Atlético Nacional
Los colombianos fueron los últimos en ganar una Copa Libertadores fuera de Brasil y Argentina. Foto: Semana

Utopía. Esa sería mi palabra para responder qué tan difícil es ganar una Copa Libertadores en el siglo XXI. Y es que tanto Binacional de Perú, como Estudiantes de Mérida sueñan con levantar dicho título que parece imposible de tener en brazos. Igualmente con los ya tradicionales y recorridos elencos como Boca Juniors, Santos o Peñarol, que en algún momento han gozado de su resplandor y su forma cilíndrica llena de estampas metálicas desde 1960. Aun así, la Copa Libertadores se asemeja al cuento infantil Los viajes de Gulliver, que en relatos ficticios vivió con hombres miniaturas y luego con personajes gigantes, pero con los cuales siempre estuvo al mismo nivel. Sin ventajas de tamaño ni forma.

En este comentario daré unos pasos a seguir si algún intrépido equipo se quiere llevar a su casa el campeonato más difícil del mundo. Cabe resaltar que la Copa Libertadores es tan impredecible y curiosa, que incluso solo cumpliendo un paso se puede alcanzar, o tal vez llevándolos todos al pie de la letra tampoco se logre. Por eso, me basaré en Atlético Nacional, campeón de la edición 2016, club que con menos nombre que los últimos ganadores, obtuvo una de las mejores presentaciones en la historia. También pondré otros casos ya recordados y cada hincha analizará si su equipo está lejos o muy lejos del sueño que quizás nunca se haga realidad.

Paso uno: proceso

Atlético Nacional
Atlético Nacional fue eliminado en la primera ronda de la Copa Libertadores 2017. Foto: Semana

Creo que este es el paso más viable, pero de igual manera el más difícil de concretar. En este siglo, con un proceso duradero, confiable y con inversiones protagónicas, equipos como Boca Juniors y River Plate han sido campeones en diferentes ocasiones. Incluso el proceso de Marcelo Gallardo, aquel que comenzó en 2014, ya deja en su palmarés dos Copa Libertadores recientemente. Pero ni en su punto álgido, dicho proceso de El Muñeco fue lo suficientemente exitoso como para ser bicampeón. Y es que en la Copa Libertadores de 2019, los de Núñez fallaron en un paso de este protocolo. O tal vez en dos.

Atlético Nacional comenzó un proyecto deportivo por allá en 2011. Llegó a la Libertadores de 2012 con una inversión estratosférica para lo que el entorno colombiano respecta, además de una intención clara de ser favoritos en la cita continental. El resultado fue un fracaso, apenas llegando hasta octavos de final, pero sirviendo como cimientos para años más tarde. Ya en 2016, con un equipo consolidado y que se mantuvo temporada tras temporada, el equipo cafetero pudo alzar la copa que esperó durante 27 años.

Persistencia y aguantar la tentación:

Hay que aclarar que desde su comienzo ambicioso hasta la consumación del éxito más sonoro en el fútbol colombiano, Atlético Nacional tuvo que vivir las derrotas continentales más dolorosas y burlescas, como lo fue también ese segundo lugar de la Copa Sudamericana en 2014. No obstante, se empeñó cada año en ser campeón a nivel local y mantener la base que aún no daba frutos en torneos Conmebol, pero que ya en el epílogo de la generación dorada pudo estar en lo más alto.

La pregunta que me surge es si los equipos sudamericanos promedio, grandes o pequeños, pueden aguantar dos o tres fracasos seguidos sin desistir y abortar la misión. También sin desarmar el equipo con la primera propuesta millonaria que llegue por sus figuras.  Atlético Nacional lo hizo para 2017; vendió sus mejores prospectos, por una ley natural de nuestro fútbol continental, y desde eso no ha sido lo mismo, aun con el impulso que significó su título un año anterior a la desmantelada.

Paso dos: tener mucho dinero

Flamengo
Flamengo es segundo del grupo A en la Copa Libertadores. Foto: Goal.com

Es más fácil ganar una Copa Libertadores teniendo dinero que optando por un proceso, dirán algunos. Pero el problema de este asunto es ese mismo, tener dinero. Nuestro continente no es como el europeo, donde los euros vuelan por los aires y donde no hay una necesidad inmediata de ventas numerosas para mantener un equipo en el primero orden. Tal vez Real Madrid ganó tres Champions League seguidas por no tener que vender a sus figuras, tal como pasa en Sudamérica. El que compre caro tendrá más posibilidades, pero no seguridad de triunfo.

Flamengo invirtió más de 140 millones de euros en un lapso de dos años para hacerse con la Copa Libertadores de 2019. Contrató figuras como Gabriel Barbosa, Bruno Henrique, Filipe Luis y Rafinha, los cuales ya habían estado en el viejo continente. Aun así, con todo y dinero, estuvo fracasando durante 89 minutos en aquella final contra River Plate, y sus dos goles ganadores no obedecieron necesariamente a la planificación ordinaria de dicha inversión. Ese factor será nuestro tercer paso para ser campeón, que sí o sí debe estar presente en la historia de un campeón continental.

El mismo equipo que sorprendió al continente con una nómina de locos, hoy está pasando por un momento de bajas aspiraciones. Perdió a jugadores importantes, como ya lo habíamos expuesto anteriormente con el tema de los procesos no duraderos, e incluso con un equipo puntero en temas financieros, los de Río de Janeiro perdieron 5-0 con Independiente del Valle, dando muestra de que el proceso ecuatoriano, hoy en día es superior a la riqueza brasilera.

Se me viene a la cabeza Palmeiras, que año tras año saca sus numerosos ahorros para aspirar a ser un campeón de aquellos, pero lo que se encuentra en la órbita internacional es mucho más que mostrar billetes en el campo. Ha quedado en el camino con Boca en Semifinal incluso, o también recordarán cuando en 2017 lo superó Barcelona de Ecuador en octavos.

Paso tres: suerte

Atlético Nacional Vs Rosario Central
El equipo paisa ganó en Brasil, Uruguay y Argentina en la Copa Libertadores de 2016. Foto: Infobae

Está en la opinión de cada lector si para ganar se necesita de la suerte o no. En mi concepto, si alguien quiere ganar una Copa Libertadores, necesita sí o sí de este ítem. Muchos dicen que la suerte se le debe facilitar a los perdedores, pero campeonar en este torneo es tan improbable que un poco de azar no hace daño y en ocasiones cae como del cielo. Incluso, esos milagros que ocurren de tanto en tanto, son un indicador claro de que un equipo está para ser campeón. Cosas del destino y que, probablemente, no tengan una explicación a simples rasgos.

Proceso y dinero necesitan de suerte para brilla en Copa Libertadores: 

Para tal efecto, los dos clubes mencionados recientemente sirven de perfección para materializar el ejemplo. Pasó con Atlético Nacional, justo en cuartos de final ante Rosario Central; sobre el minuto 94’, Orlando Berrío casó un balón en el área y decretó la clasificación verdolaga, luego de un partido donde la victoria parecía argentina desde los primeros minutos. De ahí en adelante, ya se sabía quién iba a ser campeón. Era una premonición sobre el desenlace de la copa.

Tal vez en caso de Flamengo sea el más reciente que ha dejado la Copa Libertadores. Para el 89’, River se estaba llevando su segundo título consecutivo, esta vez en Lima-Perú. Sin embargo, en menos de tres minutos, ya en la reposición, los de Jorge Jesús fueron campeones con dos goles aislados frente al juego que se había expuesto durante la final.

Sin esas dos gotas de suerte, aunque suene obvio, ninguno de los dos clubes, necesitados por cierto de un título internacional, hubieran llegado a la cúspide del continente. Claramente habrá muchos más casos que den fe de la necesidad imperante de suerte.