Messi, el principal señalado tras el Clásico. Fuente: Getty Images

Cuando hace las cosas bien, lo aman, lo llenan de elogios, desean que juegue por siempre y no dudan que sea el mejor de la historia. Pero si a su equipo le va mal, distintos medios y fanáticos del fútbol son los primeros en tirarle abajo, afirmar que ha perdido ritmo o que no está a la altura de las circunstancias. Así es la vida de Messi, un jugador que el 95% de las veces es tildado de único e insuperable, pero que el cinco restante es el gran señalado por la mala situación que viven sus equipos.

Esta historia se ha vuelto algo redundante en los últimos años, principalmente cuando La Pulga viste la camiseta de una Selección de Argentina que se ha quedado al borde de la gloria una y otra vez. En cada una de estas oportunidades, gran parte de la prensa, entre ellos los propios argentinos que antes habían aplaudido sus goles y presumido de tener al mejor del mundo, lo defenestran. En esta situación ilógica y de cambios radicales, Messi siempre es el gran responsable y está obligado a aceptar la carga.

UNA VEZ MÁS

Lo cierto es que un nuevo capítulo de esta triste y aburrida novela se estrenó tras la derrota del Barcelona en el Clásico. No hace falta un gran análisis (que no es el objetivo de este texto) para entender que el Barça jugó mal y un Madrid crecido lo aprovechó. Messi, un jugador que también tiene derecho a equivocarse, no pudo destacar al igual que la mayoría de sus compañeros, a excepción de Piqué y Ter Stegen. Pero claro, ¿qué mejor idea que ir por el camino fácil y echarle la culpa al jugador insignia?

Sin entrar en discusiones de si es el mejor de la historia o no, el rosarino viene siendo uno de los pocos que tienen iniciativa en este Barça gris. Es verdad que no ha estado al máximo nivel en los últimos encuentros (los cuales se maneja que podría haber jugado lesionado), pero verdaderamente es muy difícil que lo logre con un equipo que, en su gran mayoría, no está pudiendo acompañarle. Es entonces cuando parece que todos sus premios y logros se esfuman y en su lugar aparecen las absurdas críticas.

Fuente: Neogol

Esto es lo que han hecho distintos medios, a los cuales no es necesario nombrar, para responder sencillamente a cuál es el problema del Barcelona. No son las lesiones, ni un cambio de entrenador que no viene funcionando, ni la falta de química de la plantilla, ni una directiva que pasa de una mala decisión a la otra. No, el responsable es Messi. Es difícil entender el por qué a este continuo maltrato hacia un jugador que le ha dado tanto al fútbol, y lo dice alguien que siempre fue más partidario de Cristiano. A esta altura, parece más por costumbre que otra cosa.

LA CONDENA DE LAS SUPERESTRELLAS

No es la primera vez, y tristemente tampoco será la última, que un crack mundial se ve enfrentado a situaciones como esta. Es muy fácil aplaudirles, ovacionarles y gritar sus goles… Igual de fácil que abuchearles y cargarles de presión cuando no hacen todo de la forma esperada. Es cierto que también es una buena excusa por parte de los espectadores para descargarse de sus problemas personales en un campo de fútbol o a través de las redes, pero este mecanismo no es más que un engaño que perjudica anímicamente al jugador.

Por esto mismo, es importante siempre el trabajo mental de los futbolistas, para que las opiniones tan negativas le lleguen lo menos posible. En el caso específico de Messi, la principal víctima actual de esta maquiavélica moda, esperemos que algún día pueda equivocarse sin temor a las consecuencias. Esperemos que algún día se entienda que, por más determinante que sea un jugador, el fútbol es un deporte colectivo. Mientras tanto, el ’10’ tendrá que vivir constantemente entre el amor y el odio.