El porqué del éxito de Stuani en el Girona

Stuani celebrando un gol la pasada temporada - EFE, Salvador Sas

Tras una exitosa etapa en España culminada con dos temporadas magníficas en el RCD Espanyol, Christian Stuani decidió tomar un avión a Inglaterra, a probar suerte en la Premier League. Allí fichó por el Middlesbrough, un modesto equipo inglés con el mismo objetivo que la mayoría de exequipos del charrúa: mantener la categoría. En Inglaterra no sólo el idioma era un impedimento. Allí, tradicionalmente, se juega un fútbol muy distinto al que estaba acostumbrado en su Uruguay natal o en España. Y su travesía inglesa no fue para nada exitosa. En su segunda y última temporada allí, el Middlesbrough en el que militaba acabó descendiendo y él nunca llegó a ser protagonista. Entonces recaló en el modesto Girona, que debutaba en la máxima competición doméstica en España. A sus 30 años, Stuani encontró su mejor fútbol en el equipo de Machín.

El delantero uruguayo tuvo en Girona todo lo que necesitaba para sacar a relucir el gran futbolista que lleva dentro. Para empezar, la confianza plena y absoluta de su nuevo míster. Que parecerá una absurdidad, pero es el pilar de cualquier éxito en el fútbol, y Pablo Machín supo dársela. También encontró un esquema y estilo de juego favorables. Con tres centrales, dos carrileros larguísimos, dos pivotes defensivos y dos mediapuntas escudándole, Stuani es la referencia ofensiva del mejor debutante en Primera División desde 1994. Y con este esquema, el Girona se basaba en mandar balones a los incombustibles Mojica y Aday en banda y que estos pusiesen el balón en las mejores condiciones posibles a los dos mediapuntas y sobre todo a Stuani. De esta manera metió 21 goles, el máximo de su carrera como profesional. Pero deben ser destacadas las figuras de Portu y Borja Garcia. Sus fieles escuderos, le abrían espacios, le fijaban a los defensas, le ponían los balones e incluso luchaban por él. Ambos también puntales del éxito del Girona y de Chistian Stuani.

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Fuente: Sport

Hay otro aspecto importante. Su manera de jugar, su desparpajo, su garra charrúa. Él es un delantero corpulento, rematador, poco técnico y muy poco habilidoso con la pelota en los pies. En definitiva, un ariete. Pero precisamente eso le ha hecho triunfar en Girona. El equipo necesita un delantero que remate sus jugadas. Y ahí está Stuani. En Inglaterra jugaba en banda, lo que le limitaba mucho. Además, allí el juego es mucho más físico y Stuani era un delantero del montón. En Premier los defensas están más acostumbrados a ganarse el sueldo contra delanteros como él. Sin embargo, en España su juego es mucho más singular y especial, tienen costumbre por el juego de toque y exige menos desempeño físico.

Stuani es un delantero especial, con un equipo que “juega para él” y que le ha ido de maravilla. A los 31 años, está en su segunda juventud como futbolista profesional. Falta por ver si con el nuevo entrenador, que se caracteriza por hacer jugar a sus equipos al antítesis de lo que es el equipo gerundense, sigue funcionando este binomio Girona-Stuani. Eusebio dijo en su presentación que se adaptaría a lo que venía haciendo estos últimos años bajo la batuta de Machín. Pase lo que pase, que no pierda la ya famosa garra charrúa.