N’Golo Kanté, merecida nominación al Balón de Oro

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N'Golo Kanté en un partido con el Chelsea

N’Golo Kanté lleva 3 años mostrando en el campo que es uno de los mejores centrocampistas del mundo. En 2017 fue octavo en la lista del Balón de Oro que terminó ganando Cristiano Ronaldo. ¿Cómo le irá este año?

El talento en el fútbol puede llegar en muchas formas. N’Golo Kanté es uno de esos jugadores que si uno no lo conoce, es probable que no lo identifique como una superestrella del deporte rey. Mide 1.68 metros, es callado, humilde y solo busca divertirse. Eso sí, cuando rueda el balón, Kanté hace valer su posición de volante de primera línea. Aparece en todas partes, recupera balones imposibles y su altura no le impide luchar en los duelos de la Premier League, conocidos por su fuerte juego físico.

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Hoy ofrece sus servicios al Chelsea FC, con el que ha ganado una liga y una FA Cup. Su carrera inició en Francia con el Boulogne, entre 2011 y 2013. Luego con el Caen entre 2013 y 2015. Su nombre apareció en las portadas cuando llegó a Inglaterra y fue el punto de equilibrio de ese humilde Leicester City que salvó la categoría en 2015 y ganó la Premier en 2016 en modo película de Hollywood. Kanté firmó por su actual equipo tras ese logro.

Kanté con la Copa del Mundo. Fuente: Getty Images

No tiene el palmarés de Lionel Messi ni Dani Alves, pero sí tiene el trofeo que los dos últimos desean: la Copa del Mundo. La consiguió este verano, vestido de azul, como en Leicester y Chelsea, prestando sus servicios a Francia en Rusia 2018. Como en su club, Kanté fue una herramienta crucial en el funcionamiento francés. Su rol durante el Mundial fue el de destruir las ideas del rival y sacar la pelota limpia para que sus compañeros liquidaran en la ofensiva.

Desde que empezó 2018 hasta hoy, lleva 60 partidos con Chelsea y Francia, en los que solo ha anotado un gol. Sin embargo, el objetivo de Kanté no es anotar, sino cortar la ofensiva rival. En eso se destaca y que promedie apenas una falta por partido desde que empezó esta temporada habla muy bien de su trabajo.

Es un tipo particular y un crack en la cancha, pero no solo se ha ganado el cariño de la gente por eso, sino por la sencillez con la que vive. No es para menos, el que hace poco besaba la Copa del Mundo en Rusia vivió una infancia complicada, en la que no levantaba trofeos de oro sino basura para reciclar.