Shakhtar Donetsk, cuna brasileña en Ucrania

Dentinho, líder y figura en Ucrania | Fuente: Twitter Shakhtar
Dentinho, líder y figura en Ucrania | Fuente: Twitter Shakhtar

Los años pasan y cada temporada se habla de un Shakhtar Donetsk en el que se baila samba. Cada edición de la Champions League en la que está el equipo ucraniano, trae consigo la alegría brasileña. El Shakhtar, hoy en día, es reconocido por el importante número de brasileños que defienden sus colores. Sin embargo, esto no siempre ha sido así.

El desembarco brasilero en Ucrania tiene un origen particular. La relación entre el equipo minero y el fútbol gaúcho tiene una de esas historias que enriquecen la atmósfera futbolera.

Amor intercontinental

Esta historia, como muchas otras, tiene un personaje protagonista: Mircea Lucescu. Un exfutbolista de la selección rumana que llegó a dirigir el Shakhtar en 2004. Hasta aquí no hay nada peculiar. No obstante, la llegada de Lucescu a Ucrania permitió florecer un amor de vieja data. Quien capitaneara a Rumanía en el Mundial de 1970 había caído enamorado por cierto país sudamericano. Lucescu quedó hechizado por el —maravilloso— juego de la Brasil de Mario Zagallo. El talento de Pelé, Carlos Alberto, Jairzinho y Tostão, entre tantos otros, lo encantó.

Lucescu y Ajmétov celebrando los frutos de su trabajo | Fuente: Twitter Shakhtar
Lucescu y Ajmétov celebrando los frutos de su trabajo | Fuente: Twitter Shakhtar

En aquel entonces, Mircea Lucescu no lo sabía, pero ese encuentro con la canarinha marcaría su futuro. Y qué futuro brillante el que tuvo. Su admiración por la cultura brasilera se sumó a la voluntad de Ajmétov, el presidente del equipo ucraniano. Entre los dos, y un importantísimo trabajo de scouting, se logró construir uno de los proyectos más ganadores de esas tierras.

Políticas para un carnaval

Al llegar Lucescu a Ucrania, el plan fue claro y concreto. Reclutar y proteger el talento brasileño para complementar la estructura local del equipo. Se prestaron a construir un equipo donde los ucranianos pusieran el músculo y los latinos la creatividad. Por supuesto, esto no fue un suceso repentino ni sencillo. El trabajo de los ojeadores del club y el perfil de Lucescu hicieron posible que esta peculiar mezcla fuera fructífera.

Douglas Costa, uno de los prodigios | Fuente: Twitter Shakhtar
Douglas Costa, uno de los prodigios | Fuente: Twitter Shakhtar

La firme creencia en la educación del futbolista y, por añadidura, del trabajo con los jóvenes fueron los pilares del proyecto. Comenzaron a llegar muchos jugadores jóvenes y prometedores. El entrenador, cabeza del proyecto, los recibía, les mostraba la ciudad y los acogía para ayudarlos. ¿Ayudarlos a qué? A pulir su talento, a mejorar sus condiciones, pero, sobre todo, a afinar su toma de decisiones. Así funcionaba la política/filosofía de un Shakhtar que se preparaba para ganar y gustar.

Recogiendo las cosechas

Para contextualizar el impacto del proyecto solo hay que ver el siguiente dato: el 45% de los fichajes realizados por Lucescu fueron jugadores brasileños. Un número realmente alto para un club europeo, más aún ucraniano. Muestra de su éxito es no solo la cantidad sino la calidad y repercusión de dichos fichajes. Talentos como Bernard (Everton), Willian (Chelsea), Fernandinho (Manchester City), Fred (Manchester United), o Douglas Costa (Juventus), pasaron por las filas del Shakhtar y dejaron su marca.

Taison, emblema actual del equipo | Fuente: Twitter Shakhtar
Taison, emblema actual del equipo | Fuente: Twitter Shakhtar

Así, como el lector podrá darse cuenta, el proyecto fue un éxito en Ucrania y Europa. Lucescu levantó más de 20 trofeos dirigiendo el conjunto de los topos. La fanaticada ucraniana festejó títulos y se enamoró de brillantes jugadores que, al irse, dejaron importantes dividendos. Y, aunque el tiempo pasó, el club mantuvo su filosofía aún después de la marcha de Lucescu. Hoy en día, en la plantilla del Shakhtar militan 12 jugadores brasileños que continúan con el legado de la herencia de Lucescu.