El capricho de Florentino perjudica a Navas… y al Madrid

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Keylor Navas, Real Madrid, Florentino Pérez
Keylor Navas como suplente

Keylor Navas fue protagonista esta semana por sus declaraciones en una entrevista a Jugones: “pasé de ganar tres Champions seguidas a no jugar”. No es para menos, pues sin importar todo lo que ha hecho el tico en el Real Madrid, desde su llegada buscan reemplazarlo. Primero fue David De Gea el que estuvo a punto de llegar, luego Kepa y el que sí aterrizó este verano fue Thibaut Courtois. La tercera, como sus copas internacionales, fue la vencida y Navas recibió como premio a sus servicios un castigo.

Con la salida de Cristiano Ronaldo, Florentino Pérez necesitaba un fichaje que llenara la tapa de los diarios. Sonaron nombres como Kane, Hazard, Mbappé, Neymar e Icardi, pues se esperaba un delantero goleador que reemplazara al portugués. Sin embargo, Florentino decidió traer a la única estrella del Mundial que, aparentemente, no necesitaba: el arquero de Bélgica.

Nadie duda de las capacidades de Courtois bajo el arco. El pasado martes se lució contra la Roma con un par de atajadas monumentales. El problema es que este Madrid ya tenía eso, y lo que necesitaba (y necesita) es un jugador que anote los goles. Las ocho horas que estuvo el equipo sin ver portería no llegaron por casualidad. Sin importar cuántos goles evite el belga, siempre quedará la sensación de que Navas es capaz de hacer lo mismo. En cada gol que no mete el Madrid se siente la ausencia de Cristiano o, en su defecto, del delantero que no llegó.

Más que nunca, el Real Madrid necesitaba cordura en sus fichajes. Más que nunca, el club debía traer jugadores por razones deportivas y no de marketing. Si esto sigue así, puede que Navas pida la salida en enero y con su venta se fiche a un buen delantero, pero lo hará 6 meses tarde y, como hace un año, la liga pueda estar muy lejos del Real Madrid. Todo son especulaciones, pero lo cierto es que, de nuevo, hay un gran jugador que los caprichos del Presidente dejan en el olvido y, para colmo de males, en un escenario en el que el Real Madrid no convence ni termina de jugar bien.