Bayern Múnich Vs Hoffenheim
Bayern Múnich no perdía desde noviembre de 2019. Foto: Marca

Perder. Una posibilidad que siempre estará presente en el fútbol de élite, incluso mucho mayor a la de ganar. Ese factor de derrota se había quitado del imaginario popular cuando del Bayern Múnich se trataba. Y es que luego de un parate superior a cuatro meses, el mundo quedó perplejo frente a un casi invencible equipo alemán, que gracias a la ausencia de fútbol masificado, mostró su lado más tecnificado y liquidador. Hoy ante Hoffenheim, en una sonora derrota 4-1, los bávaros mostraron la mortalidad de un equipo ganador. Dieron cuenta de qué tan meritorio es haber ganado cuatro título en menos de tres meses sin verse en apuros.

Tuvieron que pasar 294 días para que el Bayern Múnich volviera a tener un resultado en rojo. Su última derrota había sido el 7 de diciembre de 2019 ante Borussia Mönchengladbach por 2-1. Desde ese día, los hoy dirigidos por Hans-Dieter Flick comenzaron un recorrido de 33 partidos de invicto. Incluso, en 2020, previo a su derrota de hoy, habían ganado 27 partidos de 28 disputados. En un año tan convulsivo y rodeado de obstáculos, los alemanes se hicieron más ganadores que el resto y exhibieron al mundo su verdadera cualidad victoriosa. Suprimieron incluso la posibilidad de verse superados.

La realidad se ve en la derrota:

Bayern Múnich
El club bávaro perdió su segundo partido de la Bundesliga. Foto: América TV

En los relatos de La Iliada, escritos por Homero, los dioses de la Antigua Grecia envidiaban a los hombres mortales. Esos mortales tenían algo que los inmortales no, y era la capacidad de morir. Ese factor de muerte demostraba lo reales que eran los hombres y exteriorizaba la real virtud del ser humano. Mientras tanto, los dioses, aunque con todos los placeres posibles, tenían una vida eterna que ya se concebía como aburrida y monótona, secuestrada en esa imposibilidad de terminar. Pasa algo similar con Bayern Múnich.

Tantas victorias y humillaciones juntas normalizaron el poder del Bayern Múnich. Su superioridad en Bundesliga y en Champions League no tuvo la espectacularidad que podía haber tenido otro equipo en Europa. Ni siquiera la apabullante goleada 8-2 ante el FC Barcelona tuvo conmoción digna de aquel resultado; el enfoque que se le dio a ese partido fue la derrota de los españoles, mas no la victoria de los alemanes.

El hecho de ser “invencibles” le quitó sentido al mérito del Bayern Múnich. Ganar era algo que sumergió a los alemanes en una monotonía tal como la inmortalidad de los dioses griegos. Era algo aburrido, tal vez no para los protagonistas de las victorias, sino para los que las ven desde fuera y alimentan el clamor popular.

Ganar una Champions League es algo anormal. La que ganó el Múnich fue tan normal que no inspiró sorpresa. No inspiró como lo hace un campeón mortalmente reconocido.

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La virtud de ganar pudiendo perder: 

Bayern Múnich invicto
Bayern Múnich ganó todos los partidos de la Champions League 19-20. Foto: El Español

La reciente goleada ante el Hoffenheim aumentó el mérito de las 27 victorias en este año para Bayern Múnich. Aumentó también la consecución de la Bundesliga, la Champions League, la Copa de Alemania y la flamante Supercopa de Europa. Aumentó su virtud, porque con la posibilidad viva de perder, Bayern Múnich ganó todo lo que disputó. Esa realidad de perder se vio ante Hoffenheim, partido que certificó al club alemán como el ganador más meritorio. Si fuera realmente invencible, como lo pintaban, no tendría nada de mérito haber ganado cuatro títulos en el año.

“Se terminó la mentira”, dijo Juan Pablo Varsky en su Twitter. Y sí, se acabó la mentira que todos se creyeron. La mentira de un equipo invencible y que no tiene la posibilidad de perder. No se acabó la mentira de un equipo ganador, solamente por perder un partido entre 29 disputados este año. El ser ganador es la mayor realidad del Bayern Múnich, pero perder también hace parte de sus realidades, tal como se vio hoy y como pudo haber pasado en los 33 partidos que tuvo de invicto hasta este 27 de septiembre.

El Bayern Múnich dejó ver que es un equipo real, no irreal como todos imaginamos durante estos meses. La tecnificación característica del juego bávaro, el ritmo inagotable y la sevicia goleadora de sus hombres debe ser más valiosa ahora que se sabe que, pudiendo perder, ganaron más de lo esperado.