Las tres veces que Leo Messi fue el caudillo argentino

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Messi celebra el empate contra Ecuador y anima a sus compañeros.

Diego Maradona afirmó de Leo Messi que “es inútil intentar hacer caudillo de la selección argentina a un hombre que va 20 veces al baño antes del partido”, haciendo referencia a -según El Pelusa- la falta de liderazgo del astro del FC Barcelona. Pues bien, aquí hay tres ejemplos que llevan la contraria al hoy técnico de Dorados.

Argentina 1-0 Irán (2014)

La albiceleste venía de ganar su primer partido del Mundial 2014 contra Bosnia. Eso no impidió que, cuando Messi y compañía jugaron su segundo partido, su rival Irán armara una muralla gigante en los últimos 25 metros del campo. Argentina lo intentó todo: centros, paredes, jugadas a balón parado y tiros lejanos. Llegó el minuto 90 y con él el enésimo pase al área que lograba rechazar el equipo asiático.

Fue entonces cuando Messi recibió un pase de Lavezzi cerca a la banda derecha, enganchó para quitar a un iraní que se encontraba entre él y el arco para sacar un disparo potente pero colocado que se coló en el segundo palo del rival. La celebración, dedicada a la hinchada y con puño arriba, marca uno de los mejores momentos de Lionel con su país.

 

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Argentina 1-0 Uruguay (2016)

El clásico del Río de la Plata no es cualquier partido. Argentina venía tocada tras perder su tercera final consecutiva (aquella de la Copa América 2016) y Messi amagó con retirarse de la Selección. Edgardo Bauza tomó las riendas como seleccionador y lo convenció de jugar de nuevo con su país.

¡Vaya que lo iba a necesitar! El equipo dirigido por el Patón no jugó a nada desde el primer encuentro por eliminatorias. En un partido cortado y en el que Argentina no mostraba ninguna idea, Messi cogió una pelota que rebotaba cerca a la media luna, volvió locos a cerca de 7 jugadores uruguayos y sacó un disparo que, aunque desviado, entró en la portería de Muslera en el minuto 42. Ese partido lo ganó Argentina con poco fútbol, pero gracias a Messi, que ganó solo una pelota ante un ejercito oriental.

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Ecuador 1-3 Argentina

Messi no pudo aparecer siempre para Bauza (qué aburrido sería el fútbol si los problemas fueran tan sencillos de solucionar). Por esa razón, Argentina cambió a su seleccionador por tercer vez en las eliminatorias y contrató a Sampaoli. El ex DT de Chile y Sevilla no logró solucionar mucho, y Argentina tenía que ganar a Ecuador para no perderse el Mundial de Rusia 2018.

La situación no pudo empezar peor para los argentinos, pues el rival anotó el 1-0 a los 40 segundos de partido. Era un escenario digno de tragedia griega, pero Messi la convirtió en su epopeya. A los 11 minutos armó una jugada con Di María, que le devolvió una pared al área y el 10 remató con elegancia para empatar el partido. Casi no hubo celebración, el capitán cogió la pelota y chocó la mano con sus compañeros mientras la llevaba al centro del campo. Iba a por más. Ocho minutos después, al 19, agarró una pelota mal recuperada por un defensa ecuatoriano y fusiló el arco rival: 1-2 y clasificación en la mano. Lo festejó con rabia, ahora sí, sin la pelota. Para poner la cereza en el pastel, en el 61, regateó y la colgó frente a toda la defensa ecuatoriana para firmar un hat-trick y el 1-3 final. Celebración con todo el plantel y al Mundial.