James Rodríguez
El jugador llega a Inglaterra por una cifra cercana a los 25 millones de euros. Foto; Getty

Han pasado seis años desde que James Rodríguez se incorporó a la élite del fútbol europeo, siendo goleador en la Copa Mundial de 2014 y llegando a vestir la camiseta de Real Madrid como el cuarto fichaje más caro de la historia para ese momento (75 Millones de Euros). Sin embargo, dichos antecedentes del colombiano parecen haber quedado bajo el polvo con temporadas irregulares, relaciones tensas con sus entrenadores y una actitud de figura no legitimada que hoy le pasan factura. Esto se materializa hoy con su inminente fichaje por el Everton de la Premier League, club con menos presencia en comparación a sus dos últimas escuadras y que hablan sí o sí de un retroceso futbolístico a lo que jerarquía y títulos se refiere.

Aun así, en la ciudad de Liverpool, Rodríguez podrá darse cuenta de una vez por todas qué es lo que tiene por dar, además de qué debe hacer para regresar al top mundial y no caer en el anonimato eterno.

Nuevos aires para James Rodríguez

James y Ancelotti en Bayern Múnich
Bajo la dirección del italiano, James ha disputado 85 partidos y convertido 25 goles. Foto: As

Si bien a simple vista su paso al club inglés parece una caída libre hacia el fracaso con apenas 29 años, James Rodríguez tiene de entrada un punto a favor; por tercera ocasión, desde su arribo a Europa, el cafetero será dirigido por Carlo Ancelotti, DT italiano que ya lo tuvo en Real Madrid y Bayern Múnich y con el cual demostró su mejor nivel y una libertad en el campo que parece utópica a la fecha. Además, bien se sabe que Everton es un club de segundo orden en Inglaterra y sus numerosos fichajes no han ayudado a estar en las primeras posiciones. Por lo que Rodríguez podrá tener ese rol de miembro importante que no consiguió en sus últimas experiencias en Alemania y España, pudiendo sumar minutos y realzar su nivel futbolístico.

Aun así, James Rodríguez está obligado a demostrar su carácter de crack, si es que lo tiene, y hacer un sacrificio de grandes magnitudes para tomar su llegada a la ciudad de Liverpool como un trampolín que lo ponga de nuevo en la lista caprichosa de los grandes equipos. Si en vez de trabajar fuerte y esforzarse como no lo hizo en Real Madrid y Bayern Múnich en sus temporadas concluyentes, el volante creativo opta por creerse el centro del universo y pedir más de lo que debería, su carrera entrará, creo yo, en un círculo vicioso de fracasos y descensos constantes, radicándose el problema en los obstáculos mentales del jugador más que sus condiciones como futbolista talentoso.

Muchas veces el Real Madrid no es el techo del fútbol y coger impulso desde un bajo perfil puede resultar beneficioso si la decisión se toma a tiempo.

Sus problemas con los DT

Fuente: El Confidencial

Desde su llegada al AS de Mónaco en 2013 por 45 millones de euros, el volante creativo ha tenido ya varios conflictos con sus entrenadores, los cuales se han revelado mediante los medios de comunicación y se han visto gracias a sus prolongadas suplencias. La primera gran diferencia fue con Claudio Ranieri en el equipo de la Ligue 1. Y es que el mismo DT afirmó en su momento que el jugador “tiene un problema de mentalidad. Piensa como un atacante pero también debe defender”. El resultado fue la presencia del cucuteño en la banca y una clara actitud de indiferencia frente al tema de adaptarse al club. Y es que si un futbolista quiere estar arriba, debe merecérselo.

Posteriormente, cuando Ancelotti dejó la dirección de Real Madrid para la temporada 2015-16, el martirio de James llegó desde la designación de Rafa Benítez y el posterior arribo de Zinedine Zidane, dos estrategas con los que brilló por su ausencia en las canchas y no tuvo el protagonismo esperado. El mismo Benítez lo aclaró: “su ritmo de competitividad va detrás de los otros. Tiene mucha calidad pero está algo lejos”. Y analizando dos declaraciones anteriores, la actitud es el principal freno de James para mantenerse al nivel más alto.

Y cómo olvidar las más recientes declaraciones de James, al manifestar que su salida del fútbol alemán trascendió por el clima de Múnich que no soportaba y la mentalidad meramente trabajadora de los alemanes. Incluso, uno de los aspectos que cortó con el ciclo de James en Baviera fue el no aprender alemán, similar a lo que pasó con Adolfo El Tren Valencia, otro colombiano que tuvo un caso similar en el actual campeón de la Champions League.

Qué debe aprovechar

Así fue el partido de James en Bayern vs. Liverpool: sacrificio en marca | Colombianos en el Exterior | Futbolred
Fuente: Reuters

Quizás ese pensamiento conformista de James Rodríguez se haya instaurado en él por la no necesidad de esforzarse para ganar. Y es que incluso sin ser titular, en las últimas temporadas, a James Rodríguez no le ha faltado alguna medalla de campeón al final de la temporada, militando en dos de los equipos más fuertes de Europa. Otro punto es el sueldo, por ejemplo en Real Madrid y su temporada reciente; apenas disputó ocho partidos de La Liga, y su sueldo anual fue de ocho millones de euros. Ganar dinero y ganar trofeos desde el banco no delegan gran ambición. Qué curioso, mientras unos se sobrepasan por ambiciosos, a James le ha faltado eso mismo.

En Everton encontrará eso que le hace falta. Querer ganar y luchar por ganar. Luchar toda la temporada por entrar siquiera a Europa League. Trabajar por estar en la mira de todos y volver a las grandes ligas. Luchar por ver de cerca un trofeo, ya sea en Premier League, FA Cup o la Carabao Cup. Motivarse a no defraudar la confianza de Carlo Ancelotti.  Ser siempre el primero. En Inglaterra James Rodríguez verá de cerca, de nuevo, qué es matarse en la cancha para lograr algo. A no ser figura sino a figurar entre todos. Necesitar sobresalir y tener el espacio para hacerlo.

Manchester United cayó por goleada ante el Everton | RCN Radio
Fuente: RCN Radio

Es indudable que minutos en el terreno no le faltarán. Deberá demostrar el talento y la capacidad que tiene para echarse al hombro un equipo de la competitiva Premier League. Me imagino un caso similar al de la Selección Colombia donde su presencia era trascendental y de carácter vitalicio.