Mientras en general se habla de un rotundo fracaso de la delegación mexicana (cuatro terceros lugares con 100 plazas obtenidas), apareció la selección del Jimmy Lozano para ser admirada, elogiada y disfrutada. Ganar es lo de menos. Los futbolistas mexicanos ilusionaron con el fútbol desplegado en los estadios vacíos de Japón.

¿México potencia en ramas juveniles?

A menos de una semana de que el fútbol olímpico (en su rama varonil) terminara con el oro de una selección como la brasileña, México apareció por segunda vez – en los últimos tres ciclos olímpicos – entres las medallas.

Desde el año 2000 son dos campeonatos sub 17, un tercer lugar en mundial sub 20 y dos pódiums (oro y bronce) olímpicos.

  • En las Copas del Mundo sub 17 el historial es de dos títulos (2005 y 2011) y un subcampeonato en 2013, donde cayeron ante Nigeria.
  • En los Mundiales sub 20 los logros no se puede presumir, pues solo hay un tercer lugar en el 2011, donde vencieron a los franceses.
  • Los Juegos Olímpicos han visto la bandera mexicana ondearse en dos de los últimos tres pódiums del fútbol varonil. Medalla de Oro en Londres 2012 y medalla de bronce en los recién terminados juegos de Tokio.  

Y otra categoría que se pudiera agregar es el Torneo Maurice Revello (Esperanzas de Toulon), donde México fue campeón en su edición 2012, segundo lugar en el 2018 y tercer lugar en el 2019. 

Cuando el bronce es lo de menos

En México hay una frase (de apoco va desmitificándose) que dice: se jugó como nunca y se perdió como siempre, pero Alexis Vega, Sebastián Córdova, Johan Vásquez, Vladimir Loroña, Uriel Antuna, Jorge Sánchez, Diego Lainez y el resto dictaron que se vale jugar bien, ganar y vestir la playera mexicana al mismo tiempo.

Mención especial también para Guillermo Ochoa y sus atajadas, Luis Romo y sus aportaciones en el medio campo y ataque, y al yucateco Henry Martín que aportó sacrificio y anotaciones. Cuando se barajeaban otros nombres para reforzar a este equipo sub 23, ellos se convirtieron en el fundamento de esta medalla.

Y hasta las semifinales era muy probable el quedarse sin metal. Japón, Brasil y España eran rivales más que complicados, pero el fútbol del combinado mexicano no se negociaba ni podía desvirtuarse con la obtención de un primer, segundo o tercer lugar. El fútbol de esta selección dejó como mensaje que ganar es lo de menos, cuando las formas son las indicadas. 

Cuando ganar es lo de menos
Alexis Vega y Diego Lainez festejan el 3-0 sobre Japón en el partido por la medalla de bronce/Foto: Mexsport

Pero dentro de los retos que tendrán que enfrentar – y librar – estos futbolistas son los fantasmas de otras selecciones juveniles ganadoras. No deben quedarse en el anonimato con sus clubes. No deben ser ese futbolista con condiciones, pero que se quedó como una buena promesa.

Hoy el pensamiento colectivo de la afición es que varios de estos medallistas olímpicos emigren al fútbol europeo y que tomen el lugar de algunas ‘vacas sagradas' de la selección mayor. Que se conviertan en la cara y realidad del equipo de Gerardo Martino, no con meros trofeos, sino con un buen fútbol, ese que establezca que el ganar es lo de menos.