La veloz transición de Leo Franco

Esta temporada Leonardo Franco asume una responsabilidad impensada en lo que a experiencia respecta: su debut como entrenador en Primera División. El equipo en el cual dará este paso tan importante no resulta una casualidad ya que la Sociedad Deportiva Huesca es su casa desde 2015.

Leo había tomado la determinación de dejar el fútbol tras su última experiencia, con pocos minutos de juego en San Lorenzo de Almagro, pero el arquero perseveró y fue fichado por un nuevo equipo azulgrana, el Huesca, donde fue titular y logró ayudar al equipo altoaragonés a mantener la segunda categoría. Tras una nueva experiencia europea el arquero finalmente colgó sus guantes y gracias a un generoso ofrecimiento de los dirigentes del club oscense asumió como Director de Relaciones Externas y Protocolo a los 39 años.

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Un dato curioso es que al mismo tiempo que se alejaba de los tres palos y dejaba atrás prácticamente 20 años de carrera futbolística, Franco cerraba su incorporación al Stadium Casablanca de la segunda división aragonesa de básquet -sí, antes arquero y después ala-pivot-. Además, cuentan que con su altura de más de metro ochenta y el estado físico proveniente del fútbol, lo hizo muy bien.

Fuente: Sporthuesca

Por supuesto, su trabajo como Director de Relaciones Externas le permitió instruirse y prepararse para su verdadero anhelo: ser entrenador. El clima de vestuario, ya no como jugador pero sí como directivo, los métodos de trabajo de diferentes directores técnicos y la conformación de los distintos planteles fueron parte del menú del día para Leo durante dos años, lo cual resultó invaluable.

Y así, tras la salida de Rubi, que fue el artesano del histórico ascenso a Primera División, la directiva del Huesca tomó la arriesgada decisión de darle su chance al nacido en San Nicolás de tomar las riendas del equipo. Justamente en la primera temporada del equipo en la máxima categoría. Un ascenso fugaz que habla de una confianza total por parte de quienes conducen al conjunto de Aragón.

Atrás quedó la incipiente carrera de basquetbolista pero por delante un sueño ligado estrechamente a su pasión, que es el fútbol. En tres años y, de manera sorprendente, Leonardo se sacó el buzo de arquero para colocarse el saco de directivo y ahora el destino lo coloca nuevamente con un buzo, pero esta vez el de entrenador con 41 años. Su aventura en La Liga comenzará el 19 de agosto, cuando los azulgranas visiten al Éibar.