Benfica Liga de Portugal
Franco Cervi y Eduardo Salvio fueron figuras en el último título liguero de Benfica. Foto: EFE

La Liga de Portugal es lo más similar que existe en Europa respecto al ADN sudamericano. No solo hay conexiones de idioma, clima templado y cercanía continental a comparación de las demás ligas europeas, sino que el estilo de juego, la técnica y las jerarquías parecen ser una extensión más de nuestro fútbol. Es como si una liga latinoamericana se jugara en suelo portugués. Y si sumamos la cantidad de futbolistas sudamericanos que toman protagonismo en la Primeira Liga, esa hermandad toma fortaleza y afinidades globalizadoras. La última novedad es la de Sebastián Pérez, quien luego de no tener un puesto en Boca Juniors, arribó al viejo continente para vestir la casaca del Boavista FC.

Aunque no está entre las cinco grandes, la Liga de Portugal es la primera entre las ordinarias, pues está en la sexta posición del fútbol europeo, según Transfermarkt. Justificándose este dato por el valor total de sus equipos. Además, aunque solo luchan por un título Porto, Benfica y tal vez Sporting de Lisboa, llegar a la Primeira Liga es como jugar en casa; estar dentro del fútbol europeo pero sentirse en Sudamérica. Así se facilita la adaptación a un nuevo continente, se envalentona el nombre individual por estar en una de las reconocidas ligas de élite (sin estar en la élite) y se toman menos riesgos viendo hacia el futuro.

Si alguien quiere llegar sí o sí a Europa, Portugal es el destino más viable, para brillar o por lo menos para permanecer. Tal vez sin competir como se espera, pero estando al fin y al cabo en el límite visible para el mundo futbolero europeo.

La liga de Portugal como un trampolín o un muro de recepción:

Radamel Falcao García
El delantero colombiano llegó a Porto luego de un fructífero paso por River Plate. Foto: AS

Algo que facilita la llegada de latinoamericanos al fútbol portugués es su amplia gama de posibilidades. Para los jóvenes de niveles superlativos, la Primeira Liga es ese campeonato que los podrá impulsar a los grandes escenarios como España o Inglaterra, siendo ese primer paso en el fútbol europeo. De esa manera, se toman menos riesgos, diferente a llegar directamente al fútbol grande procedente desde este lado del mundo y con experiencia nula en los países potencia. Pasó con jugadores como Falcao, James Rodríguez, Danilo, Alex Sandro, Ángel Di María, David Luiz, entre tantos ejemplos, quienes probaron su alcance en Portugal y salieron disparados al top 5. Es esa primera escuela que abre otras puertas más altas.

Tal vez sea más fácil ser figura en Europa si se tiene un primer paso por Portugal. Probablemente, sin ese filtro luso, encajar en un grande sea tarea utópica, obviamente con casos excepcionales. Es para ir con seguridad al éxito consagratorio. Además, si se cuenta con el apoyo de uno de los tres grandes portugueses, el camino será menos turbio; mejor jugar en un grande de una liga menor, que un pequeño de una liga grande, para empezar.

Posibilidades pequeñas:

Marlos Moreno
Luego de ganar la Copa Libertadores con Atlético Nacional y transferencias fallidas, el talentoso extremo recaló en Portimonense de la Liga de Portugal. Foto: AS

Como en la vida, algunos son buenos y otros no tanto. Sin embargo, qué futbolista no sueña con llegar a Europa. Por el contrario, Portugal no solo sirve de filtro para esos grandes talentos por explotar. También es una alternativa para futbolistas con poca proyección, los cuales, jugando en la Primeira Liga, pueden gozar de estar en Europa sin tener que aspirar a algo más grande. Se puede jugar en un pequeño de dicho país, con el antecedente de haber estado en el continente grande del fútbol. Sea en Gil Vicente, Tondelá o CD Nacional, pero lo malo no los exime de pertenecer al fútbol europeo.

Soy de Colombia y he presenciado a futbolistas que juegan en equipos con los que el mayor premio es no descender. Muchos de esos players llegan a la Liga de Portugal, a otro equipo tal vez igual de chico, pero no en Colombia, sino en la esfera europea. Eso sí, jugar en Moldavia, Finlandia o Chipre no cuenta con grandes diferencias respecto a los diminutos sudamericanos. De ancianos podrán decir que estuvieron en el país de Eusebio y Cristiano Ronaldo, no en la nación de vikingos y ovejas peludas en demasía.

Viejos cacharros:

Pablo Aimar
Aimar jugó cinco temporadas en Benfica ya en el final de su carrera. Foto: AS

Pasa algo similar con esos veteranos quienes ven su desenlace próximo en el fútbol. Los que en algún momento fueron cracks, pero que por el paso inevitable del tiempo ya no tienen cabida en un grande. En Portugal, pese a la vejez se puede seguir compitiendo en Europa, incluso con alguna clasificación a Champions League o Europa League, si la camiseta es de los tres más ganadores. Recuerden a Pablo Aimar, Julio César, el mismo Jackson Martínez, qué me dicen de Pepe (el cual es brasilero). Alargaron su carrera en el top, estando en equipos de Portugal.

No se puede dejar a un lado lo que dicen los números y qué tan apetecida es esta liga. Según Transkermakt, y basándonos en la temporada 2019-20, el único país sudamericano que no contaba con por lo menos un exponente era Bolivia. De resto, todos los países tenían jugadores en Portugal, con Brasil como predominante, con casi 160 jugadores, desde los mejores hasta los más reservados a nivel de talento y proyección. En total son cerca de 376 jugadores sudamericanos en dicho país.

Argentina tenía 13 y Colombia 10, países con más jugadores en Portugal.