El brasileño Malcom está viviendo una situación bastante delicada en Rusia y la gente del Zenit empieza a recriminarle por la falta de juego, la poca participación y por su lesión. Antes de ser tan ligero a la hora de criticar, hay que recordar que atrás de todo jugador hay una persona, que sufre como vos, como yo, como todos.

El fútbol trasciende fronteras, pero a veces los fanáticos se olvidan que a quienes apoyan, son personas normales, con sentimientos. La lesión que sufre Malcom en la cadera, no es para nada fácil y él mismo lo explica. Hinchas del Zenit, paciencia, que cuando Malcom vuelva, hablará dentro de la cancha.

UNA LESIÓN QUE TRASCIENDE LAS CANCHAS

El pasado 15 de agosto, tras jugar 45 minutos ante el Dynamo Moscú, el brasileño sufrió un golpe en la cadera que le marginó por los siguientes partidos. La afición comenzó a repudiarlo, llegando al punto de discriminarlo por su color de piel, sin saber que la lesión que tenía era grave.

“Tengo una lesión muy delicada y sensible. Parece que duele uno o dos días y luego no siento dolor, pero cuando chuto con un poco más de fuerza me vuelve a doler. Tengo que hacer mucho gimnasio para fortalecerme», comentó el jugador oriundo de Sao Paulo.

Malcom, Brasil, Zenit, brasileño
Malcom por parar un balón. Fuente: Trivela

Operación y Recuperación

El día de hoy, Malcom fue operado con éxito en su cadera y tendrá 130 días de recuperación, para volver a estar al 100% desde lo físico. Para poder entender cómo es la rehabilitación de su lesión, hay que saber que primero se fortalece la zona y se busca evitar la atrofia del lado afectado. Tendrá que hacer gimnasio, así como realizar ejercicios diarios para los músculos del tronco y del cuádriceps del costado afectado por la operación.

La zona de la cadera es una parte del cuerpo que se tiene que recuperar físicamente completa, porque afecta a la movilidad del cuerpo. Malcom, tendrá que recibir el apoyo de su familia y de los médicos del Zenit, como ayuda fuera del club, para poder llevar a cabo correctamente la recuperación y volver a pisar el verde césped con la casaca celeste del Zenit.