Tras una excelente Copa América, Miguel Trauco, el lateral izquierdo de la Selección peruana abandona el Flamengo y fija su destino en tierras francesas. La llegada de Filipe Luis y la pérdida de protagonismo en el cuadro titular lo obligaron a tomar esta decisión. Su nuevo club, el histórico Saint-Étienne, desembolsó 1 millón de euros para ficharlo.

Alma de delantero

Los comienzos de Trauco se remontan al club Unión Comercio de su país, actuando como extremo izquierdo. Con el correr de los partidos, retrocedió a la posición de lateral sin perder las características de atacante. Sus deslumbrantes actuaciones le permitieron fichar por el Universitario, donde tuvo su pico de rendimiento más alto. Gracias a ello integró la lista de convocados para la Copa América Centenario en 2016. A partir de allí su carrera no hizo más que crecer, logrando que un gran equipo como Flamengo lo amarrase por dos años.

Miguel Trauco 2
El peruano fue recibido con grandes expectativas | Fuente: AS Saint-Étienne

Acostumbrarse a una posición diferente sin olvidar sus cualidades no significó un problema para el peruano. Dentro de su repertorio se destacan la buena pegada, una técnica admirable y un estupendo control de balón. Además, la constante necesidad de enviar centros al área lo transforman en una herramienta fundamental para sacarle provecho a la banda izquierda. Si bien posee algunas carencias defensivas, como la marca, continua siendo uno de los favoritos de Ricardo Gareca.

Primera vez en el viejo continente

Trauco tendrá que poner a prueba su adaptación al fútbol europeo, lo que incluye una mejoría en el juego colectivo. Dentro del esquema utilizado por Jean-Louis Gasset (4-5-1), el peruano podría encajar perfectamente si logra adecuarse de manera correcta. Deberá complementarse con el mediocampista de su banda, algo que había realizado anteriormente en Flamengo junto a De Arrascaeta o Vitinho.

Más allá de las especulaciones en cuanto a su rendimiento, el salto de calidad llegó en el momento justo para el futbolista de 26 años. La ambición de respirar un clima diferente al sudamericano se hace obligatoria. Quizás no es la competencia de mayor protagonismo, pero la Ligue 1 le otorgará facultades necesarias en la misión de progresar.