Concluyó hoy otra edición de la UEFA Champions League, en donde el Liverpool se coronó campeón del torneo en el Wanda Metropolitano tras vencer al Tottenham de Mauricio Pochettino por 2-0. Merecida victoria la del conjunto Red, que pudo redimirse de la derrota del año pasado frente al Real Madrid.

El partido fue una montaña rusa de emociones. El primer gol no tardó en llegar, pues al minuto 2, Mohamed Salah abrió el marcador desde el punto de penal, gracias a una mano de Moussa Sissoko dentro del área. Sin embargo, el resto de la primera parte estuvo un tanto por debajo de las expectativas, con ambos equipos dejando muy pocos espacios a pesar de que el Liverpool tuvo más oportunidades.

Por suerte, tuvimos un segundo tiempo completamente diferente. Tanto uno como el otro se lanzaron con más claridad al ataque y lograron ese ambiente frenético digno de una final de este calibre. Aunque no logró anotar, el Tottenham azotó el arco rival durante gran parte del complemento y demostró que no le queda grande un compromiso de esta magnitud. Un balde de agua fría lo despertó de su sueño cuando, al minuto 87, el recién ingresado Divock Origi ejecutó un tiro cruzado que acabó en el fondo del arco, despertando la locura de la afición Red que pocos minutos después pudo festejar la gran victoria de su equipo.

Así, el Liverpool puso punto y final al dominio español en el torneo tras cinco años. Mientras, el trabajo de Jürgen Klopp finalmente da sus frutos. El alemán, un entrenador como pocos, lo tiene más que merecido y puede presumir al fin un trofeo con el equipo inglés.

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ALISSON, EL HÉROE

El gran héroe del partido no fue otro que un latino. Alisson Becker demostró por qué es el dueño de la portería Red, salvando a su equipo con brillantes atajadas en ocasiones de mucho peligro y haciendo olvidar lo ocurrido con Loris Karius en la final del año pasado. El brasileño a sido pieza clave desde su llegada y ha completado su primera temporada con el Liverpool por todo lo alto.

Aunque en el primer tiempo no trabajó mucho, sí lo tuvo que hacer durante la segunda parte. Primero tapó un fuerte y lejano disparo de Heung-Min Son; luego hizo lo propio con dos cercanos remates de Lucas Moura y Harry Kane, aunque sin dudas selló su actuación cuando impidió un gol de tiro libre Christian Eriksen que iba directo al ángulo. Luego del partido, tuvo su reconocimiento cuando sus compañeros se lanzaron a abrazarle y agradecer sus vitales apariciones.