A veces en la vida de una persona ocurren muchas cosas inesperadas, ya sean buenas o malas, pero que dejan una enseñanza. Luchar, enfrentarse a la adversidad, perseverar y demostrar para lo que uno está, es el mejor motor para cumplir los objetivos y sueños que te propongas. Y, sí hay alguien que entiende sobre esto, es el futbolista argentino, Ignacio López. Comenzó desde chico a jugar, pasó por varios clubes, pero por diferentes motivos las cosas no salían del todo bien. Sin embargo, nunca bajó los brazos.

Se entregó al ciento por ciento en cada entrenamiento para poder cumplir su sueño y hoy, todo su esfuerzo dio sus frutos. A partir del 28 de junio jugará en el Potenza Calcio de la Serie C de Italia. El joven de 23 años dialogó con Balón Latino en donde detalló su historia de vida, cómo le llegó esta oportunidad para emigrar, las personas que estuvieron en cada uno de los momentos que vivió y contó cuál es su gran sueño. Además, explicó que seguirá haciendo Stream en su canal “Laterraza32” con sus amigos Uri y “Zeki” para distenderse, pero que posiblemente haga un contenido a veces más ligado a sus entrenamientos.

ENTREVISTA A IGNACIO LÓPEZ, FICHAJE DEL POTENZA CALCIO

P: ¿Cómo te encontras hoy? ¿Cómo te estás preparando en estos últimos días en Argentina? 

R: Me encuentro muy bien, es más recién llego de entrenar. Estos últimos días me encuentro en una montaña rusa de emociones, más que nada por lo que me pasó a mí es una locura y por mi historia. Esta oportunidad la voy aprovechar al máximo. Por eso, estos días estoy disfrutando de mi familia y de mis amigos. También estoy entrenando y descansando mucho, cosa que antes no podía tanto.

P: Esto último que mencionas, de que antes no podía descansar tanto, ¿está relacionado con cómo era tu día a día mientras esperabas la oportunidad para volver a jugar? Tenes una historia muy interesante sobre cómo era tu vida hace unos meses atrás.

R: El año pasado yo me quedé sin club y decidí dejar un poco el fútbol de lado por mi salud mental. Justo encontré un buen laburo en una casa de repuestos de autos en San Miguel, pero laburaba casi 12hs por día. La anécdota que vos decís, es muy graciosa y la conté una vez en Stream. Una mañana, cuando iba al trabajo, pasé por “Campo de Mayo”, que era un atajo que tomaba para evitar el tráfico y llegar más rápido a mi laburo. En ese camino había mucho pasto, estaba bien prolijo. Era muy similar a un campo de fútbol y dije ‘cómo me gustaría estar corriendo y entrenando en vez de ir a trabajar'.

Dos días después de eso, se da que Diego Perg, un profesor y amigo mío, me responde un estado de WhatsApp y me pone ‘¿cuándo volves perro?'. Un mensaje aislado, hacía mucho que no hablábamos y me manda eso cómo si él supiese que me pasaba. Yo le respondí que estaba laburando, que no sabía qué hacer. Él me motivó, me dijo que tenía las puertas abiertas, que me esperaba para entrenar y que era bienvenido cuando quiera.

Ignacio López, Potenza Calcio, Serie C, Serie A, Vélez Sarsfield, Deportivo Morón, Estudiantes de Caseros
Fuente: El Gigante del Oeste

Pasó una semana de esa charla, llego a mi trabajo y le digo a mi jefe “voy a volver a jugar al fútbol, si te sirve que trabaje después entrenar genial y sino, no vengo más. Lo primero que me contestó fue que estaba loco, pero me dijo también que haga lo que yo quiera. Al otro día, comencé a entrenar con Diego, sabiendo que podía perder el trabajo. Sin embargo, me llamó mi jefe y me dijo que me necesitaba. Entonces, mis días pasaron a ser lo siguiente: entrenar a la mañana, trabajar a la tarde y después a entrenar nuevamente durante tres meses. Por todo esto es que no pude descansar tanto durante varios meses.

P: Viajando un poco atrás en el tiempo, me gustaría consultarte sobre cómo llega el fútbol a tu vida. ¿Siempre jugaste en un club o comenzaste en el potrero? 

R: Cuándo yo nací, mi tío Roberto, quería que juegue al fútbol sí o sí. Cuando cumplí cuatro años, mi tío comenzó a llevarme a la plaza de la esquina de mi casa y fue en el potrero de esa “placita” donde comencé a jugar. En el potrero “Los palos blancos” arrancó mi vida futbolística. No me lo voy a olvidar nunca, ya que ahí jugué torneo, me cagaron a patadas y aprendí a jugar al fútbol. Al mismo tiempo, jugaba en el club del barrio que se llamaba “26 de enero” donde jugaba los fines de semana. Después, comencé a jugar al baby fútbol en “Saint Michael”, que era un club de mi barrio, pero no me gustaba mucho.

Dejé el club y “Galeano”, un señor del barrio, me preguntó si quería ir a jugar al “Tanque” de 16 de agosto y fui a jugar ahí al baby fútbol hasta los 12 años. Sin embargo, nunca dejé de ir al potrero y además, hacía natación y tenis porque me gusta mucho el deporte. Mientras estaba en el “Tanque” surge una prueba en Deportivo Morón y fui con tres compañeros más en un Peugeot 405. Quedé en Morón, pero al mismo tiempo, surgió una prueba en Vélez Sarsfield y me escapé de mi casa para poder ir. Un detalle importante, era que yo no tenía botines. Un vecino, Damián, me dijo ‘cómprate unas Topper de lana' y con esas zapatillas jugué al fútbol hasta que me pude comprar mi primer par de botines.

P: Teniendo en cuenta que te escapaste, ¿Cómo llegas a Vélez para hacer la prueba? 

R: A mí me llevaba todos los días el mismo remisero a jugar al “Tanque” de 16 de agosto, Michel se llamaba. Un día lo llamé a las 14hs para que me pase a buscar y me dijo ‘pero si vos entrenas más tarde' y le conté que me iba a probar a Vélez. No me llevó hasta el club sino a una parada de colectivo y me explicó todo lo que tenía que hacer para llegar. Con 12 años, me subí al 302 y fui hasta la Villa Olímpica que es donde entrena Vélez y quedé. Fui a dos pruebas más, las pasé y firmé con el club. Desde los 12 años jugué en Vélez, donde aprendí muchísimo, pero yo sostengo que donde aprendí a jugar al fútbol fue en los potreros “Los Palos Blancos” y la “26 de enero”.

P: Estando en Vélez Sarsfield, por una cuestión de cambio de dirigencia del club, quedas libre y te vas a jugar a Estudiantes de Caseros. ¿Cómo fue tu paso por dicho club?

R: Yo estaba en una época muy feliz en Vélez, pero a fin de año hubo cambio de dirigencia en el club y mientras estábamos entrenando, cayeron unos tipos de traje y nos hablaron a todos (jugadores, profesores, personal del club y entrenadores). Agarran y nos dicen ‘los nombres que están en esta lista no van a seguir más en el club' y todos comenzamos a alarmarnos, ya que no entendíamos nada de lo que estaba pasando. Nombraron a un montón de pibes y yo estaba dentro de la volteada. Con el paso del tiempo, yo me entero que los pocos jugadores que se quedaron eran porque tenían representantes o eran conocidos de la gente del club.

Ese fue mi primer gran golpe de los tantos que tuve en el fútbol, ya que era la primera vez que me quedaba sin club. Yo no tenía representante, tenía una persona que nos ayudaba a mí y un compañero. Sin embargo, nunca me desenfoqué y seguía luchando para cumplir mis objetivos día tras día. Me puse a entrenar sólo durante cuatro o cinco meses en el potrero “Los Palos Blancos” y un día me habló un profesor preguntándome si tenía club, le dije que no y me consiguió una prueba para la Reserva de Estudiantes de Caseros.

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Fuente: Ignacio López

Me tomé el bondi, me presenté, hice la prueba y quedé. A la semana volví a entrenar con el plantel y a la siguiente, ya me dieron la ropa para entrenar todos los días. Me hice los estudios médicos, firmé y Juan Carlos Kopriva, un técnico conocido del ascenso argentino, me subió al plantel de Primera División. Dar ese salto me hizo madurar mucho, ya que pasé de entrenar con chicos de mi edad, a tomar mates con Diego Figueroa, que es uno de los jugadores más conocidos de Estudiantes. Él me enseñó muchísimo, lo considero un amigo. Cumplí el sueño de jugar en Primera y viví una sensación hermosa que no conocía dentro de una cancha.

P: De estar muy cómodo tanto en Vélez como en Estudiantes de Caseros, te toca nuevamente cambiar de aire por cuestiones de la dirigencia. ¿Qué pasó en Caseros que no seguiste jugando? 

R: Llegó Diego Martínez, el entrenador que hoy dirige Tigre, a Estudiantes de Caseros y trajo a sus jugadores. Me hacía entrenar como loco y no me ponía, tuve que bajar nuevamente a Reserva y no podía sacar el pase del club para poder irme a jugar a otro lado. Justo engancho un representante, que prefiero no nombrar para no tener inconvenientes, porque me usó mucho. Lo único que yo hacía era entrenar todos los días, ya que no jugaba ni en Reserva, y le pedí por favor que me sacara de ahí para poder jugar.

Mi representante me consiguió una prueba en San Martín de San Juan y estuve ahí durante un mes. Quedé en el club, pero no pude firmar el contrato porque Estudiantes de Caseros no me quería largar. Después, los dirigentes se enteraron que yo hice una prueba en Argentinos Juniors, sin avisar a nadie. Hice la prueba con “Checho” Borrelli, le gustó mi rendimiento y quedé con 19 años en Argentinos. Pero, cuando los dirigentes del “Bicho” hablaron con los de Estudiantes, estos le pidieron cualquier cantidad de plata y se dio de baja la negociación. A fin de año, logro sacar mi pase del club, ficho por Deportivo Morón.

P: Llegas a Deportivo Morón, que fue el club en donde primeramente habías quedado antes de llegar a Vélez. ¿Cómo fue tu paso por el “Gallo”?

R: En mi paso por Morón sentí que estaba a un nivel futbolístico por encima del que yo pensé que podía dar. Sentí que volaba, estaba muy bien físicamente, marqué varios goles y también di muchas asistencias. Con el colegio terminado, me dediqué al ciento por ciento a entrenar y eso se vio reflejado en mi nivel. Cuando llegó Arnaldo Sialle a la Primera División de Morón, no me tuvo en cuenta, trajo varios jugadores de su gusto y me volví a quedar sin club. Fue un golpe fuerte, ya que no iba jugar porque me encontraba mal futbolísticamente sino porque ponían a sus jugadores y eso fue duro.

Esas cosas injustas que pasan en el fútbol argentino no la conocen todos. Yo tengo varios amigos míos que son cracks que dejaron de jugar al fútbol por estas cosas. Cuando ocurrió esto en Deportivo Morón, ficho por Barracas Central en donde duré nada porque se vino la pandemia y una vez entrenando por zoom, me informaron a mí y a un par de compañeros más que no nos iban a poder pagar el sueldo y nos dejaron libres. Eso fue una locura, ya que la pasé mal, no sabía qué hacer. Sin embargo, desde que me dijeron eso en agosto de 2020, no paré de entrenar para volver al ciento por ciento cuando la oportunidad llegara.

P: Me quedo con lo último que comentaste, sobre que la pasaste mal, pero no bajaste los brazos y relacionándolo con los golpes anteriores, ¿Qué importancia tuvieron tus familiares y amistades en esos momentos difíciles? 

R: Si bien, soy una persona que no quiero que nadie me ayudé y que busco arreglármelas sólo, por dentro sé que tengo el apoyo de mi mamá y de mi papá. Ellos no se metían en mis cosas, pero si me escuchaban y eso me ayudaba a mí. También fue importante un amigo mío, Martín “El Pity” Peralta, que lo conocí jugando en Estudiantes, que me dijo que siga luchando. Mis amigos del barrio también, el Uri y el “Zeki”, siempre estuvieron ahí apoyándome y acompañándome. Fueron pilares importantes en esos momentos y lo son. Tampoco me quiero olvidar de mi primo, el “Bichi”, que es como mi hermano para mí porque me entiende siempre, le cuento todos mis problemas y es un pilar importante en cuánto a mis tomas de decisiones.

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Fuente: Ignacio López

P: Durante los meses que entrenaste sólo, ya sin club y sin representante, ¿lograste conseguir alguna prueba para volver a jugar? 

R: Sí, conseguí una prueba en Atlético Rafaela y otra en Sportivo Las Parejas. Fuimos a probarnos con Martín Peralta y estuvimos unos días en un hotel bancándonos solos. En Sportivo quedamos, pero no nos iban a poder pagar ni dar una casa porque éramos de Buenos Aires y en Atlético Rafaela directamente no quedamos.

P: Después de eso, por medio de Diego Perg, estuvo la posibilidad de que vayas a jugar a Estados Unidos. ¿Por qué no se terminó dando?

R: Diego tiene muchos contactos y me consiguió pruebas allá, pero yo tenía que sacarme la Visa para poder viajar. Esto te lo voy a anexar con una amistad con Sebastián Driussi, que juega en el Austin de la MLS. Una vez estaba en Stream con mis amigos para distender un poco, Seba se metió al chat y dijo que quería jugar un partido con “Coscu” y “Markitos” (dos streamers conocidos de Argentina). Nos comunicamos por Instagram y empecé a organizar partidos con él, empezamos a tener una amistad y me ayudó con el tema de la Visa. Sin embargo, cuando yo ya tenía todo listo para encarar mi vida en Estados Unidos, surgió lo de Italia que fue más formal.

P: La historia de cómo se contactan con vos desde Italia es muy particular, ya que se da por Instagram. ¿Podrías contar bien cómo fue todo eso?

R: Mientras yo estaba haciendo los papeles para irme a Estados Unidos seguía entrenando con mi profe, Diego Perg. Él comenzó a grabar videos de los entrenamientos y me los pasó. Yo sin saber qué hacer con todos los videos, empecé a subir Reels a Instagram con frases motivadoras que se me ocurrían y tuvieron buena repercusión. A partir de esos videos, me habla un representante que se encarga de llevar jugadores a Italia desde hace 15 años, dependiendo si tenes o no la ciudadanía. Yo dudé, después de todo lo que te conté y no le di mucha bola.

Cuando veo el mensaje, entro a su perfil para ver y me encuentro con que teníamos sólo un seguidor en común, que era un ex compañero mío de Vélez. Le hablo a mi amigo, me dijo que era su representante y me contó era confiable y que le cumplió con todo. Cuando me dijo eso, decidí responderle al representante. Me empezó a pedir videos, me preguntó si tenía la ciudadanía y le comenté que tenía todos los papeles, porque había comenzado con los trámites cuando jugaba en Estudiantes.

Nos conocimos, es un tipo muy serio, profesional y habló con toda mi familia. A todo esto, pasan tres semanas en donde no tenemos contacto y yo seguí metiéndole a lo de Estados Unidos porque pensé que lo de Italia se había pinchado. Sin embargo, un día me llama y me pregunta si al otro día podía ir a un restaurant en Recoleta para juntarme con él y los dirigentes italianos. Le dije que sí, me vestí bien para impresionarlos, charlamos por un par de horas y ponen el contrato en la mesa para firmarlo. Sin pensarlo mucho, acepté y firmé con el Potenza Calcio de la Serie C.

P: ¿Vas a comenzar a entrenar con el club cuando llegues o te vas a ir cedido para adaptarte mejor? 

R: Muy posiblemente me vaya a otro club los primeros meses, ya que tengo que terminar los trámites de la ciudadanía para no ocupar un cupo de extranjero. Eso estaba en contrato y me lo dijeron cuando vinieron acá. También me dejaron en claro, que sí los trámites se cumplen rápido, vuelvo directamente al club. Lo más raro de todo esto, es que no lo consulté con nadie, fue una decisión completamente mía. Firmé el contrato y cuando ya tenía el pasaje en la mano, le comenté todo a mi familia. A la primera que se lo dije fue a mi hermana Eugenia, que siempre se preocupó por mí y el fútbol. Cuando la llamé, pasó algo muy gracioso, ya que ella pensó que iba a ser papá y cuando se enteró que era porque me iba a jugar a Italia, nos pusimos a llorar.

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Nacho en su paso por Deportivo Morón. Fuente: Ignacio López

Fue una emoción muy grande porque fueron muchos años de sacrificio, muchos años de pasarla mal, de mucha angustia e incertidumbre. Por más que nunca dejé de entrenar, varias veces volví a mi casa y pensaba ‘¿por qué carajos sigo entrenando si no tengo ninguna prueba, ningún club, no tango nada?'. Y esto de que me voy a Italia y poder vivir del fútbol, es una completa locura para mí. Siento que valió la pena no haber bajado nunca los brazos desde que comencé a jugar al fútbol a los cuatro años.

P: Más allá de la gran emoción que sintió tu hermana, cuando se lo contaste a tus viejos. ¿Cómo reaccionaron? 

R: Cuando se los conté, no lo podían creer. Mi vieja todos los días llora, faltan poco días para que me vaya y sigue llorando. A mí también me pasa, ando sensible, porque tengo novia y los voy a extrañar a todos. Pero, es una experiencia hermosa que voy a poder vivir. Y, quizás es una locura lo que te voy a decir, pero a veces en la vida está bueno sufrir. Estoy tan curtido, sufrí mucho en mi vida y después de todo lo que pasé, no le tengo miedo a nada. Soy jugador de fútbol y es lo que me toca vivir y voy a ir a Italia a hacer lo que más amo.

Sé que mi familia me va apoyar, vamos a comunicarnos por videollamada y también me la estoy jugando por mi familia. Mi papá y mi mamá son comerciantes y siguen laburando con 65 años, somos una familia de clase media y quiero ayudar a que dejen de laburar tanto. Quiero que mis viejos se vengan a Italia conmigo, los quiero disfrutar mucho, ya que por momentos no los pude disfrutar. Si bien, ellos están muy bien de salud, quiero que disfruten la vida allá en Italia conmigo y se merecen una linda vida. Siento que soy el elegido para poder dárselos y voy a darlo todo para cumplirlo.

P: Si bien, cómo lo has comentado a lo largo de la charla, no sabes cómo se va a dar todo, pero si dejaste en claro que tu mayor sueño es llegar a la Serie A. 

R: Exactamente, mi mayor objetivo es jugar en Serie A y es a lo que voy. Quiero ser, por qué no, ese pibe que pudo llegar de todos los chicos que saben que se merecen un puesto mejor y no se les da. Yo voy a Italia con el objetivo de llegar a la Serie A, pero es algo muy difícil. Por lo tanto, me pongo objetivos a corto plazo para poder acercarme, cada vez más, a mi objetivo mayor. El primer paso es llegar a Italia y ponerme a entrenar en el club. Confió mucho en mí, sé que puedo lograr mi sueño y no me agrando, ya que para mí la confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito.

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Fuente: Ignacio López

A lo largo de mis 23 años tuve mucha gente que me tiró la mala y gente que yo quiero me lo dijo también. Me decían para que sigo entrenando si lo único que hacen es sacarme plata y no me llevan a ningún lado, me mandaban a estudiar y a trabajar a la carnicería de mi viejo. Yo trabajé con él, sé lo que es laburar porque lo hago desde los 16 años. Pese a todo eso, yo nunca bajé los brazos y siempre confié en mí. Por eso, quiero ir y demostrarle a mi familia que no nací por error y quiero demostrarme a mí mismo que vine al mundo para poder cumplir mi sueño. El día que debute en Serie A, porque se que lo voy a lograr, voy a subir una foto y poner que lo logré.

P: La forma en que expresas cada una de tus palabras, transmiten todas tus emociones y traspasan la pantalla. Para cerrar y que la gente te conozca un poco más, ¿Cómo te describirías como persona y como jugador? 

R: Soy una persona sencilla, soñadora y me considero un buen amigo. Me gusta ayudar, estar para el otro y por más que esté en las últimas, jamás voy a decir que estoy mal. Me entrego a mi familia y a mis amigos por encima de lo que me pasa a mí. En cuánto a lo futbolístico, me desempeño como volante o extremo por las dos bandas, ya que no tengo problema con los perfiles. Soy un jugador al que le gusta ir al ataque, rápido, me gusta anotar goles y dar asistencias, soy muy hiperactivo y me gusta encarar.