Boca Juniors, Pablo Álvarez, Carlos Bianchi, Copa Libertadores, River Plate,

Carlos Bianchi y el defensor ex-Catania Pablo Álvarez, protagonistas de la última eliminación copera del Millonario a manos de los Xeneizes, volvieron a verse las caras una década y un lustro después.

No son días fáciles para el hincha de Boca Juniors. Pese a que por el torneo local triunfó el pasado fin de semana ante Arsenal de Sarandí, las heridas por una nueva caída en el plano internacional ante el River de Marcelo Gallardo, finalista de la Copa Libertadores 2019, no cierran. La película parece repetirse una y otra vez.

Sin embargo, fuera de La Bombonera, una reunión trajo recuerdos de tiempos felices, cuando la historia era diferente. Cuando, en los mata-mata, el que se imponía era otro.

QUINCE AÑOS ATRÁS

Boca Juniors, Pablo Álvarez, Carlos Bianchi, Copa Libertadores, River Plate,
(Fuente: @historiadeboca)

El 18 de junio de 2004, días después del recordado partido del ‘arañazo’ del Muñeco Gallardo al Pato Abbondanzieri, donde Boca se impuso por la mínima, se disputaba la semifinal de vuelta de la Libertadores.

River comenzaba ganando con gol del ex-Oporto Lucho González, pero Carlitos Tevez marcaba el empate a pocos minutos del final y lo celebraba con la ‘gallinita’, siendo expulsado por incitación a la violencia.

Los dirigidos por el chileno Manuel Pellegrini (actual West Ham) aún tenían un as bajo la manga, ya que Cristian Nasuti (ahora director deportivo del Tercia Sport español) señalaría el 2-1 final para llevar el duelo a definición por penales.

Para la misma, Carlos Bianchi le daría la confianza a jóvenes sin experiencia como Pablo Álvarez (había ingresado en el minuto 89) y Pablo Ledesma para hacerse cargo de silenciar a un Estadio Monumental de Núñez completamente colmado por la parcialidad local.

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Boca Juniors ganaría por 5 a 4, y si bien en la final caería ante Once Caldas de Colombia, vale el recuerdo de la última vez en la que se impuso sobre el eterno rival por torneos CONMEBOL.

QUINCE AÑOS DESPUÉS

Bianchi se iría del Xeneize una vez finalizada la copa pero volvería a dirigirlo en 2013. Con jugadores diferentes y un fútbol distinto al de su época, el Virrey no tendría el mismo éxito que en el pasado y su ciclo duraría poco.

Pablo Álvarez, por su parte, cambiaría de club en 2006. Emigraría a Italia y España un tiempo más tarde y retornaría a la Argentina para vestir las camisetas de Rosario Central, Racing, Huracán y Arsenal.

Sus caminos no se habían vuelto a cruzar. Hasta hoy. A modo de agradecimiento, el defensor le escribió al entrenador que le dio la posibilidad de jugar en Primera División y que lo utilizó en aquella serie ante River Plate. Se reunieron, tomaron juntos un café y, seguramente, hablaron de lo que los une: el fútbol y Boca.