El eterno competidor que nunca despegó: Kristian Álvarez al Salamanca

Kristian Álvarez (el eterno competidor) grita vistiendo la playera del Veracruz
Fuente: MEXSPORT

A casi una semana de confirmarse el traspaso de Kristian Álvarez al Salamanca del fútbol español, hoy hay que detenerse un poco para conocer quién es el eterno competidor de la central en México y la razón por la que se fue a jugar en la tercera división del país ibérico.

Mucho empuje, poco fútbol

Ésta generación observó al peor Guadalajara de la historia, ese proyecto que poco a poco fue gestando un equipo destinado al fracaso y que estuvo a nada de irse a segunda división. Dentro de ese contexto se desarrolló como futbolista el ya mencionado defensa mexicano.

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Kristian Álvarez se puede resumir como un eterno competidor. Todo su proceso con las Chivas estuvo disputando un puesto en los cuadros titulares, pero nunca se adueñó de la zaga del chiverío, a pesar de las circunstancias ya expuestas, donde le llegaron sus varias opciones.

Un joven que demostraba personalidad. Siempre iba, metía fuerte la pierna y por esfuerzo nunca fue banca, pero en momentos claves donde el fútbol le ofrecía la oportunidad de sustentar una carrera sólida, el muchacho no daba el ancho. Por eso era relegado a la banca, por sus fallas e incapacidades técnicas.

Después de Chivas militó en muchos equipos, pero nunca encontró continuidad.

Kristian Álvarez (el eterno competidor) grita vistiendo la playera de los Leones Negros de la UdeG
Fuente. MEXSPORT

De Torreón a Salamanca: cero estabilidad

El central nacido en la cantera rojiblanca tuvo una carrera discretísima con sus equipos posteriores al rebaño sagrado. Con Santos Laguna, Leones Negros (Ascenso MX) y con el equipo de Veracruz, no completó ni los 100 partidos. En total disputó 83 juegos entre el 2016 y 2019.

Su último equipo fueron los Loros de Colima, otro equipo del Ascenso Mx (la segunda división), de donde en menos de veinte días fue transferido al Salamanca, club que cuenta con toda una estructura mexicana dentro de su proyecto.

A sus 27 años de edad aun quiere demostrar de lo que es capaz. Aquel muchacho que formó parte de procesos y equipos mundialistas con la sub-17 y sub-20 de México, encuentra en España su último tren de la vida (breve de por sí) como futbolista, aquella donde se le recordará como el eterno competidor de la central mexicana.