James Rodríguez, Zidane
James Rodríguez juega el derbi madrileño. | Foto: Rico Brouwer / Soccrates / Getty Images

El cierre de la segunda jornada de Champions League dejó un sabor amargo en el Real Madrid de Zidane, que sin James Rodríguez no gana en Europa. Un empate ante el Brujas belga dejó claro que sin el colombiano ni Gareth Bale, los de Zidane son un equipo sin ideas, profundidad y fuerza. El poderío de un equipo de alta alcurnia camina por la cuerda floja en Europa ante la ausencia del colombiano. El francés sacó su terquedad, que vio de nuevo la luz en el derbi madrileño y se prolongó (aunque con justificación de molestia por golpe) hasta el partido de hoy por Copa de Campeones.

James con el equipo al hombro

James rodríguez | AFP

James Rodríguez regresó al Madrid con el 16 en su espalda. Tras una buena temporada en Alemania, se confirmó su retorno al club blanco, donde coincidiría de nuevo con uno de los motivos por los cuales abandonó Madrid: su técnico. Sin embargo, el colombiano acertó con un ánimo renovado, en busca de una cara más participativa en el equipo de Zidane, y así lo dejó claro: James se alzó en mieles en el inicio liguero. Un pase mágico, velocidad y brillo en el Bernabéu. Mojó la prensa con su participación, incentivó afirmaciones como: “James Rodríguez es el mejor fichaje del Real” y ganó los elogios públicos de su entrenador antes del debut en derrota merengue por Champions.

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Rodríguez jugó un partido destacadísimo y de gran nivel ante el Sevilla luego del tropezón por Champions. Jugó desde la línea de volantes y con sacrificio armó al equipo, lo organizó y lo llevó a la victoria. Se confirmó como el faro del club madrileño, que a pesar de no tener regularidad encontró en James un bastión para la victoria, un jugador que daba ideas, orden y calidad.

ZIDANE NO LO VE Y LO APAGA

Zidane, James Rodríguez
Zidane se lamenta en el banquillo. | Twitter

El mundo entero lo vio, el mundo entero lo comprendió: James es el jugador que necesita el Real Madrid para revertir la crisis, sólo hubo un ciego: Zinedine Zidane, quien despertó de la profundidad de su terquedad una vieja decisión, apagar a James en la banca, condenando sin gratitud al olvido las actuaciones estelares del cafetero.

Todo arrancó ante el Osasuna por la fecha 6, James ante todo pronóstico no fue titular y jugó 12 minutos a todo pulmón que no alcanzaron para demostrar su juego. Sin embargo, se pensó que era cosa de un partido y que la revancha vendría en el derbi donde Rodríguez pudiera demostrar todo su potencial y liderar las líneas ofensivas de los blancos… Pero no fue así, Zidane en un sorpresivo acto chasqueó los dedos y dejó por fuera a James que en 16 minutos no alcanzó a bailar en la fiesta de la capital española.

 

EL RESULTADO

James Rodríguez, Zidane
El Real Madrid no se cree el mal resultado. | Reuters

De los elogios de Zidane no quedó sino el registro. James no fue convocado en la segunda salida del Real en Champions, y aunque se expone un golpe en el jugador como justificación, suena más a excusa y a una decisión de la cabeza técnica. El resultado fue un empate que mostró a un Madrid confundido y sin jerarquía.

Se podría tildar de grosería el actuar de Zidane; prescindir de James y Bale, dos jugadores que además quiso vender en el mercado de pases y que le han dado  la mano y vida en el complicado arranque de Liga, cuando sus jugadores y principal plantilla se lesionó, demuestran un desplante sin escrúpulos profesionales. Deja como principal afectado al mismo equipo, que juega con un Modric sin ritmo para ser titular y que no ha podido sumar su primera victoria en Champions, ni siquiera ante un rival que parecía pequeño ante el Madrid. El Real pierde sin James y James pierde con un técnico que inició su destierro a la banca.