Entre Centurión y Diego Costa

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Ricardo Centurión (izquierda) y Diego Costa (derecha).

Es triste ver cómo dos talentos del nivel de Ricardo Centurión y Diego Costa se desperdician por su falta de autocontrol y profesionalidad.

Es viernes, al aire está un programa deportivo argentino en el que Óscar Ruggeri aconseja a Ricardo Centurión que se ponga juicioso, no salga tanto de fiesta y piense en su carrera. Nada, no funciona, Centurión responde terco que le gusta salir entre semana y que si juega en Racing es porque su situación no está mal.

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Al otro lado del Atlántico, un día después, Diego Costa enfrenta con el Atlético de Madrid un partido contra el Barcelona que debe ganar para pelear LaLiga. No parece entenderlo. Al minuto 28, dice groserías frente al árbitro, quien se entiende insultado y le expulsa. Dos casos de indisciplina diferente pero que tienen como consecuencia lo mismo: que ellos arriesguen su trabajo y nosotros nos perdamos de sus mejores versiones.

Con Centurión el tema preocupa. A boca suelta, como si el técnico y la directiva de Racing nunca se fueran a enterar, dijo al aire que no se duerme temprano, que toma así ningún amigo le acompañe y que a pesar de que su entorno le aconseja parar, él no tiene intenciones. Debe ser difícil dejar un vicio, sobre todo si vienes de ser figura en uno de los equipos más importantes de Argentina. En la gloria nada sabe amargo. El problema de Centurión no pasa por ser o no ser un jugador histórico, pues al parecer le resbala. Lo que él no entiende es que para ganar dinero jugando al fútbol toca ser profesional y eso implica cuidar su cuerpo. Su salida de Racing es casi un hecho, sobre todo después de que empujó al entrenador Eduardo Coudet, y cuando no tenga contrato, pocos equipos de la élite van a querer meter en su plantilla a un jugador que no le importa tener alcohol en la sangre mientras entrena o juega partidos. A ver si seguirá creyendo que todo está bien cuando nadie le pague un sueldo.

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Al lado del argentino, lo de Diego Costa parece un problema pequeño. Sin embargo, hoy el hincha del Atlético debe sentir que perdió las posibilidades de ganar una liga porque el español nacido en Brasil decidió hacerse el rudo frente al árbitro. Costa es más veterano que Centurión y ha llegado más lejos en su carrera, pero igual queda el sabor de que hubiera podido llegar más lejos si no fuera tan conflictivo con los entrenadores, rivales y jueces. El Atlético lo rescató del Chelsea cuando ningún otro equipo que pudiera pagar su sueldo le quería. Los colchoneros le dieron una oportunidad de revivir tras su pelea con el club blue y él les devuelve con una temporada intermitente y una expulsión estupida en el partido más importante de la temporada. A diferencia de Centurión, seguro Costa está arrepentido de su error, y eso de algo valdrá, pero lo sucedido está escrito y devolvió la confianza del Atlético de la peor forma posible. A ver si le ponen como transferible en verano y alguien lo compra.

Al final, ambos dejan que su situación los perjudique a ellos y a quienes confían en su trabajo. Bien decía Ruggeri a Centurión que si no cambiaba se iba a arrepentir cuando ya no pudiera hacer nada. Aplica también a Diego Costa. Un día ambos despertarán y se acordarán más de lo que no pudieron hacer (como triunfar con su Selección) por culpa de su indisciplina. El tema no parece tan grave cuando el dinero entra todos los meses en la caja. Es mejor hacer crítica temprano, porque muchos jugadores han probado la gloria y por razones como estas hoy se encuentran en problemas. Ojalá con ellos no sea el caso.

Foto: Rafa Casal – Marca