea parece casi descabellada.

En 2008, un libro escrito por el ex compañero de Cruyff en el Barcelona, Carles Rexach, también tocó el tema. Allí, afirmó que no fue la Argentina de Videla ni los tratos con las botas lo que motivó la retirada de Cruyff. Por el contrario, fue la presión de su esposa y su familia. En su libro, Rexach dice que la esposa de Cruyff, Danny, le dijo a Johan que no podía soportar estar lejos de él durante un mes. Ante ello, el capitán de Holanda prefirió quedarse con su prometida en lugar de liderar a su país en otra Copa del Mundo.

Sin embargo, poco después, el propio Cruyff desveló el misterio que había tardado tres décadas en resolver.

Johan Cruyff y el intento de secuestro que acabó con su carrera internacional

En una entrevista profundamente reveladora con Radio Cataluyna de Barcelona en 2008, Johan Cruyff quitó el velo de secretismo. El silencio que pesaba sobre su decisión de abandonar la selección de Holanda antes de la Copa del Mundo de 1978 acabó. La razón tenía más raíces de malevolencia de lo que nadie había previsto.

Cruyff detalló el relato de un intento de secuestro contra él y su familia en su casa de Barcelona en 1977. “Tenía un rifle en la cabeza, estaba atado, mi mujer atada, los niños estaban en el apartamento de Barcelona”, dijo. El tres veces ganador del Balón de Oro no reveló cómo terminó el calvario. Sin embargo, sí dijo que su casa familiar quedó bajo estricta protección policial durante los siguientes cuatro meses y que sus hijos fueron acompañados por los mismos agentes para ir y venir de la escuela.

Como la preocupación por el bienestar de su familia era primordial, Cruyff insistió en que viajar para competir en un Mundial en la lejana Sudamérica estaba fuera de lugar. “Para jugar un Mundial hay que estar al 200%”, dijo Cruyff. “Hay momentos en los que hay otros valores en la vida”.

“Llega un momento en el que dices ‘basta'. Llega un momento en que otras cosas son más importantes. Los niños iban a la escuela acompañados por la policía”, añadió.

“La policía durmió en nuestra casa durante tres o cuatro meses. Iba a los partidos con un guardaespaldas. Todas estas cosas cambian tu punto de vista hacia muchas cosas. Queríamos parar esto y ser un poco más sensatos. Era el momento de dejar el fútbol y no pude jugar el Mundial después de esto”.

Cruyff se retiró por completo del fútbol en 1978, aunque por poco tiempo. A los 31 años el holandés y su familia empezaron de nuevo con Los Angeles Aztecs en la North American Soccer League antes de volver a Europa con el Levante en 1981.

Holanda, por su parte, volvió a labrarse un camino hacia la final de la Copa Mundial en Argentina bajo la dirección de Ernst Happel. Esta fue una hazaña que se consideraba imposible sin el enigmático Johann Cruyff de su lado. No obstante, los sueños de la Oranje volvieron a ser truncados en la final por el país anfitrión, en una derrota por 3-1 ante Argentina tras la prórroga.

La ausencia de Johan Cruyff en el equipo fue lamentada después. Muchos insistieron en que Holanda habría ganado si su famoso número 14 hubiera estado presente. Sin embargo, la segunda dosis de desesperación en la Copa del Mundo sufrida por los holandeses en Argentina supuso el fin de la era Totaalvoetbal.

Holanda sólo ha llegado a una final de la Copa del Mundo desde entonces (2010) y, aunque logró un atisbo de éxito en la Eurocopa de 1988 con Marco van Basten, Ruud Gullit y Frank Rijkaard, sigue siendo considerada por todos como un eterno subdesarrollo en la escena internacional.