Mario Barcia: “Marcar en el Mundial de Clubes es una sensación inigualable”

Mario Alberto Barcia (Santiago del Estero, Argentina, 1989) llegó al fútbol de Nueva Zelanda en 2014 después de jugar en la liga boliviana para el Club Aurora. Antes había crecido en las inferiores de Newell’s e Independiente, y debutado como profesional en Central Córdoba. El pasado 12 de diciembre su nombre dio la vuelta al mundo tras convertirse en el primer goleador del Mundial de Clubes 2018. Su club, el semiprofesional Team Wellington, plantó cara al hoy finalista del campeonato Al-Ain; pero tras ponerse 0-3 en el marcador acabó cayendo en penales.

El pivote atiende a Balón Latino y valora todo lo acontecido desde su llegada al país oceánico, sobre todo, haciendo hincapié en la experiencia, corta pero inolvidable, del “Mundialito”.

Pregunta. Muchos aficionados se preguntarán qué hace un argentino en el fútbol de Nueva Zelanda. ¿Es cierto que llegó a la isla porque vieron unos vídeos suyos en Youtube?

Respuesta. El técnico argentino Martín Pereyra García, entonces en el Island Bay United, estaba buscando llevar jugadores de Argentina a su proyecto de Nueva Zelanda. Mediante un amigo común, Martín visualizó vídeos míos y se acabó concretando mi llegada al país oceánico en febrero de 2014.

P. Después de terminar con el reinado continental del Auckland City (campeón de Oceanía durante siete años ininterrumpidos), Team Wellington se presentó en el Mundial de Clubes con la ilusión de realizar un buen papel. ¿Esperaba ser el autor del primer gol de la competición?

R. Fue algo increíble ganar la Liga de Campeones de Oceanía después de, en lo personal, haber perdido dos finales. No esperaba, para nada, ser el autor del primer gol; es algo inigualable, pero queda la sensación agridulce de no haber pasado a la siguiente ronda. Estos días me ha cambiado un poco la vida, me han llamado de muchos medios y siempre estoy abierto y agradecido a los periodistas. Al fin y al cabo sigo con los pies en el suelo y el gol no es más que un hermoso recuerdo.

P. Contra Al-Ain, en octavos, ¡se pusieron 0-3 en el marcador y acabaron cayendo en los penaltis! ¿Con qué sabor de boca se fue la expedición neozelandesa de Emiratos Árabes?

R. Fue un partido atípico. Íbamos ganando 0-3 y nos hicieron el primer gol antes del descanso; luego nos marcan el segundo en una jugada desafortunada y el empate llega en el minuto 86 tras un rebote. Ellos físicamente estaban mejor, pero en el tiempo extra tuvimos opciones de ganar los dos. Los penaltis son una lotería. Pero bueno, estamos contentos con el equipo, felices por el papel que hemos hecho. Nos va a servir como experiencia y vamos a hacer todo lo posible para volver el año que viene.

P. Debe ser un cambio notable para su equipo pasar de jugar en el David Farrington Park, con capacidad para 2.000 espectadores, a hacerlo en el Hazza Bin Zayed, que multiplica por doce ese aforo.

R. Nosotros venimos de un país donde predomina el rugby. Los estadios de fútbol de Nueva Zelanda tienen capacidad para mil o dos mil aficionados. Llegar a un estadio con aforo para 25.000 personas, donde había 20.000 espectadores, es algo único. Nos preparamos psicológicamente, lo vivimos con muchas ganas. La mayoría de mis compañeros lo han disfrutado y quieren volver. Nosotros somos un equipo que quiere más y competiremos por seguir perteneciendo al Mundial de Clubes, que nos deja una satisfacción enorme como grupo.

P. La ISPS Handa Premiership cuenta con sólo diez equipos. La mayoría de los jugadores extranjeros son ingleses (20), por encima de los irlandeses (6), australianos y japoneses (5). Agustín Contratti, recién llegado al Hamilton Wanderers, y usted, son los únicos que ponen acento argentino al campeonato. ¿Conocía el dato?

R. La verdad que no he tenido ningún contacto con él. Por ahora no he tenido la oportunidad de conocerle pues aún no nos hemos enfrentado.

P. ¿Es fácil para un argentino mantener sus costumbres en Nueva Zelanda? ¿Convence a sus compañeros para los asados?

R. Es difícil estar tan lejos de la familia, de los amigos, de las costumbres. Tengo un grupo de amigos argentinos. Hacemos asados, nos juntamos a jugar al póker, al truco y lo pasamos bien. Esa es la forma de estar cerca de nuestras raíces. También tengo mi grupo de amigos kiwis, pero no entienden que tome tanto mate (risas); hay alguno al que le gusta pero la mayoría no entiende que vaya con el mate a todos lados.

P. Los últimos cinco trofeos de liga se los han repartido entre el Auckland City (13/14, 14/15 y 17/18) y su equipo (15/16 y 16/17). ¿Como sucede con la Liga de Campeones, la New Zealand Premiership también es un campeonato de dos?

R. No, el campeonato de Nueva Zelanda es muy parejo, hay cuatro o cinco equipos que siempre están peleando en los puestos de arriba. Estoy seguro de que en algún momento va a ser otro equipo que no sea Auckland o nosotros quien de la sorpresa.

P. A pesar de que varios de los jugadores de Team Wellington desempeñan otros oficios fuera del marco futbolístico, su equipo ostenta el valor de mercado, según el portal Transfermarkt, más alto de toda la competición.

R. Nosotros somos un equipo semiprofesional, amateur, en el que la mayoría de los jugadores tienen un trabajo aparte; por ello lo que se ha logrado tiene un sabor doble: cuando el trabajo y el sacrificio que se hace es grande, todo se disfruta más.

P. Imaginamos que tener un técnico, José Figueira, que hable su mismo idioma ayuda mucho en el día a día, ¿o después de cuatro años en el país ya domina el inglés?

R. Con el inglés me manejo bien, al principio me costó mucho pero ahora hablo bastante fluido. Con el técnico hablamos en inglés pero si tengo alguna reunión privada con él lo hacemos en español.

P. ¿Cómo vivió desde la distancia los actos deplorables que tuvieron lugar en Buenos Aires en la vuelta de la Copa Libertadores?

R. Lo he vivido con mucha tristeza e impotencia. La pasión del hincha argentino por el fútbol no son las imágenes que se vieron; el hincha argentino es otra cosa, es el que llena las canchas, el que hace de cada partido una fiesta. La verdad es que le mostramos al mundo una imagen distinta. Sentí vergüenza. Mis amigos no entendían cómo gente de un equipo agrede a personas del otro equipo sólo por llevar una camiseta diferente. Yo tampoco lo entiendo ni lo voy a entender. Espero que esto nos sirva para aprender y crecer como sociedad.

P. Nos consta que ya ha empezado a formar deportivamente a niños. ¿Se ve como entrenador a medio plazo?

R. Sí, es una linda experiencia. No sé si me voy a dedicar a esto en un futuro, pero me gusta trabajar con niños, enseñarles a crecer como futbolistas y como personas. Por ahora estoy disfrutando; pero voy paso a paso, ya se verá qué me depara el destino.

P. Y, como futbolista, ¿le gustaría terminar su carrera en su país?

R. La idea de seguir progresando como futbolista siempre está, esa es la prioridad. Por ahora sólo descansar y ver si se abre alguna puerta después de todo lo que pasó en el Mundial de Clubes. Si nada sale, me quedaré en Nueva Zelanda, contento, disfrutando.

P. Por último, después de más de cuatro años en Nueva Zelanda, ¿se han dado opciones para que represente a la selección kiwi? Dado que Australia compite por la federación asiática, Nueva Zelanda acostumbra a llegar al partido de repesca que da acceso al Mundial; sin ir más lejos, disputó el Campeonato del Mundo de Sudáfrica 2010.

R. Muchas veces se habla de este tema. A mí me encantaría; sería un orgullo representar a Nueva Zelanda, es algo que tengo en la cabeza. El país me abrió las puertas y me ha tratado muy bien desde el primer día. Me faltan un par de años para llegar a esa nacionalización, así que vamos a ver qué pasa. Sería un honor.