Fuente: Libertad Digital

El poderoso Flamengo no solo ha llegado a una final de Libertadores con lo que esto significa, sino lo ha hecho jugando de notable manera. El gran trabajo del portugués Jorge Jesus ha dejado sus frutos, con un equipo que quedará en la historia por su único estilo de juego. A día de hoy, es hasta quizás más favorito a llevarse la copa que ni más ni menos que el bicampeón, River.

Gerson, Rafinha, Ribeiro, Reinier.Fuente: Mundo D
Fuente: Mundo D

De la misma forma que Jorge Jesus ha caracterizado a otros equipos como el recordado Benfica de 2011 o el Sporting de 2016, en estos casi seis meses de trabajo pudo incularle a sus jugadores el mismo modo de juego. Para emepzar, el sistema parte de un esquema relativamente simple como el 4-4-2, pero que en el desarrollo del partido se complejiza bastante más.

Ya sea por la constante subida que tienen los laterales, Rafinha y Filipe Luis, hasta el papel que ocupan De Arrascaeta y Everton Ribeiro. Estos si bien en las planillas aparecen como carrileros, en el partido mismo juegan más que nada en el centro. Generando el juego de pases y las constantes diagonales que explican la buena ofensiva del Flamengo.

La base de juego. Fuente: Guia Esportes
Fuente: Guia Esportes

“El bloque”

Otro aspecto que fundamenta el buen momento del equipo de Rio es el manejo del famoso “bloque”. En cualquier partido que juegue el Flamengo, veremos que entre el punta Gabriel y los zagueros Caio y Marí, no hay nunca más de 30 o 40 metros. Aunque vaya ganando, perdiendo, esté defendiendo o atacando, esto siempre se respeta y es lo que en gran medida le da la solidez defensiva y la superioridad numérica al atacar.

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Todo esto, sumado a la imparable sociedad que se ha generado entre Gabriel y Bruno Enrique, la seguridad que implanta Diego Alves en el arco y el buen pie de los mediocampistas Gerson y Arao hacen para River un equipo al cual temer. La pelota parada será otro elemento clave a considerar hoy. Mientras los de Gallardo la sufren partido tras partido, a los de Jorge Jesus les ha dado más de una victoria.