El análisis más completo del Racing Club campeón

Fuente: Web oficial de Racing Club

Racing Club de Avellaneda se proclamó (o “salió” como se dice en Argentina) campeón de la Superliga Argentina 2018/2019 a falta de una jornada por disputarse.

El equipo dirigido por el ‘Chacho’ Coudet agarró valientemente la primera plaza en la cuarta jornada y no la soltó hasta final de temporada. La tarea no ha sido nada fácil, pues el equipo ha tenido algunos contratiempos a nivel interno y externo que le han hecho tambalear. No obstante, el equipo blanquiazul ha mostrado carácter, unión y competitividad digna de cualquier campeón de liga del mundo.

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EL CONTEXTO PREVIO AL RACING CAMPEÓN

La última vez que Racing salió campeón fue en el año 2014. En aquel equipo había jugadores de la talla de Diego Milito, Sebastián Saja, Marcos Acuña, Gustavo Bou y Óscar Romero. El conjunto dirigido por Diego Cocca acabó la competición con un total de 41 puntos.

Durante los siguientes años el equipo se mantuvo siempre en la zona noble de la clasificación pero nunca se acercó a la punta del campeonato. Los años se vivían con cierta desilusión aunque la emergencia de jugadores del plantel daban esperanzas a la afición y al mismo tiempo otorgaban gran fama a la cantera de Racing. Es el caso de jugadores como Rodrigo de Paul, Juan Musso, Luciano Vietto, etc.

El último éxito de la cantera de “La Academia” ha sido el ya 9 titular del Inter de Milán, Lautaro Martínez. Lautaro es considerado por muchos la nueva joya del futbol argentino y ayudó con goles y buen futbol a hacer subir a Racing en la clasificación. No obstante, la estabilidad en el banquillo no brillaba tanto como la afluencia de canteranos al primer equipo. Es por esto que el presidente del club, Víctor Blanco, decidió contactar con la leyenda del club Diego Milito para que ejerciera de director deportivo.

LA PRIMERA PIEDRA DEL RACING CAMPEÓN: DIEGO MILITO

La llegada de Diego supuso una inyección de moral similar a cuando Leo Messi salta a calentar si un partido no le va bien al Barça. La afición confió desde el minuto uno en el exdelantero argentino y este respondió a las expectativas generadas.

Diego fue el ejemplo del mensaje que el club enviaba desde unos años atrás: “Racing positivo”. Su gran primera e importante decisión fue contratar al “Chacho” Coudet como entrenador del primer equipo. Este venía de entrenar al Tijuana mexicano y, anteriormente, a Rosario Central. En el club rosarino perdió dos finales que le privaron de ser campeón, un disgusto que le ha acompañado durante toda su carrera y, especialmente, en esta temporada con Racing.

Muchos de sus detractores esperaban que el Racing acabara perdiendo puntos como había pasado en ocasiones anteriores. Sin embargo, Coudet dirigió a un cuadro que fue capaz de ganar más de 15 partidos dejando solo dos derrotas (frente a River Plate y San Martín Tucumán). Analicemos, pues, como el técnico argentino armó a un equipo ganador desde el aspecto táctico.

Fuente: La Nación

LA PIZZARRA DEL ‘CHACHO’

El preparador argentino ha usado, generalmente, un sistema de 1-4-1-3-2. Este esquema ha ido variando según las situaciones de partido. En ocasiones se ha abierto mucho el campo, en otras el esquema ha mutado a un mediocampo en rombo o en una línea de 4 con el bloque más bajo.

En general, Coudet ha apostado por un juego de posición que apuesta por la posesión de la pelota y la construcción del juego desde atrás, aunque es cierto que también se siente cómodo cuando tiene espacios abiertos y puede correr. De hecho, esta mezcla le ha permitido adaptarse a distintas situaciones a lo largo de la temporada.

En la portería Gabriel Arias ha sido titular indiscutible cuando las lesiones le han respetado. El internacional chileno ha protagonizado una de sus mejores temporadas encajando solo 12 goles en 18 partidos disputados. La llegada del guardameta se produjo cuando Musso, el anterior arquero, fue fichado por el Udinese italiano.El reemplazo ha sido de un nivel superlativo y grandes periodistas argentinos le consideran el mejor guardameta de la temporada. Seguro en los balones aéreos y rápido en la salida, Arias ha dado una seguridad atrás que ha permitido al club blanquiazul jugar con la línea defensiva muy adelantada. Tiene margen de mejora en el juego con los pies, pero se le ve criterio a la hora de jugar la pelota.

En el sistema del Chacho, la línea defensiva la componen cuatro hombres en defensa, aunque en ataque los laterales suben constantemente a posiciones de extremo, dejando espacio libre para que se abran los centrales y el mediocentro baje a recibir construyendo así las jugadas con una línea de 3.

En el carril derecho el titular ha sido Renzo Saravia. El ex de Belgrano ha cuajado una temporada extraordinaria que le ha valido la convocatoria con la selección nacional. Saravia es hábil con el balón en los pies, rápido al subir la banda pero también para recuperar y achicar espacios en el repliegue defensivo. Además, se asocia con facilidad y al ejercer el juego de posición se desenvuelve como un mediapunta más. Sería muy extraño verle en el club de Avellaneda la siguiente temporada ya que tiene nivel de sobra para jugar en un club europeo.

En el eje de la defensa las lesiones han obligado al Chacho a realizar diferentes experimentos, todos ellos con resultado satisfactorio. Los centrales titulares y que han jugado en las grandes citas son Leonardo Sigali y el “Flaco” Donatti. El primero fue un fichaje pedido por el “Chacho” que llegó del Dinamo de Zagreb. Ha ocupado siempre la demarcación de central derecho y se ha desenvuelto a las mil maravillas. Contundente en el juego aéreo y en el “tackle”, Sigali ha mostrado una gran mejoría con el balón en los pies. Así pues, ha ayudado mucho a la hora de iniciar las jugadas dando siempre salida al balón y ofreciéndose para bascular. Al mismo tiempo, el argentino se muestra siempre muy atento y rápido para cubrir su espalda y defender los 40 metros que le separaban de Arias.

Lo mismo podemos decir de Donatti, quien además goza de un desplazamiento de balón envidiable. El “Flaco” tiene un gran golpeo (ha marcado más de un gol de falta) y este aspecto ha sido esencial para el “Chacho”, quien al abrir mucho el campo con los laterales optaba por el cambio de orientación muy frecuentemente para desordenar el equipo rival y buscar superioridades en la banda débil.

También ha jugado un papel relevante Eugenio Mena en el carril izquierdo. Si bien es cierto que ha quedado opacado por la gran proyección ofensiva de Saravia, Mena ha aportado un equilibrio muy necesario en la banda izquierda donde jugadores como Centurión o Zaracho han ocupado el sitio de manera bastante anárquica.

En el apartado defensivo hay que tener en cuenta, también, el papel desempeñado por Orban.
El ex del Valencia ha estado a la altura de las expectativas e incluso las ha superado. No obstante, ha habido otro protagonista inesperado en la línea defensiva debido a las lesiones. Nery Domínguez ha sido la solución de emergencia para el técnico argentino cuando le han faltado centrales. Nery ha cumplido perfectamente con su cometido y, además, ha añadido calidad a la salida de la pelota de Racing.

Esta línea de 4 que ha presentado siempre el “Chacho” se ha visto alterada, sobre todo a principios de temporada, en los últimos minutos de partido. Coudet apostaba por la entrada de otro central, formando así una línea de cinco defensores, tres de ellos centrales con un excelente juego aéreo, para defender resultados positivos y a la vista de unos últimos minutos con un asedio en contra.

El enlace entre la defensa y la lujosa tripleta de mediapuntas ha sido Marcelo Díaz. El chileno ha sido el director de la orquesta, el chef de la cocina, el jefe de la sala de máquinas. Él solo ha sido capaz de mover todos los hilos del equipo. En su función de mediocentro, ha dirigido al equipo ordenándolo en todo momento. Su rol se asocia a un jugador alto, fuerte, duro e intenso. No obstante, el chileno es casi todo lo contrario, pero el mejor de la liga en cuanto al manejo de lo tiempos y la visión de juego. El “Chelo” Díaz siempre recibe bien perfilado, orientándose así hacia la parte del campo con más espacio para desarrollar el juego teniendo en cuenta, al mismo tiempo, la situación de la banda débil. Además, tiene la virtud de jugar al primer toque siempre que es necesario y salir en conducción para atraer adversarios generando así espacios en los ya comentados laterales. Marcelo Díaz goza de una capacidad fuera de lo común para entender el juego de posición. Su físico poco imponente no le es un obstáculo a la hora de recuperar balones ya que su ubicación en el campo es digna de admirar. El chileno ha sido el mejor centrocampista de la liga y ha enlazado a la perfección la línea defensiva con la atacante.

El “Chacho” presenta una línea de tres mediapuntas por delante del 21 racinguista que se posicionan de manera muy diversa y cambiante. En la banda derecha, muy pegado a la línea de cal, Augusto Solari da una profundidad constante que libera la subida por el carril de Saravia y, al mismo tiempo, genera un espacio muy valioso para el mediapunta ya que este se desenvuelve por todo el frente de ataque. Solari es un jugador que brilla por su intensidad en cada acción (capaz de marcar un gol después de presionar al portero) y su clarividencia dentro del área. De hecho, es el máximo asistente del equipo y, además, mira a portería con facilidad (es el máximo goleador por detrás de los dos delanteros).

En la banda izquierda han participado distintos actores que han formado parte del Racing campeón. Inicialmente la banda la ocupaba el habilidoso Ricardo Centurión. El jugador que militó en Boca Juniors y que salió campeón con Racing en 2014 fue un fichaje más que ilusionante y que se fue deshaciendo como un helado al sol de verano.

Centurión reúne unas características técnicas únicas en toda la liga (desde la salida del “Pity” Martínez de River). Su desequilibrio imparable y su percepción y visión del juego son de un alto nivel. No obstante, la conducta del 10 racinguista deja, siempre, mucho que desear, hasta el punto que fue apartado del equipo después de un rifirrafe con el “Chacho” Coudet. Así pues, en la segunda parte de la temporada la banda fue ocupada por Pol Fernández o Matías Zaracho. De hecho, estos dos jugadores se han ido alternando la banda izquierda con la posición de 10.

En cuanto a Pol, hay que decir que es un futbolista que trata el balón de maravilla. Su principal fortaleza es el golpeo desde larga y media distancia, ya sea a balón parado o en jugadas dinámicas. Pol siempre ha ayudado a generar mucho futbol por dentro siempre que el equipo lo ha necesitado y, al mismo tiempo, ha tenido la visión necesaria para entender cuando y como acelerar o disminuir el ritmo del partido.

Zaracho, en cambio, es un jugador mucho más vertical y con una gran llegada al área. Puede partir desde cualquier posición de mediocampo y siempre busca la meta rival. Al mismo tiempo, tiene facilidad para asociarse y proponer juego combinativo, si bien es cierto que el joven canterano destaca más por su habilidad en el desborde y la capacidad para superar líneas en pasadas en profundidad y conducción. Zaracho es el segundo jugador con más nivel técnico del equipo. Su corta edad hace pensar que pueda llegar muy lejos. De hecho, Scaloni lo convocó con la selección absoluta en los dos últimos partidos amistosos que disputó la albiceleste.

Fuente: Sortitoutsi

El mediocampo de Racing ha sido una de las grandes claves para que el equipo saliera campeón. Todos los jugadores presionan en cuanto se pierde el balón (el famoso “gegenpressing” de Klopp) y eso facilita la recuperación del mismo. Esta idea es la más clara de Coudet, quien usa el juego de posición, sobre todo, para ordenarse a través del balón y estar bien ubicado en cuanto este se pierde. La ubicación correcta de los jugadores permite una buena presión tras pérdida, que, al mismo tiempo, permite hacer esfuerzos cortos aunque intensos y eso permite a los jugadores estar siempre frescos para ejercer la presión.

Finalmente, no podemos acabar el análisis sin hablar de los delanteros. Y si hablamos de delanteros hay que empezar por el alma, el corazón y el sentimiento de este equipo: Lisandro López. El ex delantero del OL (Francia) ha sido el pichichi de la competición con 17 goles y ha hecho una de las mejores temporadas de su carrera. “Licha” López es el alma de este equipo y el capitán que ha liderado la conquista por el titulo. A sus 37 años, Lisandro ha derrochado un futbol increíble. Siempre ha liderado la presión y ha corrido hasta la saciedad contagiando al equipo la intensidad y deseo necesarios para ganar partidos. Atento e intenso en la recuperación, Lisandro ha compartido la delantera con otro actor. No obstante, su papel no ha sido de 9 clásico, sino que se descuelga frecuentemente para dar más fluidez a la circulación del balón. A menudo baja a campo propio para oxigenar zonas del campo y moviendo al equipo de un lado al otro. Además, Lisandro deja siempre detalles técnicos que marcan la diferencia y que dan un gran salto de calidad al equipo. El número 15 de Racing, tiene, por si no fuera ya bastante, un olfato goleador infalible. Rara vez falla las ocasiones que tiene y siempre acierta en las acciones que después se traducen en goles. Lisandro es como un buen vino y la afición de Racing espera que el jugador renueve una temporada más.

Fuente: Web oficial Racing Club de Avellaneda

En esta delantera compuesta por dos puntas aparece el nombre, también, del “Churry” Cristaldo. Cristaldo estuvo al borde del suicido hace un año y ahora es campeón de Argentina. Sin ser un jugador fino y limpio, el “Churry” ha aportado una garra y sacrificio difícil de igualar. Es un futbolista que deja la vida en cada balón dividido y no escatima en esfuerzos. Además, goza de un buen juego aéreo y una claridad de cara a portería que le han ayudado a sumar 5 goles.

No obstante, el nombre que le ha dado un salto de calidad al equipo es el de Darío Cvitanich.
El exjugador de Banfield llegó en el mercado invernal y tuvo un impacto inmediato en el equipo. El veterano delantero se entendió a las mil maravillas con Lisandro López y se desenvolvió como pez en el agua en su rol de punta. Cvitanich ha visto puerta en casi todos los partidos que ha jugado, demostrando una gran facilidad goleadora y, al mismo tiempo, ha sido autor de grandes asistencias. Darío combina su rol de 9 clásico con el de falso 9, abandonando el área para permitir la llegada de los mediapuntas o generando espacio para Lisandro. Al mismo tiempo, sabe entender en que momento quedarse en el área y posicionarse para recibir los centros laterales o las pasadas de los tres volantes ofensivos.

Racing Club de Avellaneda se enfrenta ahora al duro reto de consagrarse como un aspirante al trono que siempre se debe tener en cuenta, dejando así de lado altibajos impropios de equipos con carácter ganador como River Plate o Boca Juniors. Solo el futuro sabe que depara al club blanquiazul.