Gustavo Ferrín. Fuente: Fútbol Uy

Gustavo Ferrín, entrenador y analista uruguayo, atesora una amplia y exitosa trayectoria. El actual director deportivo de Liverpool Montevideo ha dirigido a Uruguay en las categorías Sub-16, Sub-17, Sub-20 y absoluta. Entre sus logros, destaca haber sido elegido mejor entrenador uruguayo del año 2005 por el Comité Olímpico del país. Ferrín atendió a Balón Latino para dialogar, entre otros temas, sobre la actualidad de Liverpool, el trabajo del analista de fútbol, su dirección a Luis Suárez y Edinson Cavani en la Sub-20 y la reducción de los espacios en el balompié actual.

P: ¿Cómo te encontrás en esta situación tan particular que nos ha tocado vivir?

“Ha sido un cambio sorpresivo y muy brusco para toda la sociedad. Pasamos de la actividad constante -inclusive los fines de semana- a estar encerrados de un día para el otro. La situación es bastante compleja”.

P: ¿Cómo venís trabajando en este período?

“Gracias a todos los mecanismos que nos brinda la tecnología hoy en día, mantenemos un contacto muy fluido tanto con los jugadores de primera división como con los juveniles. Realizamos muchas videoconferencias. Hemos aprovechado bastante el tiempo, no solo en cuanto a la observación de los entrenamientos que realiza cada uno desde su domicilio, sino que además estamos llevando a cabo charlas instructivas, las cuales también son parte de la formación integral de los deportistas”.

P: Actualmente ejercés como director deportivo de Liverpool Montevideo, uno de los equipos que más talento joven ha engendrado en los últimos años. ¿A qué se debe esto?

“Liverpool lleva unos cuantos años trabajando intensamente con las formativas, un área a la que le ha dado mucha importancia. El club tiene un complejo que se encuentra en muy buenas condiciones para la práctica del fútbol, que cuenta con 10 canchas en estado impecable. La filosofía institucional le brinda mucho interés a la formación de los deportistas y, en lo que a mí respecta, me encargo de la metodología de trabajo desde octava a primera división”.

P: Hay una gran diferencia entre el fútbol juvenil y el fútbol profesional. ¿Cómo trabaja un futbolista recién ascendido para adaptarse al plantel principal?

“Desde mi llegada al club el año pasado, hemos sido muy cuidadosos porque se manejan muy buenos valores, pero esto no se trata de ascender por ascender. Queremos dar pasos firmes para que el jugador, al momento de integrarse al plantel principal, cuente con todas las herramientas para mantenerse allí y evitar que ande de arriba hacia abajo. Esto último genera expectativas que no son nada favorables para deportistas jóvenes que tienen la ilusión de formar parte del plantel profesional”.

P: Muchas veces, la madurez física no coincide con la madurez emocional.

“Sí, son procesos. No todos asimilan el trabajo de la misma manera, lo cual no significa que sean mejores o peores. Desde el punto de vista biológico, algunos precisan más tiempo que otros. Durante el parón, los juveniles han tenido un crecimiento físico muy importante. Han aumentado su estatura y han mejorado su condición corporal. Tal vez se deba en gran parte a que durante este período el trabajo se ha centrado en la fuerza física, pero también ha influido el mayor descanso respecto a las actividades curriculares. En situaciones normales, muchos se levantan a las siete de la mañana para ir a estudiar y no llevan una alimentación adecuada para luego realizar entrenamientos por la tarde”.

Fuente: GustavoFerrín.com

P: Tras conseguir sus dos primeros títulos en Primera División (Torneo Intermedio y Supercopa Uruguaya) en menos de un año, ¿a qué aspira este Liverpool?

“Liverpool es una institución que gestiona de forma muy prolija su economía y que tiene las ideas claras desde el punto de vista institucional. Es un club que tiene trazado su mapa de ruta, sabe qué es lo que quiere. Tiene una mentalidad ganadora y procura estar entre los mejores equipos del fútbol uruguayo, pero no quiere hacerlo de cualquier manera. Cuenta con muchas herramientas para conseguirlo”.

P: José Luis Palma, presidente de Liverpool, es considerado como uno de los mejores gestores del fútbol uruguayo. ¿Qué opinás al respecto?

“Estoy de acuerdo. He pasado por instituciones con coyunturas económicas muy diferentes y pienso que, hoy en día, Liverpool cuenta con un administrador muy consciente y realista. Palma lleva muchos años en el fútbol y sabe cómo dar cada paso. Liverpool no es una institución que paga al día, es mucho más que eso. Asimismo, no puedo desmerecer que hay otros clubes con panoramas económicos más complejos, de los cuales no me corresponde hablar”.

P: Además de tu trabajo como entrenador y director deportivo, te desempeñás como analista de fútbol. ¿Qué implica esta labor?

“El análisis cuenta con una parte objetiva y otra subjetiva. La primera refiere netamente a estadísticas, las cuales a día de hoy la tecnología ayuda mucho para descifrar. Los softwares indican números, distancias, trayectos, espacios o velocidades. El aspecto subjetivo trata de la observación de los partidos por parte de cada analista. Aquí se toman en cuenta las consideraciones respecto a las intenciones del juego, individualidades o aspectos técnicos. Si bien los números reflejan datos técnicos importantes, no se relacionan con la escenografía y el entorno del juego. Por ejemplo, supongamos que un equipo realiza con efectividad 90 de cada 100 pases cortos. Conocemos la cifra, pero no sabemos en qué condiciones se realizaron. Puede ser que 88 hayan sido para el arquero y dos para un centrodelantero. Es por ello que los números son indicadores que se deben interpretar”.

P: Vayamos un poco hacia atrás. En tus inicios, dirigiste a las juveniles de Defensor Sporting y obtuviste el récord de 66 partidos oficiales invictos. ¿Cuál fue la clave para lograr semejante hazaña?

“Los jugadores siempre son la clave. De aquel plantel, creo que 23 de los 25 futbolistas que lo componían llegaron a primera división. Incluso, muchos llegaron a jugar en el exterior. Fuimos consecuentes y empleamos una metodología de trabajo rigurosa, utilizando y explotando al máximo las instalaciones que nos ofrecía el club. A decir verdad, nunca nos propusimos lograr este récord que, por cierto, sigue vigente a día de hoy. Siempre pensábamos en mejorar día a día y, en determinado momento, las mejoras fueron tales que pudimos hacer participar a todos los futbolistas del equipo. No se trataba simplemente de titulares y suplentes. El jugar para ganar es intrínseco al ser humano, pero también valorábamos el aprendizaje respecto a las condiciones técnicas. Cuando uno se siente feliz, apreciado, valorado y está a gusto, cuenta con las mejores condiciones para aprender. Yo creo mucho en el aspecto emocional”.

Fuente: Tenfield

P: Entre 2002 y 2007, dirigiste a Uruguay en diferentes categorías (incluyendo la absoluta). Aquella época previa a la gesta de Sudáfrica fue complicada. ¿Qué le faltaba a esa Selección?

“Detrás del éxito de cualquier selección, existe un ciclo respaldado por varios años de trabajo. Por ejemplo, previo a que España se consagrara campeona del mundo, se desarrollaron importantes modificaciones en el trabajo de las juveniles del país. El caso de Alemania es similar, pues en las formativas no tiene una premisa de jugar para ganar, sino para formar. Es importante tener proyectos a largo plazo que cuenten con un respaldo económico e ideas claras. En aquel momento, a Uruguay le faltaba planificación. Se hablaba mucho de jugar y ganar, de ser campeón del mundo. Todo pasaba por el éxito o el fracaso, pero el fútbol no funciona así. Ganar es importante, pero uno también tiene que saber convivir con la derrota y mirar hacia adelante”.

P: Dirigiste a Luis Suárez y a Edinson Cavani en la Sub-20 y los convocaste para el Mundial Canadá 2007. ¿Creías en aquel momento que ambos podrían llegar tan lejos?

“Se trataba de dos futbolistas muy destacados. Imaginé que iban a ser trascendentales y competitivos, pero uno jamás podría prever lo representativos que llegarían a ser a nivel mundial. Me ha tocado estar fuera del país y escuchar lo que se habla de ellos. Esto me produce mucha alegría, nostalgia y orgullo”.

P: ¿Qué aptitudes destacabas de ellos en aquel momento?

“Luis no estaba en su plenitud física que luego llegó a explotar, pero era un jugador muy intuitivo dentro del área rival que sabía manejarse muy bien con el balón en espacios reducidos. Pero por sobre todas las cosas era un goleador. La potencia física que posee es genética y, mientras logre mantenerla, contará con un recurso sumamente preciado. En cuanto a Cavani, se trataba de un jugador generoso, esforzado, inteligente para controlar los espacios, resolutivo y eficaz de cara al arco. Podía jugar tanto por banda como en punta, ya que además era muy versátil. Ambos entienden el juego a la perfección y tienen una gran capacidad de sobreponerse a situaciones adversas. Una característica esencial que destaco en los dos es la humildad”.

P: ¿Tenías una predilección por uno o el otro?

“No, era un lujo poder contar con ambos. Se entendían muy bien jugando juntos”.

Fuente: AP

P: Entrenaste a la Selección de Angola entre 2012 y 2013. ¿Cómo se te dio esta oportunidad?

“Me llamaron desde Portugal. Cabe recordar que Angola fue una colonia portuguesa durante muchos años y sufrió muchas guerras, dado que era un territorio sumamente codiciado por su petróleo y diamantes. Cuando me contactaron, supe que me habían hecho un seguimiento por mi trabajo a nivel de selecciones y respecto a la formación de futbolistas. Hoy en día, las redes sociales facilitan los vínculos. Justo cuando me llamaron, PLUNA (ex-aerolínea uruguaya) se encontraba en proceso de quiebra, por lo que tuve que tomar un barco hasta Buenos Aires, esperar unas cuantas horas y hacer escalas hasta Lisboa para firmar el contrato”.

“Estuve durante las eliminatorias para el Mundial Brasil 2014 y, aunque no logramos clasificar, sí conseguimos un cupo para la Copa África. La exigencia es muy alta, ya que en las eliminatorias participan 54 países. Muchas veces nos tocaba jugar en lugares exóticos, lo cual no es para nada fácil. Fue una experiencia muy linda y de mucho trabajo. Finalmente, el proyecto que les planteé no tuvo andamiento, por lo que decidí terminar el vínculo”.

P: ¿Cómo se vive el fútbol en Angola?

“Muchas veces escucho que la gente dice ‘vamos a jugar contra tal equipo, pero no es conocido’. Solemos tener visiones despectivas respecto a los países de menor renombre, pero en Angola el fútbol es muy atildado y de mucho futuro. El país está superando poco a poco sus problemáticas, como lo es la alimentación de base. Hoy en día, existen planes de la FIFA destinados al desarrollo y formación de futbolistas, así como capacitaciones para entrenadores. La genética y cualidades físicas de los africanos son impresionantes. No por nada las mejores ligas y selecciones del mundo cuentan con afrodescendientes. Son veloces, ágiles y poseen un juego congnitivo que han aprendido por sí solos jugando, por ejemplo, en la calle”.

P: Frecuentemente, los jugadores africanos se nacionalizan a algún país europeo para poder integrar su selección. ¿Qué opinión te merece este fenómeno?

“En muchos casos, se debe a la inmigración. Los jugadores acaban formándose allí porque sus padres han decidido buscar nuevas oportunidades laborales. Otras veces, se debe a la red europea de captación de talento. Los llevan desde pequeños y les inculcan una metodología integral para transformarlos en deportistas de élite”.

P: Hace un rato hacías hincapié en la incidencia de la tecnología en el fútbol. ¿Hasta qué punto creés que la misma lo favorece y cuándo comienza a perjudicarlo?

“Hoy en día, todo el mundo habla del apoyo científico. Sin embargo, la ciencia no es exacta. Se acerca a la verdad, pero en el fútbol la verdad absoluta no la tiene nadie. Los modelos de juego son pasajeros. Acá hemos querido imitar, en diferentes momentos, al Ajax, a Bielsa, a Bilardo, a Mourinho, a Guardiola o a Klopp, pero los modelos son cambiantes. El análisis del fútbol estará siempre condicionado al momento que el deporte esté atravesando. Por ejemplo, los campos de juego miden lo mismo que hace 100 años, pero cada vez hay menos espacio para jugar. La ciencia ayuda, pero no debe tomarse como un mecanismo exacto para desarrollar la inteligencia de los jugadores”.

Fuente: Angop

P: Si los terrenos miden lo mismo, ¿cómo explicás esta reducción de espacios?

“Por el juego de bloques. Al margen de las transiciones, estos se recomponen de forma muy rápida para mantener tres líneas de resistencia. La separación entre la línea defensiva y ofensiva de cada equipo no supera generalmente los 25 metros. Esto produce que haya menos espacios y que las zonas de juego sean más densas. Cuando un equipo recupera la pelota, se encuentra con un bloque oponente que tiene las mismas características que el suyo. Esta es la tendencia en los últimos 30 años, pero en algún momento tendrá un límite o producirá nuevas reglas -como ya ha sucedido- para descongestionar el juego. Actualmente, el manejo de los espacios y el tiempo es ni más ni menos que una táctica”.

P: ¿Esta reducción de espacios amerita un estilo basado en el juego asociativo?

“No quisiera afirmarlo, ya que pueden darse cambios. Lo que sí destaco es el desprendimiento rápido del balón. Se han empezado a estudiar las zonas en que los equipos toman la posesión de la pelota. ‘¡Qué bueno, 60 por ciento de posesión!’, decía la gente. La clave no está en la cifra, sino en la zona en que se controla el balón. También se han estudiado la calidad de los pases y el ritmo de circulación de la pelota. Dicho ritmo está estrechamente vinculado a la capacidad resolutiva a la hora de dar pases, así como a la toma de decisiones. Esta se relaciona con el entorno, el cual permite al jugador elegir la decisión que va a tomar. En este aspecto, es importante la autonomía que posea el futbolista. Cuando uno obtiene la libreta de conducir, tiene que saber resolver los inconvenientes del tránsito por sí solo. En el fútbol sucede lo mismo”.