Fuente: Getty Images.

Las palabras se acaban para describir lo que significa Lionel Messi. A veces llego a creer que él podría funcionar como un adjetivo para entender todo lo que hace en un campo de fútbol. Esta “noche mágica” de la Copa de Europa, el Liverpool superó en casi todas las facetas colectivas al Barcelona. Sin embargo, el “10” se encargó de que la semifinal de ida igual terminara 3-0 en favor de los culés.

Respecto a estadísticas, los Reds se llevaron de calle a la escuadra catalana. La posesión de balón fue mayor para los ingleses (53% contra 47%), también dispararon más veces (15 tiros totales contra 12) y tuvieron más saques de esquina (5 contra 3).

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Incluso, tácticamente, el baño de Jürgen Klopp a Ernesto Valverde se vio muy claro por al menos 60 minutos del juego… la defensiva culé se veía muy frustrada por la presión ejercida por Sadio Mané, Mohamed Salah, Georginio Wijnaldum y James Milner. No obstante, el marcador final habla como si las cosas hubieran pasado de una forma totalmente diferente.

Si bien el equipo blaugrana ha adquirido una capacidad de supervivencia tremenda, hay un factor diferencial en sus filas. Uno que ningún equipo va a encontrar: Leo Messi. El rosarino es el que muchas noches decide si el Barcelona gana e incluso, si lo hace de una forma relativamente tranquila.

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El valor de tenerlo a lado que enfrente

Es aquí donde se le tiene que valorar el tener a Messi en tu equipo y no en contra. Sí, no tuvo participación en el primer gol. Sí, los de Anfield fallaron al menos tres jugadas claras en las que pudieron obtener ese gol de visitante. Sí, Liverpool jugó mucho mejor que el Barcelona…

Sin embargo, el Barca tiene al astro argentino. Ese que supo sentenciar esta noche un partido como pocos (o nadie) lo podrían hacer. Primero siguiendo correctamente una jugada en la que podía haber un rebote. Luego marcando un tiro libre de 29 metros de distancia de la manera más contundente, estética y definitoria.

Puede aparecer un gran técnico como Jürgen Klopp, capaz de formar los planteamientos más estrictos y fríos para jugar mejor que tu equipo. Eso sí, como Messi esté del otro lado y decida mostrar sus facetas únicas, no hay nada que hacer. Es verdad que aún falta la vuelta y hablamos de la Champions, pero el daño que hizo y hace el argentino es evidente.

La misma risa del entrenador alemán en el 3-0 lo dijo todo… una risa de idolatría y resignación. Pues Messi… es el destructor de planteamientos y estrategias.